El profesional de la información


Enero 1999

La ley de la telaraña: o eres mosca o eres araña

Las empresas de nuestras latitudes parece que todavía no se han dado cuenta del peligro de que se imponga lo que podríamos denominar la ley de la telaraña. Hay que recordar aquí que “web” significa justamente eso.

En la Red somos mosca o araña, es decir, nos adelantamos y sacamos provecho como arañas -lo cual implica cambiar sustancialmente la manera de entender el negocio y llevarlo a cabo (vía reingeniería de procesos)- o nos conformamos con ser una mosca más a la espera de que tarde o temprano venga alguien y nos atrape.

En este proceso puede que desaparezcan empresas que no han entendido que esto es más que un fenómeno de prensa sensacionalista. Internet va a convertir a muchas organizaciones en moscas. ¿Qué ocurrirá si Amazon decide crear la “mayor librería de libros en castellano del mundo”? ¿Y cuando podamos cambiar de operador telefónico o de suministrador eléctrico mediante un simple formulario en el web?, ¿o comprar ropa de marca directamente al fabricante sin tener que pagar peaje a la tienda minorista? ¿Cómo se podrá mantener una empresa de traducciones cuando miles de personas ofrecen este servicio en internet a un coste muy inferior? ¿Y cuando seamos más fieles a nuestro software de gestión financiera personal que a nuestro banco actual?...

Sin duda, los responsables de esta situación serán en gran parte los shopbots (robots comparadores de precios) ya que sin movernos de casa nos ayudan a localizar el lugar donde un producto es más barato. ¿Por qué razón vamos a seguir perdiendo el tiempo por la ciudad hasta encontrar el lugar con las mejores condiciones económicas?

Esta comodidad para los consumidores puede poner en peligro la supervivencia de miles de tiendas, siendo un problema quizá mayor que el de las grandes superficies comerciales. Quien no esté dispuesto a jugar con las nuevas reglas o a poner su oferta en uno de esos shopbots pasará a ser mosca.

Aquellos que no reinventen su empresa para depender menos de los márgenes y más de la fidelidad de sus clientes caerán en manos de lo que se conoce como “la ley de precio único”. Según ella, en un mercado informacionalmente eficiente como internet se está demostrado que las diferencias entre los precios para un mismo producto ofrecido por distintos vendedores tiende a cero. En esas condiciones, será difícil conseguir beneficios de la venta de productos a no ser que los clientes repitan.

Consejos para no convertirse en mosca

  • Ser consciente del peligro que se corre a corto o medio plazo.
  • Aprender qué ha empezado a cambiar en los mercados como consecuencia de internet y estar atento a los ejemplos, especialmente los referentes a empresas parecidas a la nuestra en cualquier lugar del mundo.
  • Y pedir hora en un salón de transformación que nos pueda convertir en araña, que ya los hay (creadores de webs), y más que aparecerán (consultores de estrategia)...

Hay quien no tiene clara todavía la ley de la telaraña, pero esto se debe a que sólo es el principio de una idea que hay que madurar. Hay que advertir que lo mismo que se ha planteado para las organizaciones se puede aplicar también a los profesionales.

¿Podemos seguir como espectadores en esta sociedad de la información que ya llega o debemos convertirnos en partícipes? ¿Podemos tener éxito como ingenieros, arquitectos, profesores, empleados de banca, masajistas, azafatas de vuelo o taxistas sin aportar nuestra parte de “contenidos”? ¿No deberíamos ser todos informadores y transmitir nuestros conocimientos sean los que sean? ¿Nos valorarán por lo que se supone que sabemos, o por lo que mostramos (publicamos)? ¿Cada individuo debe convertirse en una fuente de información? ¿Es éste el futuro?

En otras palabras, ¿podemos continuar como moscas que se pasean por el web o, si queremos sobrevivir profesionalmente, tendremos que convertirnos en arañas?

Alfons Cornella. Esade. Barcelona.

cornella@esade.es

Enlace del artículo:
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