Reseña de “Clubes de lectura”, de Oscar Carreño

Barcelona: UOC, 2012
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/libros/club_lectura.html
Por José-Antonio Gómez-Hernández

Los clubes de lectura son una experiencia extraordinaria para quienes participan en ellos: una fórmula sencilla de poner en común, socializar y avanzar como lectores. Y para las bibliotecas constituyen una oportunidad de impulsar un servicio que da sentido a la institución, a sus colecciones y a sus instalaciones como lugar de encuentro.

Foto: http://www.bibliotecaspublicas.es/palmademallorca/otras2.htm

Las bibliotecas públicas españolas lo saben desde hace tiempo, y son muchos cientos los que gestionan dentro y fuera de sus paredes –pues también apoyan y dotan los que se hacen en centros sociales, asociaciones, colegios o institutos-. De hecho, ya en el año 2000 hubo en Guadalajara un “Primer encuentro de Clubes de Lectura”, celebrado tras más de quince años de vida de éstos en su Biblioteca Pública, y allí se demostraron sus muchos beneficios. Recordando lo que se debatió (Pura Alonso et al., Educación y Biblioteca, 2000, 113, pp. 4-12, accesible en el repositorio Gredos de la Universidad de Salamanca, http://hdl.handle.net/10366/108842), me he dado cuenta de que se han publicado muchos artículos y comunicaciones breves sobre los clubes, pero no teníamos un libro que sistematizara su funcionamiento y enseñara a organizarlos y conducirlos. Por eso es muy oportuna la monografía “Clubes de lectura”, de Óscar Carreño, y me ha parecido que debía hacerle una reseña.

LA COLECCIÓN
Este título forma parte de la colección de bolsillo EPI-UOC, que está publicando obras sobre temas relevantes de la Biblioteconomía en un tono comprensible y divulgativo. Creo que la clave del éxito de esta colección es el dominio de la materia que tienen los responsables de los textos, que les permite explicarse con sencillez y precisión. Así, son libros que pueden ser buenas guías para un bibliotecario y también para un lector curioso que quiera hacerse de ideas útiles en el mundo de la información. Con rigor pero sin academicismo, con una extensión de obra de bolsillo suficiente para decir lo relevante del problema.

EL LIBRO
“Clubes de lectura” llama la atención por el estilo del autor, que combina lo narrativo y lo ensayístico para analizar las claves de esta forma de leer junto a otros. Está escrito con entusiasmo y convicción, lo que puede deberse a que Óscar Carreño es coordinador de los clubes de lectura de Barcelona además de crítico literario y periodista cultural. Con su intensidad ha logrado que sea un libro que no se quiera ni pueda dejar hasta acabarlo. Yo lo he leído de un tirón y ese es el mejor reconocimiento que puede hacerse.

Para hacernos ver lo que suponen los clubes de lectura como experiencia, se pone en la piel de dos lectores, una profesora recién jubilada y un adolescente, y nos va transmitiendo en paralelo sus motivaciones y trayectoria como lectores ante la participación en una sesión, en la que además podrán preguntar al escritor de la obra objeto de las tertulias de sus respectivos grupos.

Tras esta puesta en escena, Carreño nos da su visión de los tres elementos que constituyen los clubes: los libros objeto de lectura, los lectores participantes, y el coordinador, al que gusta llamar “conductor”. Con ello trata cuestiones fundamentales de estos tres ejes:

  • En primer lugar, la cuestión de la selección de las lecturas (de los best sellers a las más exigentes, a las orientadas temáticamente, por género o por intereses específicos).
  • En segundo lugar, reflexiona sobre el papel del lector, la recepción de la obra literaria, su reconstrucción por quien la lee significativamente relacionándola con su vida y experiencia.
  • Y en tercer lugar, se esfuerza por definir el rol de los guías de los clubes de lectura, cuyo papel considera determinante de su éxito. En ese sentido remarca que el perfecto conductor debe tener capacidad de apasionar en la lectura y el comentario, saber ayudar a la interpretación y a la mirada intertextual de las obras, y finalmente tener empatía para gestionar la diversidad de expectativas y emociones de los lectores.

Todo ello nos lo cuenta con referencias a los dos lectores del inicio, con metáforas o con citas que ejemplifican sus propuestas. Y concluye hablándonos de las posibles novedades que lo digital puede aportar a los clubes de lectura: la lectura sobre e-readers o las experiencias de encuentros virtuales de dos grupos de lectores en torno a la misma obra mediante videoconferencia (como hacen lectores de club de Barcelona y Medellín o Guadalajara y Cologno Monzese).

¿LIDERAZGO COMPARTIDO?
Siendo una obra escrita muy en primera persona por un conocedor profundo del funcionamiento de los clubes de lectura, es muy sugerente y proclive a suscitar un debate sobre sus posturas, sobre todo si se ha participado, moderado sesiones o promovido su celebración. En mi caso, como miembro activo de un club de lectura de cómic de la Universidad de Murcia, me pregunto si es siempre imprescindible un liderazgo tan idealizado del conductor, que en la visión de Carreño me he imaginado casi como un director de orquesta, o si se puede realizar una moderación más laxa o incluso compartida entre los miembros. Experiencias de ello hay, aunque un conductor sugerente, empático, documentado y capaz de entusiasmar siempre enriquece las lecturas y asegura la continuidad. Y también me ha hecho pensar sobre la compleja elección de los títulos de los libros y el papel en ella del moderador y de los lectores. Creo posible combinar el deseo de leer y las recomendaciones de la biblioteca y el conductor.

CLUBES VIRTUALES
Por último, una reflexión sobre las posibilidades de funcionamiento de los clubes de lectura virtuales. El curso pasado un estudiante realizó como proyecto Fin de Grado un análisis comparativo de aspectos diferenciales y complementarios de clubes de lectura presenciales y virtuales, y también evaluó las herramientas y programas que permitirían hacer las reuniones de un club de lectura virtual mediante sesiones de videochat con todos los lectores conectados individualmente desde sus respectivos dispositivos. Pero acabó concluyendo que todavía hay dificultades organizativas y técnicas de peso para la viveza de los diálogos en ese medio. Por ello, por ahora creo que lo virtual es un complemento pero no un sustitutivo de las reuniones presenciales. Añade documentación sobre las obras, espacios de comentario y diálogo adicionales, posibilidad de conversación en chat con autores… Pero ello no menoscaba la riqueza y autenticidad del encuentro interpersonal de los lectores para dialogar sobre los libros.

En síntesis, me ha merecido la pena leer este libro porque actualiza y demuestra el valor de los clubes de lectura, y anima a ponerlos en práctica. Eso lo hace muy recomendable para bibliotecarios y gestores culturales, tanto para iniciarlos como para pensar sobre su práctica a los que ya los tengan en funcionamiento.

………..

Saludos cordiales y deseos de que mantengamos las fuerzas en 2013 para seguir luchando por las bibliotecas aun a contracorriente.

José A. Gómez-Hernández, Universidad de Murcia

This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>