
En el marco de la Semana de la Ciencia de Madrid, el martes 11 de noviembre de 2008 hemos celebrado una mesa redonda titulada “Revista científicas 2.0 ¿existen?”
Elea Giménez Toledo (Iedcyt, CCHS, CSIC y redactora de EPI), se encargó de organizar y moderar el acto.
Se contó con cuatro ponentes muy complementarios entre sí y con puntos de vista diferentes que han dado lugar a un vivo debate.
Antonio Lafuente, investigador del CCHS-CSIC y autor del blog “Tecnocidanos” ha presentado una visión general de lo que se entiende por Ciencia 2.0. A partir del análisis de varios modelos de negocio 2.0 ha afirmado, por ejemplo, que en sistemas que se construyen en colaboración como la Wikipedia la propia comunidad de usuarios garantiza la calidad del sistema, su funcionamiento, etc.: los artículos más editados son los más completos y los mejores. La comunidad avala el producto y no sólo eso sino que se demuestra que la multitud, reunida en torno a un proyecto, genera creatividad.
Vicente Rodríguez, vicedirector del CCHS, Antonio Lafuente y Elea Giménez en la inauguración del acto.
Véase el caso de Innocentive
También ha recordado las veces que un investigador paga por acceder a los mismos resultados de investigación y en este sentido ha abogado claramente por la publicación en acceso abierto OA. Además, ha asociado este tipo de publicaciones a un mayor impacto.
En este punto, ha entrado en discusión con Daniel Torres, puesto que este último ha mencionado las incorrecciones metodológicas de los estudios que demuestran un mayor impacto para las publicaciones OA. Al considerar una misma ventana de citación inmediata tanto para los artículos en OA como para los otros, salen beneficiados los primeros. Pero si la ventana de tiempo es mayor, el número de citas viene a ser similar.
Lafuente ha destacado la experiencia “peer to patent” puesta en marcha en la oficina de patentes de Estados Unidos, después de haber reconocido que su sistema era incapaz de detectar, en un número alto de casos, antecedentes o patentes parecidas a la solicitada. Mediante este método, la revisión de la patente quedaba abierta al público en general durante un periodo de tiempo limitado, es decir, se practicaba la revisión en abierto.
Isabel Fernández Morales (Iedcyt, CCHS, CSIC), Daniel Torres Salinas (Univ.de Navarra y Univ. de Granada), Antonio Lafuente (CCHS, CSIC) y Tomàs Baiget (Idescat y El profesional de la información)
Este tema ha sido analizado ampliamente por Isabel Fernández (Iedcyt, CCHS, CSIC), que ha revisado los modelos de open peer review puestos en marcha por unas pocas revistas científicas, principalmente estadounidenses y principalmente en el área de las Ciencias de la Salud. Se trata de que la revisión de artículos esté abierta a una comunidad más amplia que los dos evaluadores que se asignan habitualmente. Expertos del área, anónimos o no, o incluso expertos de otras áreas pueden hacer públicos sus comentarios sobre un artículo depositado en la web de la revista. Esos comentarios pueden ayudar al editor a decidir si se publica o no. En otros casos, el editor puede seguir un sistema tradicional de revisión por expertos y, una vez publicado el artículo, los lectores pueden comentarlo o puntuarlo, de manera que se puede estimar su impacto en la comunidad, la aceptación o el rechazo que ha generado o la falta de interés. Las experiencias piloto que ha expuesto sirven de reflexión para imaginar una puesta en práctica en revistas españolas, aunque el tamaño de los equipos editoriales, así como las cargas que ya tienen los editores, hacen difícil pensar en que se convierta en una práctica extendida, a corto plazo. Antes de que eso llegue, tiene que darse paulatinamente una transformación cultural y no sólo tecnológica.
Precisamente ese ha sido uno de los argumentos de Daniel Torres (Universidad de Navarra, y EC3), que ha mantenido que ser una revista 2.0 es algo más complejo y profundo que mantener un blog o estar en Facebook. Ha puesto muchos ejemplos de lo que están haciendo revistas como British Medical Journal, Plos One, Nature, etc., de cómo emplean el “digging” (promoción de los artículos mediante votos) o de cómo están presentes en Second Life, YouTube o Facebook. Su conclusión ha sido clara: las revistas científicas acabarán siendo 2.0 porque siempre, a lo largo de la historia, han hecho lo posible por adaptarse a los entornos sociales o tecnológicos con los que han convivido (por cierto, Daniel Torres ya ha colgado su presentación en:
http://ec3noticias.blogspot.com/

Para acabar, Tomàs Baiget ha continuado en la línea argumental de Daniel, opinando que la adopción de las herramientas 2.0 no transforman al editor en 2.0, sino que tiene que darse un cambio mayor: una actitud colaborativa de partida que permita tener tantas aportaciones externas a la revista como internas. Una cosa es que una revista use aplicaciones 2.0 y otra muy distinta “que sea 2.0″.
Como director de “El profesional de la información” ha contado las experiencias con este blog “Zona de notas” y con su incipiente salida a Facebook, destacando la falta de comentarios y colaboración que aún se aprecian. Por otra parte, al presentar productos en los que está implicado directamente, tales como IweTel, Incyt, DocuMenea, Directorio EXIT, ThinkEPI, etc., no se puede dejar de pensar en que comparten los principios de colaboración, participación y transparencia que promueven las herramientas de la web social.
Desde aquí, quiero dar las gracias a todos ellos y a los asistentes. Todos ellos han hecho que la mesa resultara animada y rica en información y en puntos de vista diferentes.
Elea Giménez Toledo
Organizadora y moderadora de la mesa
Iedcyt, CCHS, CSIC


http://log.netbib.de/archives/2008/11/15/wissenschaftliche-zeitschriften-20/
A juzgar por la cara de los participantes fue un encuentro muy entretenido.