El profesional de la información


Diciembre 1999

II Jornadas Andaluzas de Documentacion (Jadoc’99)

Por Benjamín Vargas-Quesada

Los días 11, 12 y 13 del pasado mes de noviembre de 1999 fueron los elegidos para la celebración en el Palacio de Congresos de Granada de las II Jornadas Andaluzas de Documentación (Jadoc’99), organizadas por la Asociación Andaluza de Documentalistas, bajo el lema “Nuevos mercados, nuevos usuarios”.

En general podemos decir que fueron un éxito. Las actividades se desarrollaron según lo previsto, sin ningún tipo de incidencia que merezca la pena resaltar. La organización, apoyada por los omnipresentes voluntarios, todos ellos estudiantes de la Facultad de Biblioteconomía y Documentación de Granada, consiguió un desarrollo ejemplar de las Jornadas.

Asistentes

El número de participantes fue de unos 400. Un número considerable para una reunión de carácter regional, y meritorio si se tiene en cuenta que fueron organizadas por una asociación constituida en Sevilla hace sólo seis años, pero que actualmente representa a toda la comunidad andaluza. Meritorio también por la disgregación asociativa que se da en Andalucía, ya que en esta Comunidad existen fundamentalmente tres asociaciones de profesionales de la información: Asociación Andaluza de Documentalistas (AAD), Asociación Andaluza de Bibliotecarios ( AAB) y Asociación Andaluza de Archiveros (AAA). Resulta curiosa esta situación cuando corren aires de fusión en las asociaciones de profesionales de la información como Socadi y Col.legi, o la Library Association y el Institute of Information Scientists del Reino Unido.

Ponencias, comunicaciones y mesas redondas

A destacar la actitud de los comités científico y organizador en cuanto a la admisión y aceptación de comunicaciones. Creo que es la primera vez que en un congreso de nuestra profesión, al menos en España, se aplica un sistema muy próximo al “peer review”. Es decir, los autores enviaron sus comunicaciones completas y no resúmenes, fueron evaluadas por el comité científico, y las aceptadas se acompañaron de comentarios y sugerencias para mejorarlas. De esta forma y durante un mes los ponentes pudieron beneficiarse de un feedback continuo entre autores y evaluadores mediante un sistema “doble ciego”, en el que ni unos ni otros conocían la identidad de sus interlocutores, pues había un coordinador encargado de cruzar los mensajes, casi siempre por correo electrónico.

«Se recogieron más de 200 firmas para poner en marcha un colegio profesional»

Buena parte del interés de las Jornadas estuvo centrado en la ponencia de Nuria Amérigo, Internet, intranet y empresa: los nuevos retos del profesional de la información , que fue muy comentada por los pasillos durante ese día y el siguiente; en la de Isidro Aguillo, Cibermetría: nuevas técnicas y retos de la documentación cuantitativa, cuyo número de asistentes fue casi desbordante —quizá porque esta ponencia no fue recogida en las actas y la única forma de enterarse de lo que Isidro hablaba era estando allí—, y en la de Concha Fernández de la Puente, Presentación del Programa IST y de la convocatoria de ayudas, más que nada por ver cómo se reparten los fondos europeos. No obstante en algunas comunicaciones se echó en falta una mayor calidad científica e incluso algún ponente extranjero, pero no debemos olvidar que este tipo de jornadas y congresos son fundamentalmente un foro de encuentro y de intercambio de ideas, por lo que las mesas redondas se convirtieron muy a menudo en las actuaciones estelares.

Tal y como Nuria Amérigo nos comentó posteriormente en una entrevista, la situación de la documentación en Andalucía está mejorando, y las expectativas de los profesionales de la información comienzan a ser similares a las de otras Comunidades. “La empresa privada ahora es más permeable a la hora de invertir en modernizar sus sistemas de información. Hace unos años era muy reacia. Primero han invertido en tecnología y ahora están invirtiendo en información. No es para echar las campanas al vuelo, pero bueno, ahora hay muchas más expectativas de trabajo que a principios de los noventa, en los que el panorama en Andalucía era desolador. Como consecuencia de esto las oportunidades que tenemos los profesionales de la información se van aproximando a las que hay en Madrid o Barcelona. Lo que ocurre es que muchas veces no se aprovechan”. “Creo que si los documentalistas actuamos con más iniciativa, nos introducimos en los foros apropiados y nos damos a conocer, con el tiempo dejaremos de ser una profesión ignorada. Pero antes, como colectivo, necesitamos plantear una estrategia común para que nos conozcan en la mayor cantera de trabajo que tenemos: la empresa privada”.

No nos mostramos tan optimistas después de entrevistarnos con Concha Fernández de la Puente y preguntarle por la consecución de proyectos financiados por la Comisión Europea en España, y en concreto en Andalucía, “En este aspecto tengo que decir que España está en un término medio bastante bueno. Pero también hay que decir que cuando digo España me estoy refiriendo en este caso a Madrid y Cataluña con algunas pequeñas excepciones en la zona norte del país. En el ámbito andaluz aún no se ha conseguido la aprobación de ningún proyecto, sobre todo porque se han presentado muy pocos. En concreto ahora recuerdo uno que tenía sólo como asociado (participante asociado a un socio que dirige la gestión) a la Biblioteca Pública de Granada. Pero hasta ahora no ha habido ningún proyecto liderado por una empresa u organización andaluza... Esto se puede deber a la falta de contactos internacionales, desinterés por parte del profesional andaluz en investigar sobre los campos que la Comisión propone, y quizá el más importante sea el del idioma, pues estos proyectos se gestionan siempre en inglés”.

Exposición técnico/comercial

En la feria comercial de productos y servicios dirigidos al sector se pudo observar cierta falta de aforo, a pesar de que las empresas allí representadas eran de las más importantes, tanto a nivel nacional como internacional. Ante ello nos podríamos plantear si la causa es un suficiente conocimiento por parte de los profesionales de todos los productos que oferta el mercado; la repetición de los mismos expositores en todos los congresos con productos ya conocidos; o el desinterés ante las novedades técnicas del sector.

Se debería hacer un estudio profundo y detallado, partiendo de la encuesta que se le entregó a cada participante y en la que se preguntaba por aspectos relacionados con este tema, que permitiese conocer la utilidad de los stands, y si éstos podrían adecuar su oferta a las necesidades o demandas de los asistentes.

Comentarios de pasillo

El más insistente durante los dos días que duraron las Jornadas, y provocado por la ponencia de Nuria Amérigo, fue el de las distintas formas de suministrar los servicios de información. Por una parte están las grandes compañías como Dialog que suministran mucha información pero cara y muy buena. Por otro lado está internet, que ofrece información buena y mala, pero gratuita, y entre los dos extremos apareció una empresa granadina llamada Infotel, que se caracteriza por distribuir información a través de la Red y cobrar poco dinero por poca información, lo que podríamos llamar “microcobros”. Esta pequeña empresa utiliza las mismas fuentes de información que las grandes, pero en lugar de cobrar cantidades elevadas por grandes expedientes cobra en función del tipo de información servida, es decir, desde 25 PTA por la búsqueda de una sociedad, hasta 6.500 por el informe ampliado de una sociedad nacional. Infotel facturó 83 M PTA en 1997, y 240 en 1998. Como suele ocurrir en internet con las pequeñas empresas que tienen grandes ideas, está siendo absorbida por el gran capital, que en España equivale a decir la banca.

Asociaciones y colegio

Por enésima vez surge en Andalucía un nuevo intento para constituir un colegio profesional. Con el recelo correspondiente de los dirigentes de las asociaciones allí representadas, se hizo una mesa redonda en la que se trató el tema y se recogieron más de 200 firmas para ponerlo en marcha, y como siempre se acabó hablando del intrusismo profesional y de lo difícil que es encontrar trabajo en nuestra profesión. No obstante, durante los dos días de las Jornadas se pudo ver a reconocidos profesionales sondeando a otros colegas y a estudiantes sobre su opinión y posibilidades de implicación en el proyecto. Desde aquí mi total apoyo, y a ver si esta vez se consigue.

El «temporal de fusiones» que afecta a Europa y norte de España parece que está llegando a Andalucía. Se comenta que la Asociación Andaluza de Documentalistas y la Asociación Andaluza de Bibliotecarios tienen muy avanzadas las conversaciones para una próxima fusión, aunque de momento sólo existe un acuerdo verbal y un pacto de buenas intenciones, pero quizá pronto empezaremos a ver los hechos... Ahora sólo falta esperar qué ocurrirá con la Asociación Andaluza de Archiveros, aunque, según muchos opinan, aquí se choca con el eterno problema de distinguir entre archiveros y el resto de profesionales de la documentación.

Benjamín Vargas-Quesada,
Universidad de Granada.

bvargas ARROBA ugr.es

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