Mayo 1999
Evolucion de la produccion cientifica española en los ultimos 25 años
Por Félix de Moya Anegón y Evaristo Jiménez Contreras
La capacidad científica de los países es un tema que se puede abordar desde distintas perspectivas. Una de las
más frecuentemente adoptadas es la de presentar un ranking en función
de las respectivas producciones.
La fuente habitualmente empleada para estos recuentos es la base de datos alimentada por el ISI, Science Citation Index , que tiene la ventaja de ser multidisciplinar y recoger, según sus autores, las mejores revistas científicas del mundo. Lo cierto es que, al margen de discrepancias menores, la comunidad científica internacional acepta que efectivamente el SCI retrata aceptablemente el panorama científico internacional.
Nuestra intención no es, sin embargo, ubicar la posición española en este ranking sino mostrar cuál ha sido el camino recorrido; lo que en el fondo resulta aún más espectacular, sobre todo si lo ponemos en relación con las abundantes lágrimas vertidas por la falta de una tradición científica en España comparable a la de otros países occidentales.
En los últimos 25 años, España ha experimentado una progresión en su capacidad científica/investigadora -capacidad de producción científica- sin precedentes en toda su historia.
Un país en el que esta actividad ha sido tradicionalmente desempeñada por minorías, que no disponía de estructuras de investigación suficientemente consolidadas y en el que carecía de reconocimiento social, lo que explica ampliamente su modesta posición en el ranking de países productores (puesto 32 en 1963, por ejemplo), ha entrado aparentemente en una nueva dinámica que lo ha colocado en un tiempo muy corto entre los 10 mayores productores de ciencia en el mundo con una cuota de producción cercana al 2,5% del total mundial -puesto noveno en 1996-, hasta el punto de que su posición científica medida por la producción bruta de artículos recogidos en el SCI es más alta que su posición económica según el PIB nacional, que representa el 1,86% del total mundial -datos de 1996: puesto duodécimo- (European Commission, 1997).
Estos datos de crecimiento se ajustan perfectamente
a una distribución de tipo exponencial tal y como la describió
Price (Price, 1973) en su famosa obra sobre el crecimiento
de la ciencia. De hecho, él afirmaba que esta situación corresponde
a los estadios iniciales del proceso científico que, a la larga, tiende
a reducir su ritmo de crecimiento hasta adoptar un perfil logístico.
Ahora bien, dichos procesos de crecimiento tienen lugar en situaciones que podríamos llamar crecimiento libre. En el caso del SCI, el crecimiento está limitado a las propias dimensiones de la base que, desde luego, no crece de forma indefinida. Quiere ello decir que cualquier crecimiento mayor que el de la propia base ha de conseguirse a costa de otros productores, y que a partir de un cierto orden de magnitud es más difícil seguir escalando posiciones.
Estas circunstancias, sin embargo, no parecen haber afectado hasta ahora al crecimiento de los datos de la producción española, lo que ha suscitado la sorpresa, cuando no la admiración, de distintos autores desde hace años (Garfield, 1995; Kovach , 1978) pero no ha sido aún adecuadamente explicado.
Entre las razones que explican esta trayectoria podemos señalar las siguientes: los cambios en los hábitos de publicación por parte de los científicos españoles, caracterizados por una emigración masiva a la hora de publicar sus trabajos a revistas internacionales seleccionadas de entre las que indiza el ISI, lo que está causando graves problemas a las revistas científicas nacionales -las cuales se están quedando literalmente sin originales que publicar-; el aumento de las inversiones en I+D, que durante la década de los 80 alcanzaron aproximadamente el 1% de PIB nacional, duplicando el porcentaje que se dedicaba a principios de esa década, aunque muy lejos todavía del 1,8% que destina la media de los países de la Ocde; y los incentivos a la investigación por parte del Estado, concretados básicamente en los mecanismos de evaluación promovidos por la Comisión nacional de evaluación de la actividad investigadora, los famosos "tramos de investigación", que han reforzado la tendencia a la exportación de los trabajos que ya se apuntaba en los años anteriores.
Bibliografía
European Commission. EUR 17.639 - Second european report on S&T indicators, 1997. Luxemburgo: Office for official publications of the EC, 1997. Isbn: 92-828-2754-2.
Garfield, E. “Impressions of Spanish research output as seen in the ISI Science indicators reports”. En: Ifse 1995; Barcelona, 1995.
Kovach, E. G. Country trends in scientific productivity. ISI´s who is publishing in science. Philadelphia: Institute for Scientific Information, 1978.
Price, Derek John de Solla. Hacia una Ciencia de la Ciencia. Barcelona: Ariel, 1973.
felix ARROBA goliat.ugr.es
evaristo ARROBA platon.ugr.es
Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1999/mayo/evolucion_de_la_produccion_cientifica_espaola_en_los_ultimos_25_aos.html