El profesional de la información


Enero 1999

Apuntes de biblioteconomia

Pablo DelgadoPablo Delgado, estudiante de documentación, desataba una agria polémica en IweTel con un inocente mensaje: “Es la primera vez que escribo a la lista, pero empiezo la licenciatura de documentación en Alcalá, y estaría interesado en saber alguna dirección donde encuentre apuntes de la misma, o de alguien que pueda pasármelos”.

pablo.delgado@arthurandersen.com

Guillermo Sánchez Martínez responde irónicamente: “En la universidad de hoy se ven cosas curiosas: como alumnos que vienen a matricularse tan acompañados que acaban inscribiéndose en la carrera que le gustaba a su tía, con las optativas elegidas entre su padre y la tata, o padres de alumnos de tercero de carrera haciendo cola a las horas de tutoría para protestar a los profesores las notas de sus hijos, o profesores que escriben ‘havía’ así, con ‘v’, sin que se les cambie el color, o bibliotecarios para quienes la incorporación de nuevas tecnologías consiste en pasar de justificar el salario que reciben leyendo los periódicos del día en papel a justificarlo leyéndolos por internet (y así parece que trabajan).

Honorio Penadés«Si pensamos en la calidad del servicio y en la adecuación de nuestro trabajo a unos intereses superiores, entonces no debemos limitarnos a manuales, apuntes y salas de estudio con facilidades» (Honorio Penadés)

Incluso se ve que hay quien utiliza un foro de discusión para profesionales de la documentación para pedir los apuntes de la carrera en la que se acaba de matricular. Creo que la palabra profesional exige cuando menos ser capaz de pensar, de reflexionar, de leer, de oír, de hacer la propia interpretación de las cosas, algo que los apuntes (especialmente los de otros) no dan”.

bupna@unavarra.es

En tono de broma continúa Honorio Penadés proponiendo la creación de una apuntoteca “donde se revelarían los grandes inconvenientes de las bibliotecas tal y como las entendemos y las practicamos en la actualidad.

Ventajas de la apuntoteca:

  1. En cuanto a la selección de fondos: únicamente los apuntes de los profesores de nuestra universidad, tomados por el alumno con mayores habilidades taquimecanográficas.
  2. Adquisición: fotocopias, fotocopias, fotocopias.
  3. Catalogación y clasificación: se harían casi innecesarias, pues bastaría una sencilla base de datos donde los descriptores fueran el nombre de la asignatura (¡fuera las materias!), el del profesor y el del taquimecanografoalumno (¡muera el decimonónico concepto de autor!).
  4. Difusión: véase adquisición.
  5. Servicios a los lectores: grandes salas con muchas mesas y sillas, ambiente apropiado a la época del año, y fuera esas estanterías que siempre quitan sitio a los lectores de apuntes; fotocopiadoras de todos los formatos, etc.
  6. Presupuestos: grandes ahorros en sueldos de bibliotecarios y en otras instalaciones molestas. Puede dedicarse el remanente a pasar a Word los apuntes que aún estén en WordPerfect ”.

hpenades@db.uc3m.es

«Al estudiante no se le incita a usar la biblioteca como lugar de investigación y ampliación de conocimientos. Para aprobar, apuntes y manuales. Y lo demás afición» (Antonio Carcedo Bartolomé)

Francisco LópezEn la misma línea añade Francisco López: “Que abran las 24 horas del día, sábados, domingos, días festivos, nochebuena, nochevieja, etc., que cualquier momento es bueno para estudiar apuntes. Otra cosa son los libros, esos mamotretos anticuados que sólo sirven para hurtar espacio. De esta forma aportaremos nuestro granito de arena a esa forma tan racional de estudiar: utilizando apuntes, a las tres de la mañana, en domingo, etc.”.

pacol@db.uc3m.es

En este sentido siguen las intervenciones hasta una llamada de atención de Miren Fernández acompañada de un mensaje de paz: “Creo que si IweTel es un foro de profesionales de la información, las opiniones enviadas a él deberían serlo también. Igual que a Guillermo Sánchez, a Honorio Penadés les parece poco apropiada la solicitud de información de Pablo Delgado sobre apuntes para la licenciatura en biblioteconomía, no lo es menos el tono de su respuesta y desde luego, en nada ayudan a nuestro nuevo compañero en la lista.

«El que estudia con los apuntes de otro es el intérprete ignorante del intérprete ignorante del intérprete oficial» (Guillermo Sánchez Martínez)

No vamos a discutir a estas alturas sobre los contenidos que deben o no aparecer en IweTel. Desde luego no es la primera vez que aparecen mensajes en este foro que poco o nada tienen que ver con el objeto de la misma. Pero ya que, según nuestros contertulios, la lista se emplea en ocasiones como ésta para tales fines, me permito sugerirles que en su calidad de profesionales sepan disculpar la inexperiencia de Pablo Delgado y le asesoren sobre el camino a seguir.

En cuanto al tema de apuntes, aquellos que desarrolléis vuestra actividad profesional en universidades sabréis que muchos servicios de reprografía están repletos de apuntes fotocopiados (con la única salvedad que los autores de los mismos son los profesores que imparten las asignaturas). Creo que nuestro amigo Pablo Delgado se refiere a ello, y su solicitud va encaminada a encontrarlos en forma digital y no fotocopiada”.

mfernandez@ics.scs.es

adquisiciones@bib.uem.es

Aún en medio de la polémica surgen propuestas de nuevos proyectos, como el que nace de la mano de Xavi Puig: “Mi intención es crear un sistema que facilite el acceso a trabajos presentados en alguna asignatura de los estudios de biblioteconomía. Normalmente, los trabajos son creados con un programa tipo Word o WordPerfect y sólo llegan a manos de los profesores. Seguro que muchos de estos pequeños estudios son de suficiente calidad como para que exista un intercambio de ideas y los puedan leer otros estudiantes o profesionales del sector.

Ya que no es demasiado difícil convertir el texto impreso en página web, creo que éste podría ser un sistema ágil de difusión. El problema más grave es, sin duda, encontrar una buena plataforma que permita mantenerlo accesible a través de internet; de todas manera, más de uno tiene espacio en su servidor o conoce servidores que permiten hospedaje gratuito. Mi intención es que esto pueda ‘linkarse’ directamente desde la página de la propia universidad”.

xavip@vallesnet.org

«Las mejores asignaturas y en las que más he aprendido han sido las que no se basaban en el método de los apuntes» (Daniel García)

“Siguiendo con el tema apuntes”, interviene Antonio Carcedo Bartolomé: “reconozco que llevo toda la tarde resistiéndome a enviar mis elucubraciones sobre el tema, pero, como dice Miren, creo que la cosa se ha pasado un poco.

En primer lugar, pensemos que todos hemos sido cocineros antes que frailes, y todos nos hemos tenido que tragar (nos gustara o no) los apuntes para aprobar. Y todos hemos usado las bibliotecas para estudiar apuntes. Es el vicio estudiantil nacional, pero está derivado del vicio nacional del profesorado de que lo que él explica en clase no existe en ningún libro, revista, o material similar que haya en una biblioteca (aunque ciertos tonos amarillentos de las hojas que utilizan algunos profesores sean dignos de estudio por algún experto en conservación y preservación de materiales). Y cuando al estudiante se le da una lista perfectamente farragosa de bibliografía sobre la materia, ésta se puede resumir en el manual al uso correspondiente.

No se le incita a usar la biblioteca como lugar de investigación y ampliación de conocimientos. Para aprobar, apuntes y manuales. Y lo demás afición.

Estamos consiguiendo tener unas bibliotecas universitarias que van incorporando cada vez más servicios que en otros tiempos ni soñábamos. La disponibilidad de información es cada vez mayor y mejor. Los servicios de adquisiciones funcionan a buen ritmo y las estanterías rebosan en algunos casos.

Pero los problemas son:

1 Que hay que explicarle al usuario/cliente/lector/estudiante, o como queráis llamarle, lo que puede hacer con una biblioteca y lo que puede sacar de ella. Pero esto, si se hace, se hace poco, en poco tiempo y de mala gana.

2 El usuario tiene que necesitar utilizar los servicios bibliotecarios. Si no los necesita, ¿para qué va a usarlos? Con la silla, la mesa, el fluorescente y la máquina de café tiene de sobra.

Hablando en serio, no me parece normal recurrir a una lista de distribución para pedir apuntes como si tal cosa. Pero, siendo justos, ¿cuánta gente manda mensajes a esta lista solicitando información con la intención de ahorrarse una simple búsqueda en internet, sin ir más lejos?”.

toncarc@db.uc3m.es

“Ruego no se me entienda mal” -explica Honorio Penadés-. “No quiero meterme con nadie en particular (espero que Pablo no se haya sentido ofendido, y en tal caso le ofrezco mis disculpas, como a todos los estudiantes y titulados en biblioteconomía) sino sólo volver a una reflexión perfectamente profesional, que ya ha aparecido alguna vez en Iwetel , sobre la diferencia entre lo que los bibliotecarios ofrecemos y lo que nuestros lectores demandan.

Si consideramos como demanda lo que cuantitativamente más salta a la vista en muchas bibliotecas, entonces es cierto que debemos pensar, pero en serio, en iniciativas semejantes a la ‘apuntoteca’ o la ‘trabajoteca’. Si pensamos además en la calidad del servicio y en la adecuación de nuestro trabajo a unos intereses superiores (sean la enseñanza superior, la investigación científica, la lectura pública, la animación cultural, etc.), entonces no debemos limitarnos a manuales, apuntes y salas de estudio con facilidades, sino hacer, como hacemos, tareas de selección de fondos, evaluación de colecciones y servicios, formación de usuarios, selección de fuentes de información, y esas cosas que tanto enriquecen nuestro trabajo”.

hpenades@db.uc3m.es

En el mismo sentido incide Francisco López Hernández: “En primer lugar coincido en que la cosa no iba contra Pablo Delgado. Él se limitó a pedir algo a través de la lista. Algo que al menos entra dentro de lo que se trata aquí. Los iweteleros más antiguos sabrán que aquí se ha solicitado de todo. De lo que se trataba era de reflexionar, más o menos irónicamente y utilizando sólo como excusa la petición de Pablo, sobre los servicios que ofrecemos y lo que realmente se nos demanda. Dos conceptos que a veces no coinciden. En esta lista no hace mucho apareció un mensaje de unos estudiantes de un máster de la Universidad Carlos III proponiendo que se diese primacía en las colecciones de las bibliotecas universitarias a los apuntes de los profesores sobre los libros. Es decir, es algo que ya viene de atrás.

La cuestión es si debemos seguir en la postura numantina de pretender que lo que ofrezcamos sea un encuentro de los lectores con la información que anda suelta por ahí, sea dentro de libros o bien en bases de datos o internet, o que nos adecuemos a los tiempos actuales y nos dediquemos exclusivamente a tener muchas mesas y sillas, anaqueles llenos de apuntes y horarios absurdos e intempestivos.

«Siendo justos, ¿cuánta gente manda mensajes a esta lista solicitando información con la intención de ahorrarse una simple búsqueda en internet, sin ir más lejos?» (Antonio Carcedo)

Hay que ver si eso cuadra con el ‘apoyo a la docencia, el estudio y la investigación, mediante la gestión y difusión de documentación e información’ que indica el artículo 158.1 de los Estatutos de la Universidad Carlos III. De eso se trata y no de ‘procurar un lugar cómodo, abierto las 24 horas del día, calentito o fresco según la estación, con máquinas de comida y bebida, con muchos apuntes y pocos libros, con muchas sillas y pocas estanterías y con ordenadores conectados a internet para acceder a sitios picantuelos o practicar el sano deporte del ‘chat’ para llamar de todo a mi amiguete que está dos ordenadores más allá’, que es lo que muchos se limitarían a pedir. Y para decir esto, que puede ser extremista para algunos, me baso simplemente los frecuentes paseos que me doy por las ahora inmensas salas de mi nueva biblioteca”.

pacol@db.uc3m.es

Vuelve a intervenir Guillermo Sánchez Martínez : “Envío este mensaje porque me temo que soy culpable de haber provocado otra vez la discusión sobre los apuntes, no importa que ésa fuera o no mi intención. Pero a la vista del derrotero que ha tomado el asunto creo que es relevante hacer dos aclaraciones.

1. Me interesaba resaltar que no se puede (deontológicamente) ser profesional (en activo o en potencia, a los efectos -y creo que para IweTel eso es irrelevante-) sin leer, oír, pensar, etc. Y tengo la convicción de que eso no es posible si no es de primera mano: leyendo u oyendo a los autores en vez de a sus intérpretes. Y aunque un docente es forzosamente un intérprete, se supone que sabe de lo que habla. Los alumnos se supone que tomamos apuntes precisamente porque no sabemos sobre el asunto del que nos hablan y nos convertimos en el intérprete ignorante del intérprete oficial, y el que estudia con los apuntes de otro es el intérprete ignorante del intérprete ignorante del intérprete oficial. Así que si suponemos que lo que se pretende es aprender, parece absolutamente ridículo seguir este camino (sumamente práctico por otra parte, parece, para tener un título). Y después, por tener la suerte (casi siempre merecida) de disfrutar de un puesto de trabajo en nuestro campo, o por darse la situación administrativa de tener un título, nos autodenominamos profesionales, no importa cuál fuere nuestra práctica pasada y presente precisamente sobre el aprender.

2. Pensé que era pertinente escribir sobre la demanda de Pablo Delgado en vez de pasar ampliamente porque duele ver que personas de 18 años han sido educadas en la necesidad de venir a matricularse con sus padres, educadas en el consentir que a los 20 ó 21 sean sus padres y no ellos mismos quienes defiendan sus intereses (así en las notas de las asignaturas como en la vida), educadas en que no importa cómo escriban que pueden aspirar incluso a las mayores credenciales científicas (¿sorprendería a alguien si dijera que ‘havía’ con ‘v’ y otras erratas semejantes eran obra de un catedrático de universidad cuya lengua materna es el castellano?), educadas en que es razonable leer el periódico en el puesto de trabajo (me da lo mismo en papel que por internet), educadas en definitiva en considerar que se puede llegar a profesional de algo leyendo los apuntes de otros.

«Se trata de reflexionar sobre los servicios que ofrecemos y lo que realmente se nos demanda. Dos conceptos que a veces no coinciden» (Francisco López)

A la vista del derrotero que ha tomado el asunto, creo que efectivamente he cometido el error (porque trabajo en una universidad) de enviar a IweTel un mensaje que puede que sólo tenga sentido en foros universitarios y no en éste de documentación y bibliotecas”.

bupna@unavarra.es

“No sabía que mi petición”, se justifica Pablo Delgado, “iba a ser el centro de tanta polémica. Ésa no ha sido mi intención. Ya sé que la lista no debería ser para hacer estas peticiones, pero no sabía a quién recurrir, por lo que me dije ‘voy a escribir a la lista para ver si alguien me ayuda’.

Pido disculpas si he molestado a alguien, que por lo que se ve son unas cuantas personas”.

pablo.delgado@arthurandersen.com

«Pronto llegará el día en el que los apuntes los ofrezca el profesor si así lo quiere, o los alumnos, si el profesor no lo desea» (Daniel García)

Daniel García explica: “En EUA los estudiantes se pasan los apuntes mediante internet. Sabiendo que no hay una lista de distribución de estudiantes de documentación, me parece lógico que acudieses a IweTel. En cualquier caso, pronto llegará el día en el que los apuntes los ofrezca el profesor si así lo quiere, o los alumnos, si el profesor no lo desea.

Parece evidente que si los apuntes de un profesor se pueden ver en internet, la evaluación del profesorado ganará en objetividad. Cuando el resto de los profesores que se dedican a dar esas asignaturas vean lo que sus compañeros hacen, intentarán que sus apuntes sean los mejores posibles.

Por otra parte las mejores asignaturas y en las que más he aprendido han sido las que no se basaban en el método de los apuntes. Para aprender, lo mejor no es saberse de memoria unas referencias de unos libros adornadas con retórica.

Es mejor que los profesores inciten al autoaprendizaje mediante la lectura de libros, revistas y (también) apuntes.

Pero para seguir este método, hace falta acudir a una biblioteca, donde puede que encuentres la información que necesitas si es que tienes suerte y en la biblioteca de tu facultad existe un buen número de revistas (españolas y extranjeras), libros, etc.”.

daniweb1998@yahoo.com

A última hora Andrea Ramírez planteaba: “La propuesta de Xavi Puig me pareció válida. Considero que sería muy importante el desarrollo de una base documental (no de apuntes) sobre bibliotecología, dado que existen áreas o campos de la misma que no poseen un cuerpo teórico suficientemente desarrollado. Así la consulta de tesis, experiencias, monografías, sería importante para futuros emprendimientos. Una forma de cooperación.

De mi parte fue muy difícil conseguir material sobre bibliotecas en cárceles. La recopilación que pude hacer fue gracias a los miembros de esta lista y a profesionales pero tuve que hacer pedidos al extranjero (ni hablar de los costos). En realidad a partir de una base como ésta, ¿no se podrían armar grupos de trabajo para no duplicar esfuerzos, e intentar nuevas iniciativas a partir de lo ya existente? Quizá con el tiempo y las posibilidades infinitas de la comunicación se logre”.

ramirez@escape.com.ar

Resumen elaborado para IWE por Cristina García Testal.

testal@uv.es

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1999/enero/apuntes_de_biblioteconomia.html