Noviembre 1999
¿Crea empleo el sector de la informacion?
La tesis doctoral de Stana B. Martin (1998) titulada Information technology, employment and the information sector 1970-95, viene a ser la continuación del trabajo de Fritz Machlup en los años 60 y Porat en los 70 en cuanto a la importancia del “sector información” y sus trabajadores en la economía norteamericana.
Precedentes
Machlup, pionero en la medida de la “economía de la información”, llegó en 1962 a la conclusión de que, mientras en 1900 sólo el 11% de la población empleada en Estados Unidos eran “trabajadores del conocimiento”, en 1959 llegaban casi al 32%. Los cálculos posteriores de Porat mostraron que en 1970 el 50,6% de la población activa eran “trabajadores de la información”. La primera pregunta que se nos ocurre es ¿qué entendían ellos por estos conceptos? Ambos resolvieron esta duda operacionalizando las ocupaciones -identificaron todas las que aparecían clasificadas en las estadísticas laborales oficiales- que tenían mucho que ver con la gestión de información. Porat los definió como aquellos cuyo output (resultado de su trabajo) era la producción, distribución o manipulación de símbolos.
Marco conceptual
Sobre la clasificación de profesiones, Martin recoge una idea de Machlup: es preciso separar aquellas tareas rutinarias de manejo de información de las no lo son. P. ej., hay que distinguir claramente entre alguien que atiende las llamadas telefónicas en la centralita de una empresa o que ordena cartas, del que escribe una novela, dirige una orquesta, planifica una campaña de marketing o enseña en una clase. El problema que se plantea es que, mientras es fácil determinar si una tarea es rutinaria o no, no lo es tanto decir lo mismo sobre una profesión.
El problema se resuelve clasificándolas de acuerdo con su producción principal (primary output) es decir, según el tipo de resultado final que cada una obtiene. Así, es evidente que un científico lleva a cabo toda una serie de tareas de información rutinarias (controlar, medir, anotar los resultados de sus experimentos), y el output principal que persigue en la creación de conocimiento es típicamente en forma de artículo publicable. En este sentido, es una ocupación de información no rutinaria.
«Mientras en 1900 sólo el 11% de la población empleada en Estados Unidos eran “trabajadores del conocimiento”, en 1959 llegaban casi al 32%»
Si se une la idea de Porat de clasificar las profesiones en 5 grandes categorías -producción y distribución de información, análisis de mercados y coordinación, procesadores y operación de maquinaria informacional- con la de Machlup, se llega a la que ha usado Martin en su tesis.
Conclusiones
1. El sector de la información sigue aumentando su importancia en la economía norteamericana en cuanto a empleo. Si en 1970 el 40,21% de la población estaba incluida en él, en 1980 era el 44,14% y en 1990 el 45,70%. La sorpresa está en que entre 1990 y 1995 ese porcentaje sólo subió al 45,81%. O sea, aunque sigue creciendo, se ha desacelerado muy significativamente.
2. Un análisis detallado de los datos muestra que no todos los componentes del sector información crecen por igual. De hecho, las profesiones informacionalmente rutinarias (entrada de datos, p. ej.) han pasado de ser el 60% del total del empleo en este sector a representar el 52% en 1994. Mientras tanto, los trabajos no rutinarios (creación de información y conocimiento) han pasado del 40% del total de la población ocupada en el sector al 48%. O sea: crece aquel que requiere una mayor formación mientras que decrece el que necesita una inferior.
Martin aporta explicaciones de por qué se produce este cambio. Quizá la más satisfactoria es la que se denomina “desempleo tecnológico”, es decir, que aumenta el paro en aquellas profesiones que se pueden automatizar de forma más sencilla.
La duda o el miedo que generan las conclusiones de su tesis son obvias. Si resulta que el gasto en tecnologías de la información no deja de crecer (de hecho no ha parado ni siquiera en épocas de recesión como la de 1990) hasta constituir hoy el 45% del total de inversiones en bienes de capital de las empresas norteamericanas, el desempleo tecnológico no hará más que aumentar. Entonces, ¿dónde va a trabajar la masa de ciudadanos que no dispone de suficiente educación o formación para llevar a cabo trabajos no rutinarios? Si hasta ahora se creía que este sector era el salvavidas del empleo que generaría los puestos que otros sectores como el manufacturero van perdiendo, y ahora se demuestra lo contrario ¿qué nos depara el futuro?
De hecho, a esta misma conclusión llegan J. Davis y T. Hirschl en su libro Cutting edge.
Davis, Jim; Hirschl, Thomas; Stack, Michael. Cutting edge. Technology, information, capitalism and social revolution. s. l.: s. n., 1998, 304 pp.
Martin, Stana B. “Information technology, employment and the information sector: trends in information employment 1970-1995”. En: Journal of the American Society for Information Science, 1998, v. 49, n. 12, pp. 1053-1069.
Alfons Cornella.
Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1999/noviembre/crea_empleo_el_sector_de_la_informacion.html