El profesional de la información


Diciembre 1999

VII Jornades Catalanes de Documentacio

Por Josep Cobarsí

Tuvieron lugar en Barcelona los días 4, 5 y 6 de noviembre con unos 600 asistentes, organizadas por el Col.legi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya (Cobdc). Simultáneamente al desarrollo de las conferencias, la feria Expodoc contó con los stands de 32 empresas e instituciones.

En los últimos 2 años, como indicaba la presidenta del Cobdc Carme Mayol, ha habido cambios esperanzadores en el panorama de la profesión en Cataluña:

—Mayor receptividad de políticos y gestores respecto al valor de la información (si bien varios decepcionaron al declinar su asistencia a pesar de que sus nombres constaban en el programa).

—Integración de las 2 asociaciones profesionales existentes hasta el momento en una sola institución, el Cobdc 1.

—Oferta de licenciaturas universitarias ( Univ. de Barcelona, Univ. Oberta de Catalunya y, próximamente, Univ. Autònoma de Barcelona)2.

Ponentes de una de las mesas redondas de las 7JCD

Palabras clave

Todo el mundo parece estar de acuerdo en que estamos en época de cambios. No es la primera vez que ello sucede: se señala que la creación de los sistemas públicos de bibliotecas del siglo pasado respondió a las necesidades planteadas por los inicios de la sociedad industrial. Bueno, de hecho, como una de las intervenciones apuntaba, estamos en época de cambios desde que Adán y Eva salieron del paraíso. Pero aquí y ahora hay muchos más cambios y mucho menos acuerdo respecto a la interpretación de los mismos y a las reformas que deben realizarse para hacerles frente. Por ejemplo, en cuestiones tales como la forma de dar acceso a los recursos electrónicos desde el web de una biblioteca3.

Sí parece haber unanimidad en que la edición electrónica no va a sustituir universalmente al papel (al menos, no antes de las siguientes Jornades), si bien ciertos tipos de documentación están siendo publicados ya exclusivamente en formato digital.

Una de las preocupaciones expresadas aludía a la escasez de contenidos hispánicos en formato electrónico, aunque se está avanzando al respecto.

Un ejemplo de ello son los proyectos de digitalización de fondos documentales antiguos llevados a cabo por diversas universidades catalanas4.

Otra línea de creación de contenidos son las intranets de docencia de algunas universidades. Las bibliotecas tienen un importante papel no sólo en la indexación, sino incluso en la edición de este tipo de fondos de nueva creación5.

De interés también la trayectoria de muchas revistas profesionales españolas: la versión electrónica ha evolucionado hasta el punto de convertirse en punto de referencia de información especializada en su correspondiente sector de actividad, con contenidos y formatos muy distintos ya respecto a la versión en papel.

Se anuncia la próxima generalización de la conexión a internet sin hilos (wireless access protocol )6 a través de diversos dispositivos portátiles de cada vez menor tamaño. Más allá de un nuevo gadget tecnológico, ello posibilitaría el uso y disfrute de una biblioteca personal recargable a disposición del usuario. Y supondría el reto de adaptar la presentación y la distribución de la información a estos dispositivos.

«Parece respirarse un ambiente que podríamos calificar de ‘esperanzado escepticismo’ respecto a las oportunidades que pueden abrirse para nuestra profesión»

Se apunta la posibilidad de que, en un futuro próximo, el terreno de juego de los profesionales de la información sean cada vez más empresas e instituciones de muy diverso tipo. Y que sus responsabilidades en la gestión de información para el conjunto de la institución sean cada vez más amplias y variadas.

Incluso los más entusiastas advierten que esta posibilidad necesitará, para llegar a generalizarse, de grandes dosis de esfuerzo e imaginación por parte de los profesionales interesados. Y de la adquisición de nuevos conocimientos en áreas tales como visualización o auditoría de la información. Algo de ello habrá cuando empresas como Yahoo y Microsoft tienen en plantilla a bibliotecarios con salarios interesantes.

La evaluación de servicios bibliotecarios ha llegado a las universidades catalanas en el marco del Plan Nacional de Evaluación del Consejo de Universidades (gestionado en esta comunidad autónoma por la Agència per la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya, y con la participación en este caso del Consorci de Biblioteques Universitàries de Catalunya).

El primer paso fue la elaboración de una Guía, abarcando tanto aspectos cuantitativos (indicadores) como cualitativos (reflexión colectiva enfocada a mejoras). En la actualidad el proceso continúa en cada una de las universidades7.

Se constata el peligro de que la implantación de la sociedad de la información contribuya a incrementar las desigualdades. Frente a dicho temor, la conveniencia de garantizar el acceso a la información (también en formato digital) y la necesidad de dar un nuevo impulso al papel de las bibliotecas públicas como instrumentos de cohesión social a nivel local.

Se espera más de las administraciones públicas por lo que respecta a proporcionar a los ciudadanos acceso a la información de que disponen y posibilidad de realizar trámites vía web. Algunos ejemplos de trabajo en esta línea son operativos en la web del Ajuntament de Barcelona8. Hay en marcha un proyecto al respecto por parte del Comissionat per a la Societat de la Informació9.

También se espera más respecto a dotaciones presupuestarias para la adquisición de fondos bibliográficos (en papel y en digital). Las bibliotecas del siglo XXI podrán ser más o menos virtuales, pero las necesidades de recursos son más reales que nunca.

Otro apunte interesante respecto a la importancia del trabajo de las administraciones públicas es la exposición del caso de Irlanda10. Más allá de las circunstancias concretas de dicho país (de entrada nada favorables, por cierto) y de las medidas tomadas, llama la atención hasta qué punto una actuación pública decidida y acertada puede conseguir poco menos que milagros en poco tiempo.

Y, como señalaba el Comisionado para la Sociedad de la Información de la Generalitat, constituye también una advertencia para naciones más avanzadas según los parámetros de la sociedad industrial: de la misma forma que ningún territorio tiene nada perdido de antemano ante el reto de la sociedad de la información, tampoco nadie tiene nada ganado a priori.

Finalmente, dar fe de la celebración de una sesión sobre propiedad intelectual11 (organizada por el grupo Bibliotecas y Propiedad Intelectual de Fesabid y el Cobdc), donde se examinó y debatió el estado actual de la cuestión en relación a la directiva que está elaborando la Unión Europea al respecto. La consiguiente repercusión en las leyes de los estados miembros está prevista para el año 2002.

Por parte de las bibliotecas se expresó la necesidad de mantener límites a los derechos de autor, así como la conveniencia de regular el uso del material en formato electrónico en intranets. También se subrayó que los convenios para reprografía (podríamos decir que las fotocopias fueron el caballo de batalla de la sesión) deben tener en cuenta la realidad de cada biblioteca: fondo, usuarios, etc.

La representación de Cedro12 insiste en que las excepciones a los derechos de autor, por el hecho de serlo en nuestro ordenamiento jurídico, deben tener una interpretación restrictiva.

Consideraciones finales

Parece respirarse un ambiente que podríamos calificar de “esperanzado escepticismo” respecto a las oportunidades que pueden abrirse para nuestra profesión. Se es consciente de la exigencia de esfuerzo y la necesidad de tomar decisiones rápidas y adecuadas para afrontar los retos planteados, que en todo caso son apasionantes.

Un comentario frecuente en los pasillos era la conveniencia de realizar algunos ajustes para que todos (asistentes y sus respectivas organizaciones, patrocinadores, etc.) puedan sacar el máximo partido de las interesantes informaciones difundidas en eventos de este tipo. Aunque casi nadie llegaba a plantear medidas concretas al respecto.

Aprovechando las Jornades, el Cobdc publicó la declaración “De cómo las bibliotecas pueden ayudar a Catalunya a entrar con éxito en la sociedad de la información” que contiene un decálogo de propuestas de actuaciones en materia de bibliotecas.

Notas

1. http://www.cobdc.org (el web de Socadi ha dejado de existir tras la integración de esta sociedad en el Cobdc).

2.http://www.ub.es,
http://www.uoc.es,
http://www.uab.es

3. Ver nota de A. Estivill en este mismo número.

4. http://bib.ub.es

5.http://www.uoc.es, http://www.upf.es

6. http://www.wapforum.com

7. Universidades con página web sobre el tema:
UB: http://bib.ub.es/bub/avalua/avalua.htm
UPF: http://www.upf.es/bib/coneixer/index.htm
UdG: http://biblioteca.udg.es/avaluacio.htm
UdL: http://www.bib.udl.es/avaluacio/avaluacio2.htm

8. Ayuntamiento de Barcelona:

http://www.bcn.es

9. Comisionado para la Sociedad de la Información:

http://www.gencat.es/csi/csi.htm

10. Más sobre el caso irlandés en:

http://ireland.iol.ie/~libcounc

11. Grupo de bibliotecas y propiedad intelectual (BPI):

http://www.upf.es/bib/bpi/gbpi.htm

12. Centro Español de Derechos Reprográficos (Cedro):

http://www.cedro.org

Josep Cobarsí, Univ. de Girona.

jcobarsi ARROBA pas.udg.es

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