Americanae: el nuevo mundo, más cerca

El pasado 21 de noviembre se celebró en la sede madrileña de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) el VIIº Encuentro de Centros Españoles de REDIAL (Red Europea de Documentación e Información sobre América Latina), que contó con la colaboración de la propia AECID y la Fundación Ignacio Larramendi – Digibis, y el patrocinio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Bajo el título “Patrimonio iberoamericano en los proyectos españoles de digitalización”, un completísimo programa unió a diversos representantes de bibliotecas locales con tres ponentes europeos, que aportaron la réplica continental al estado de la cuestión. Unas cincuenta personas acudieron al Encuentro, que estaba abierto al público. La sesión permitió a los asistentes familiarizarse con el panorama español –básicamente madrileño— y europeo –británico, alemán y francés– en los que se pudo conocer jugosos detalles técnicos, vislumbrar numerosas buenas prácticas y también, por qué no decirlo, detectar consabidas incompetencias.

El programa profesional se abrió con el enciclopédico Xavier Agenjo (Fundación Ignacio Larramendi) y su ponencia “Retos tecnológicos de la digitalización, estándares, modelo de Europeana y políticas de digitalización”, donde relató la historia de la REDIAL, que se remonta a 1988, así como los primeros proyectos de digitalización españoles con contenidos americanistas (el Archivo General de Indias, los 3.000 títulos de los Clásicos Tavera, etc.). Tras llegar a nuestros días y analizar la Digital Public Library of America, inaugurada el pasado mayo, Agenjo defendió la necesidad de desarrollar la agregación sistemática de los repositorios abiertos de Latinoamérica y España con temas americanistas, y situó en Horizon 2020, el inminente 8º programa Marco de la UE (2014-2020) el mejor lugar para hallar financiación a proyectos del estilo. El sabio Agenjo situó el listón en lo más alto al ambicionar la Americanae como objeto del deseo de la comunidad bibliotecaria iberoamericana.


Xavier Agenjo (Fundación Ignacio Larramendi) y Susana Ramírez (Universidad Complutense de Madrid): Modera María del Carmen Díez-Hoyo (Biblioteca Hispánica AECID)
La profesora Susana Ramírez (Universidad Complutense de Madrid) tenía la difícil misión de replicar a Agenjo y los allí congregados –integrados todos, que diría Umberto Eco— señalando las debilidades de los instrumentos tecnológicos como herramientas de investigación. Su intervención fue anecdótica, si bien logró que el viejo fantasma de “la digitalización tiene fallos” apareciera por momentos en la sala.

Y tras el café y las pastas empezó el recital. Araceli García (AECID y anfitriona apasionada del acto) narró la experiencia de digitalización del Fondo Graíño, una importante colección adquirida en su día por la AECID  (a los herederos del librero Graíño, de ahí el nombre) que contiene 2.292 libros de temática hispánica e islámica. 1.344 de esos libros tratan de la conquista de América, y pese a que una minoría son de temática religiosa, el objeto de la evangelización está presente en la mayoría de obras, entre las cuales numerosos estudios lingüísticos sobre la población americana por parte de los primeros colonizadores. Una joya antropológica sobre la que García –habitual de la cooperación bibliotecaria– admitió que algunas piezas estaban ya digitalizadas en otras bibliotecas: afirmación inquietante si procede de un organismo que gestiona dinero público, por justificables que parezcan las ricas particularidades que cada ejemplar puede contener. La colección Graíño, una de las excelentes colecciones que alberga la AECID, no está aún en acceso abierto.


Araceli García (Biblioteca Hispánica AECID), Elena Sánchez-Nogales (Biblioteca Nacional de España), Nieves Cajal-Santos (Casa de América), Concepción García-Saiz (Museo de América), Ana-María López-Cuadrado y Josefa Villanueva (Centro de Información Documental de Archivos)
Elena Sánchez Nogales (Biblioteca Nacional de España) demostró que la cooperación es materia obligada en su presentación de la Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano, un agregador en abierto que congrega a 7 bibliotecas nacionales y está centrado en la formación de colecciones monográficas (p.e. la independencia de México) o por tipo documental (p.e. atlas y cartografía). El portal se presentó en la pasada conferencia de la IFLA, y tiene allí publicada una ponencia.

Ana María López Cuadrado (CIDA, Centro de Información Documental de Archivos) relató los proyectos de “Cartografía digitalizada de los Archivos Estatales relativa a Iberoamérica”, que por previsibles errores de planificación y posterior ejecución técnica no pueden ofrecerse aún en una única plataforma agregadora. Así, se confirmó que los riquísimos fondos cartográficos de los archivos estatales están diseminados en el magnífico PARES, las exposiciones virtuales y los microsites que se crean ad hoc, con motivo de los bicentenarios o los viajes al Pacífico, por citar dos buenas prácticas. Algunos fondos son accesibles en abierto y otros no. Los Archivos Estatales, llamados a convertirse en un referente mundial en materia de investigación sobre España, Europa y América, tienen mucho camino por andar, y sospechamos que limitadísimos recursos para transitarlo en el corto plazo, pese al esfuerzo de sus profesionales.

Nieves Cajal (Casa de América) expuso el funcionamiento del “Sistema de gestión documental de archivos digitales” en ese consorcio público que tiene por objeto estrechar los lazos entre España y el continente americano, por medio de seminarios, conferencias, mesas redondas, etc. El repositorio contiene catalogados 700 actos, que contemplan 4.125 fotografías, 560 audios, 751 vídeos y 1.200 fichas biográficas. Creado con Drupal, los ficheros nacidos digitales son gestionados por la organización y prometen ser de alto interés para la comunidad interesada en temas americanos, si bien, incomprensiblemente, el sistema no permite todavía el acceso público a sus fondos. Si la Fundación privada Juan March tiene sus fondos en abierto en el preciado Clamor, ¿por qué la Casa de América, financiada con dinero público, no lo permite?

Concepción García Saiz (Museo de América) tenía programada una ponencia sobre “Las nuevas tecnologías para la difusión del patrimonio en red” pero centró su parlamento en un preciso relato de la historia del museo al que pertenece, y solo al final –apremiada ya por la compacta agenda del Encuentro—deslizó algunas de las aplicaciones tecnológicas desarrolladas por el museo para niños y jóvenes. Los proyectos de digitalización de ese patrimonio museológico quedaron para otra ocasión.

Tras la primera parte del inventario español hubo ocasión de escuchar a tres potentes ponentes europeos, posibilitando así al público obtener un panorama completo de los fondos americanistas. Anna Svensson (presidenta de REDIAL) revisó con los asistentes los estatutos de la entidad, reivindicando la necesidad de cooperar, especialmente con los centros más pequeños, que por sus dimensiones presupuestarias rara vez pueden competir con las grandes bibliotecas nacionales europeas. Svensson expuso diversos proyectos del berlinés IAI, el célebre Ibero-Amerikanisches Institut.

Geoff West (British Library) relató los procesos de financiación del centro británico para digitalización, que no dedica presupuestos ordinarios para proyectos de digitalización, y sin embargo tiene la mayoría de sus fondos americanistas digitalizados y en acceso abierto, bien por medio de la colaboración con Google, bien por las aportaciones de entidades no lucrativas o particulares, por las ayudas de los consejos nacionales de investigación, o bien por los temibles acuerdos comerciales para explotación de tesoros bibliográficos.


Geoff West (British Library), Anna Svensson (presidenta de REDIAL), Bruno Bonnenfant (Bibliothèque Pierre Monbeig), y Luis Rodríguez-Yunta (CSIC)
Bruno Bonnenfant (Bibliothèque Pierre Monbeig), por su parte, centró en el país vecino su exposición sobre proyectos de digitalización, describiendo –como el ponente anterior— los esfuerzos de financiación de estas acciones de preservación y –sobretodo—difusión bibliográfica. Finalmente presentó diversos portales (Manioc, por ejemplo, con la transcripción de los registros esclavistas en la Guayana francesa).

Con posterioridad al almuerzo, un abanico de experiencias breves puso de relieve numerosos proyectos, no precisamente menores. Alfonso López Yepes (Redauvi) teorizó primero sobre la aldea global, para centrarse después en la falta de conexión entre los pocos contenidos audiovisuales en red. Isabel Real y Pilar Martínez Olmo (Bibliotecas del CSIC) relataron los múltiples proyectos de digitalización existentes bajo el paraguas de las “Imágenes del nuevo mundo”, que tras cuatro años de trabajo está próximo (marzo de 2014) a su presentación pública. Antonio Moreno Cañizares (Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid) confirmó que su pionera institución repite con Google books, digitalizando ahora 20.000 libros en dominio público (1870-1920) que contiene la centenaria universidad madrileña, siendo el total de 120.000 volúmenes los que tendrá digitalizados y en acceso público, sin coste para la hacienda pública española. Tomás Manzano (Universidad de Salamanca) describió el Instituto de Iberoamérica salmantino. Felipe del Pozo (Biblioteca de La Rábida, Universidad Internacional de Andalucía) hizo lo propio con el centro andaluz, y Miguel Ángel Ramos (Casa de Colón) cerró el relato de ponencias breves.

Tras haber asistido al Encuentro, la sensación es esencialmente positiva. El programa, exhaustivo y compacto. Los ponentes, expertos en sus áreas. El público, aunque no llenó la sala de actos de la AECID, expectante y motivado.

Por la falta de tiempo hubo de eliminarse el turno de preguntas, con lo que no hubo ocasión de consultar a los profesionales sobre cuestiones clave, como la financiación de los proyectos (¿por qué, a diferencia de los ponentes extranjeros, pocos españoles hablaron de ello?); los esfuerzos para evitar duplicaciones (con dinero público, imprescindibles); el regreso de piezas expoliadas a centros americanos (tal como han hecho gobiernos europeos con patrimonio robado a centros museológicos de todo el mundo); el porqué de tanto acceso privado a proyectos públicos (condición sine qua non para financiar proyectos con dinero público); los calendarios de acceso a fondos digitalizados (el legendario Archivo de Indias, al completo, ¿para cuándo?); la clamorosa ausencia de proyectos de cooperación transoceánicos (aceptamos videoconferencia;-); o cuestiones incluso privadas (¿cuándo podremos sumar al resto de archivos americanos al deslumbrante Portal de Movimientos Migratorios, para hallar la ficha de viajera de nuestra tía abuela?). Cuestiones éstas que ocupan lugares de preminencia en las necesidades de profesionales, investigadores y ciudadanos, y que quedaron sin resolver.

Pero aun con estos peros, quedó demostrado que un grupo potente de profesionales están trabajando en bibliotecas, archivos y museos por acercar el rico patrimonio bibliográfico iberoamericano a sus usuarios. Y que la REDIAL es un magnífico motor para hacer posible el sueño compartido, la Americanae, con toda la riqueza patrimonial de los centros del viejo y el nuevo mundo, para toda la comunidad mundial. Esperamos pues con sumo interés la celebración del próximo Encuentro, y recomendamos profundamente la participación y asistencia al mismo.

Ciro Llueca
Coordinador del PADICAT (Patrimonio Digital de Cataluña) en la Biblioteca de Catalunya.

 

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