El profesional de la información


Abril 1999

Documentacion, informacion y comunicacion sanitaria. Un estado de la cuestion

Por Antonio Parada

Resumen: La atención sanitaria y la investigación biomédica son procesos permanentes de toma de decisiones en los que la información desarrolla un papel fundamental. El impacto de las tecnologías de la información está provocando importantes y aceleradas transformaciones. Bases de datos bibliográficas más accesibles, nuevas fuentes de información, documentación y librerías digitales, y procesos que se modifican son algunas de las consecuencias de este momento actual.

Palabras clave: Bibliografía biomédica, Bases de datos bibliográficas, Medline, Revisión por expertos, Internet, Medios de comunicación.

Title: Health-related documentation, information and communication: current status

Abstract: Health care and biomedical research are permanent decision-making processes in which the information developped plays a central role. The impact of information technologies is causing fast and deep changes. More readily accessible databases, new information sources, changing documentation, digital libraries, and evolving processes, are some of the consequences of this current trend.

Keywords: Biomedical literature, Health bibliographic databases, Medline, Peer review, Internet, Mass media.

Antoni ParadaLos navegadores del WWW han proporcionado una forma de acceso unitaria y universal a innumerables fuentes de información y a un coste económico mínimo. Tal acontecimiento, aparte de las repercusiones por todos conocidas, está propiciando captar y familiarizar a muchos usuarios noveles con los conceptos de búsqueda de información, operadores booleanos y lenguajes de interrogación.

Además, se ha producido en el mundo de la documentación sanitaria una circunstancia que ha marcado una profunda diferencia con respecto a otras disciplinas científicas o del ámbito del conocimiento. Este hecho ha sido la decisión de la National Library of Medicine (NLM) —institución pública que depende del gobierno federal de los EUA— de ofrecer un acceso universal y gratuito a través de internet a sus bases de datos bibliográficas, entre las que destacan Medline, HealthStar, Hstat o Bioethicsline.

http://www.nlm.nih.gov

Los avances tecnológicos y la actuación de la NLM no han sido la única causa del cambio que se está viviendo en el sector. La década de los años 90 ha supuesto el surgimiento y la proliferación del movimiento de la medicina basada en la evidencia (MBE), cuyo propósito es la integración de la maestría clínica individual con las mejores evidencias clínicas externas disponibles, para ser aplicadas en la toma de decisiones sobre la asistencia de pacientes individuales1.

«Al afrontar una búsqueda bibliográfica, Medline con sus cerca de 3.900 revistas indizadas y casi 10.000.000 referencias, suele ser la fuente más utilizada»

La MBE pone un énfasis especial en las fases de búsqueda y de lectura crítica de la literatura médica. Para ello, cualquier profesional sanitario debería tener la habilidad y los conocimientos suficientes para encontrar la bibliografía idónea que le ayude a proporcionar una atención óptima en el manejo clínico de un determinado paciente.

Un ejemplo de ello sería el caso de un médico que se plantea administrar un medicamento a su paciente. Ante la duda de la posible existencia de efectos secundarios producidos por ese medicamento, el médico acude a Medline, donde busca y selecciona unas cuantas referencias que le informarán más ampliamente sobre los estudios que han evaluado la eficacia del fármaco, la existencia o ausencia de efectos secundarios, y cuyos resultados sean aplicables a su paciente. Esta información ayudará al médico a informar su decisión para prestar una asistencia óptima.

No tan sólo la MBE necesita de un “consumo” elevado de información accesible y actualizada. La investigación biomédica y la evaluación de tecnologías médicas y de servicios sanitarios, tradicionalmente asociados a conceptos como seguridad, eficacia, coste-efectividad, análisis sociales y éticos, requieren de un consumo exhaustivo y sistemático de información biomédica.

En este caso, la búsqueda de bibliografía ya no se centra en obtener algunas referencias con las que asistirá un paciente concreto, sino que intenta resolver problemas de más amplio alcance y complejidad. Un ejemplo de ello sería la evaluación de la idoneidad y la viabilidad de implantar un programa de detección precoz del cáncer de mama en una comunidad autónoma. En este caso, la búsqueda deberá ser realizada en la mayor cantidad de fuentes de información y bases de datos de las que se pueda disponer.

Al afrontar una búsqueda bibliográfica, Medline con sus cerca de 3.900 revistas indizadas y casi 10.000.000 referencias, suele ser la fuente más utilizada. La NLM ha establecido dos sistemas de acceso a sus bases de datos. Por un lado, el sistema PubMed está pensado para usuarios no expertos y sólo puede ser utilizado para la consulta de Medline. Entre sus ventajas más notables está la posibilidad de utilizar la función «clinical queries» —que permite acotar las búsquedas según la naturaleza del problema, como por ejemplo la etiología, el pronóstico, el diagnóstico y la terapéutica de la enfermedad, todo ello conjugable con opciones que podrán ofrecer unos resultados más sensibles o más específicos según el interés del usuario—. Esta función se revela de gran utilidad para facilitar la obtención de información precisa y relevante para aquellos profesionales faltos de tiempo y experiencia y que sólo necesitan obtener unas cuantas referencias.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/PubMed

Además de PubMed, la NLM reconvirtió su antiguo programa de acceso online, Grateful Med en un sistema de acceso a través de internet que ofrece una opción de consulta más avanzada para obtener resultados más precisos y pertinentes.

http://igm.nlm.nih.gov

Otras organizaciones privadas han conseguido también facilitar puntos de acceso gratuitos a Medline. Es el caso de entidades como Medscape:

http://www.medscape.com

Healthgate:

http://www.healthgate.com

BiomedNet:

http://www.biomednet.com

o Avicenna:

http://www.avicenna.com

El lanzamiento gratuito de Medline a través de internet ha originado una cierta confusión entre los usuarios. En primer lugar es preciso advertir que, independientemente de cómo se accede a Medline, siempre se está consultando la misma base de datos (sin entrar a valorar la frecuencia con que cada distribuidor o el host que lo aloje actualiza los contenidos producidos por la NLM). Lo que sí que va a variar son las diferentes prestaciones y valores añadidos que podremos encontrar de un lugar a otro como, por ejemplo, la disponibilidad o no del tesauro, búsquedas avanzadas, servicios de obtención de artículos, etc.

«El lanzamiento gratuito de Medline a través de internet ha originado una cierta confusión entre los usuarios»

El aumento de lugares desde donde acceder de manera gratuita a Medline ha comportado que muchas bibliotecas se planteen la conveniencia o no de cancelar sus suscripciones anuales a esta base de datos en cd-rom. En este sentido, sería conveniente resumir una serie de argumentos a favor o en contra de la utilización de un sistema u otro2.

A favor del cd-rom podemos destacar:

  • acceso más veloz y eficiente que a través de internet,
  • compromiso de mantenimiento y asesoramiento garantizados a través de un contrato con la entidad con quien se mantiene la suscripción, y
  • más operatividad en los lenguajes de consulta e interrogación que permiten la obtención de unos resultados más pertinentes.

Por otro lado, en favor del acceso a Medline a través de internet se podría destacar:

  • su gratuidad y accesibilidad universal,
  • una mayor actualización de la información,
  • opciones de consulta muy intuitivas para usuarios no experimentados u ocasionales, y
  • posibilidad de disponer de valores añadidos en forma de servicios como por ejemplo la obtención de documentos.

En definitiva, se podría resumir esta polémica señalando que Medline a través de internet puede ser muy útil para aquellos usuarios o instituciones que requieren consultas esporádicas o muy puntuales.

En cambio, el acceso a través de internet se puede revelar insuficiente a la hora de plantear búsquedas exhaustivas donde se requieran complejas estrategias que combinen gran cantidad de descriptores, lenguaje libre y diferentes modificadores (tipo de publicación, idioma, check tags —facetas o grandes áreas—).

Un buen ejemplo de este tipo de estrategias son los llamados filtros metodológicos. El Institute of Health Sciences de la Universidad de Oxford ha diseñado una amplia gama (básicamente para usuarios de SilverPlatter y Ovid, aunque pueden ser fácilmente adaptados al lenguaje de otros distribuidores). Estos filtros pretenden ofrecer búsquedas más sensibles a través de las cuales recuperar aquellas referencias incorrectamente indizadas o clasificadas en su vertiente metodológica.

http://www.ihs.ox.ac.uk/library/filters.html

Este objetivo es paralelo a la necesidad actual de discriminar el gran volumen de bibliografía en función de la calidad y el diseño metodológico del estudio y su adecuación a aspectos diagnósticos, terapéuticos, de pronóstico, etc.

El fácil y libre acceso a la información gratuita de diversas bases de datos representa unos efectos muy beneficiosos para la comunidad científica internacional, pero también puede comportar diversos inconvenientes. Por un lado, se da la circunstancia de que la calidad, cobertura y accesibilidad de Medline amenaza con «marginar» más aún el conocimiento y utilización de las otras grandes bases de datos, como por ejemplo Embase:

http://www.elsevier.com

o Science Citation Index:

http://www.isinet.com

El que estas bases de datos tengan un alto índice de solapamiento entre sí, pero sobre todo un coste económico de suscripción o consulta más o menos elevado, las deja en franca desventaja para competir con Medline.

Es obvio pensar que los índices de consulta de Medline y el número de usuarios se ha incrementado notablemente. El otro interrogante que se puede plantear sería saber si este hecho está provocando que también aumenten los niveles de uso y conocimiento de otras bases de datos. La respuesta la deben conocer mejor que nadie productores y distribuidores.

Estableciendo un símil futbolístico se podría pensar que el efecto de acceder fácilmente a Medline estaría produciendo y «fogueando» una notable cantera de usuarios potenciales que con el tiempo darán el «salto» a otras bases de datos. Hasta aquí todo sería perfecto, pero también se puede plantear la hipótesis de que el efecto esté siendo perverso en sí mismo y que produzca la siguiente consecuencia: si el usuario se siente realmente satisfecho con Medline y otras bases de datos gratuitas, ¿para qué va a invertir un tiempo adicional y una importante cantidad de dinero en obtener unas cuantas referencias más?

«El acceso a través de internet a Medline se puede revelar insuficiente a la hora de plantear búsquedas exhaustivas donde se requieran complejas estrategias que combinen gran cantidad de descriptores, lenguaje libre y diferentes modificadores»

Por otro lado, nos encontramos siempre ante el sesgo lingüístico que se genera en la consulta de Medline, donde el 88% de los artículos están en lengua inglesa, obviando gran parte de la producción científica de otros países. Si un gran porcentaje de la comunidad científica se ciñe a la consulta exclusiva de Medline, ni tan siquiera la revisión de las citas bibliográficas de aquellos artículos que son relevantes nos asegurará acceder a otras referencias no indizadas en esta base de datos.

Finalmente, también cabe indicar que las casi 4.000 revistas indizadas por Medline quedan lejos de las cerca de 25.000 que se calcula que se publican en el mundo3.

En España, los distribuidores del Índice Médico Español (IME) —base de datos de referencia para las publicaciones médicas españolas— han seguido una política intermedia entre la comercialización tradicional y la gratuidad de las bases de datos de la NLM. El IME es accesible a través de internet pero sólo previo registro del usuario. Se pueden visualizar gratuitamente las 10 primeras referencias de cada búsqueda bibliográfica. Para acceder al resto de la base de datos se requiere efectuar la preceptiva suscripción.

http://www.cindoc.csic.es

La necesidad de que los propios profesionales sanitarios puedan efectuar las búsquedas por sí mismos ha ido paralela e incluso ha propiciado la aparición de nuevas fuentes de información. Entre estas nuevas bases de datos cabe mencionar como principal característica que suelen abarcar temáticas específicas, frente a las grandes bases de datos generalistas. Aquéllas están compuestas por un número inferior de referencias, pero tratan de diferenciarse al tratar de recoger aquella literatura que está considerada como más relevante o que responde a una determinada especialidad temática o metodológica.

«La calidad, cobertura y accesibilidad de Medline amenaza con «marginar» más aún el conocimiento y utilización de las otras grandes bases de datos»

Algunos de estos ejemplos son bases de datos como The Cochrane Library, que se distribuye en cd-rom y se actualiza trimestralmente. No es en sí una única base de datos sino que es el compendio de diversas bases de datos como The Cochrane Database of Systematic Reviews (Cdsr) —ésta recoge las revisiones sistemáticas de la Colaboración Cochrane a texto completo—, The Database of Abstracts of Reviews of Effectiveness (Dare), The Cochrane Controlled Trials Register (Cctr) y The Cochrane Review Methodology Database. En definitiva, agrupan miles de referencias entre las que básicamente se encuentran revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos aleatorizados.

http://www.cochrane.org

Este producto es de gran utilidad ya que recoge un tipo de bibliografía que está considerado como el más relevante por las escalas de evidencia científica que jerarquizan la validez de los estudios en función de la metodología empleada4.

Otro producto interesante dentro de esta línea es Best Evidence, base de datos en cd-rom con cerca de 1.100 referencias extraídas de las revistas Evidence-Based Medicine y ACP Journal Club. Ambas publicaciones están muy ligadas a la MBE. No son revistas originales sino que son secundarias. En ellas se recogen las contribuciones más relevantes aparecidas en otras revistas de referencia. Los artículos se presentan como resúmenes estructurados con una clara especificación de la metodología utilizada, los resultados y un apartado dedicado a conclusiones y comentarios derivados del artículo original.

http://www.acponline.org/catalog/cbi/best_evidence.htm

Asimismo, internet ha propiciado en los últimos años la aparición o expansión de otras bases de datos especializadas como la ya citada The Database of Abstracts of Reviews of Effectiveness (Dare) —accesible también en el cd-rom de The Cochrane Library mencionado anteriormente— y que indiza revisiones sistemáticas:

http://nhscrd.york.ac.uk

The NHS Economic Evaluation Database (Need) especializada en estudios de evaluación económica en sanidad:

http://nhscrd.york.ac.uk

The Register of the International Network Agencies of Health Technology Assessment (Inahta) que contiene cerca de 500 informes de evaluación sanitaria y 500 proyectos en curso.

http://www.inahta.org

Otros ejemplos son los directorios de guías de práctica clínica, directrices de actuación que tratan de integrar la evidencia científica y la práctica diaria como la National Guideline Clearinghouse y la Canadian Medical Association (Clinical practice guidelines):

http://www.guidelines.gov

http://www.cma.ca/cpgs

La gratuidad y accesibilidad de estas fuentes de información se explica fundamentalmente porque han sido creadas y son mantenidas en su mayoría por entidades pertenecientes a los sectores público o académico.

«La revisión por expertos es, hasta hoy, el factor primordial para acreditar la validez y fiabilidad de los trabajos presentados en las revistas»

También han aparecido excelentes directorios en internet que reúnen decenas o centenares de direcciones que han sido seleccionadas según el criterio de expertos e instituciones. Algunos ejemplos relacionados con el ámbito de la MBE pueden encontrarse en el cuadro adjunto.

Revistas electrónicas

Como principal vía de transmisión del conocimiento científico estas publicaciones también se han visto profundamente afectadas por las TI. Por ejemplo, las llamadas revistas de referencia por su prestigio, calidad y contenidos generalistas como el British Medical Journal, The Lancet, New England Journal of Medicine o Jama se han sumado a trasladar sus contenidos al web.

El caso quizás más paradigmático es el del British Medical Journal que ofrece sus artículos gratuitamente en su web. Además incluye enlaces con citas bibliográficas y artículos relacionados y un servicio de mensajes de correo electrónico para anunciar sus contenidos y notas de prensa.

Las otras revistas mencionadas alternan políticas que van desde la necesidad de registrarse como usuario para acceder con restricciones a sus artículos, aquéllas que sólo exhiben sus sumarios, otras donde sólo aparece información sobre cómo efectuar la suscripción, hasta finalmente aquéllas que todavía no están en la Red.

Por lo que respecta a las revistas puramente electrónicas, sin un referente en versión impresa, éstas apenas acaban de despegar como tales. Si en un primer momento se pensó que podrían proliferar y equipararse con las revistas impresas tradicionales, se ha visto que han sido las revistas impresas consolidadas las que han ocupado su lugar en internet convirtiéndose también allí en publicaciones líderes.

La no indización en bases de datos, su desconocimiento, falta de reconocimiento por parte de la comunidad científica y a veces la propia inestabilidad de muchas de estas publicaciones no ayudan a que se conviertan en punto de referencia obligada. Solamente aquéllas que ofrecen boletines de noticias, o artículos de opinión gozan de una buena salud «electrónica».

Las transformaciones que se están viviendo en el campo de la publicación electrónica no sólo están afectando el formato o la distribución de las revistas sino que incluso pueden hacer variar la concepción tradicional de determinadas secciones y contenidos. La interacción que los medios electrónicos ofrecen pueden ocasionar que apartados como la sección “cartas al director” se vean revitalizadas, haciéndolas mucho más dinámicas y no sujetas a las restricciones de espacio que imponen los editores. Los artículos publicados podrían verse así sometidos a un proceso de postpublicación casi permanente a través del cual los archivos que contuviesen artículos objeto de discusión podrían incluir fructíferas aportaciones y comentarios.

Finalmente, cabe preguntarse si las propias revistas una vez en formato electrónico se liberarán del corsé restrictivo que supone el papel y, contando con los debidos procesos de verificación de la calidad de los artículos, ampliarán el número de «páginas» de sus ediciones, lo que ayudaría a que se publicase un mayor número de trabajos de investigación, y que éstos no tuviesen que verse relegados a esperar semanas e incluso meses para hacerse con un lugar entre las páginas de la publicación.

http://www.bmj.com

http://www.thelancet.com

http://www.nejm.org

http://www.ama-assn.org

El proceso de revisión por expertos o peer review

Este sistema está cada día más en el ojo del huracán. La controversia se establece entre aquéllos que declaran que es imprescindible para mantener la calidad y la fiabilidad de la producción de la literatura médica, y aquellos otros que piensan que es un proceso escasamente transparente, poco participativo, que no garantiza la calidad del estudio, no está exento de posibles sesgos y fraudes, y que retrasa innecesariamente la publicación de un artículo impidiendo que los resultados de la investigación lleguen a ser inmediatamente conocidos y generalizados entre la comunidad científica5.

La revisión por expertos es, hasta hoy, el factor primordial para acreditar la validez y fiabilidad de los trabajos presentados en las revistas, de lo que se deriva posteriormente el consiguiente prestigio y credibilidad de las revistas médicas. Las TI están en parte amenazando su actual estructura y proceso.

«Actualmente se está estudiando y propugnando que la aceptación de un artículo para su posterior publicación no sea llevada a cabo exclusivamente por la decisión del binomio editor-revisor, sino que se haga en virtud de un proceso colectivo»

El correo electrónico y el WWW se convierten en herramientas idóneas para introducir nuevos elementos de cambio. Actualmente se está estudiando y propugnando que la aceptación de un artículo para su posterior publicación no sea llevada a cabo exclusivamente por la decisión del binomio editor-revisor, sino que se haga en virtud de un proceso colectivo por el cual los lectores y suscriptores de una revista sean quienes lo analicen de manera pública. La revista Medical Journal of Australia ya ha realizado un estudio para evaluar qué reacciones y efectos podría tener esta nueva modalidad de revisión6. Aquéllos que defienden este punto de vista abogan por fases de prepublicación abiertas y transparentes que, a través del web de la propia revista, permitirían que otros investigadores realizasen aportaciones, comentarios o correcciones, que incluso podrían reconducir el proceso investigador7.

http://www.mja.com.au

En cualquier caso, todo esto debe ser abordado con la debida cautela ya que una mayor participación tampoco podría impedir una cierta subjetividad en la aceptación de los originales. Así, determinados conflictos de intereses, temáticas sensacionalistas o de actualidad, podrían reproducir algunos de los sesgos que ahora se producen en este terreno.

Papel de las bibliotecas y centros de documentación en ciencias de la salud

Sin lugar a dudas, las bibliotecas y centros de documentación sanitaria deberán seguir avanzando por el camino de convertirse en centros de información todavía más activos donde sean intermediarios en el proceso de buscar y recuperar información relevante para el usuario.

Precisamente, un mayor acercamiento a las necesidades de información de los usuarios potenciales, el proveerles de la mejor y más precisa información, y un rol donde las actividades de consultoría y formación, combinadas con conocimientos técnicos y de gestión estratégica, dotarán a los profesionales de la información de un lugar prominente en el marasmo documental e informativo que se nos viene encima y en el que en parte ya estamos inmersos8,9.

Por ejemplo la MBE requerirá que muchos de los profesionales que trabajen en el campo hospitalario tengan conocimientos de epidemiología y estadística, donde el gran reto no va a ser proveer a los profesionales sanitarios de referencias sino facilitarles las más adecuadas y relevantes a su caso concreto.

Por otro lado, cada día proliferan más los servicios de obtención de documentos, ya incluso establecidos por las propias editoriales, hecho que vislumbra lo que en poco tiempo serán las bibliotecas virtuales: lugares donde se trabaje más en cómo obtener inmediatamente aquella información que se necesite que no en el mantenimiento de las actuales colecciones de revistas impresas10.

Pacientes a la búsqueda de información médica a través de internet

Si internet ha proporcionado a los profesionales sanitarios un medio donde pueden encontrar grandes cantidades de información, publicaciones, webs institucionales, bases de datos y revistas biomédicas, también esta misma información es fácilmente accesible para personas y pacientes que no tienen que ver directamente con el ámbito científico-médico. La salud o, mejor dicho, la falta de salud es un tema que afecta a cualquier ser humano en algún momento de su vida.

A veces la gravedad o la falta de información ante una enfermedad, y sobre todo si ésta tiene un serio pronóstico, puede inducir a muchos pacientes o a sus familiares a buscar una respuesta que calme su angustia o ansiedad. Internet se ha relevado como un medio muy asequible para satisfacer esta demanda.

El problema es que los pacientes buscan información que esté en un lenguaje que fácilmente puedan entender e interpretar. La bibliografía científico-médica no es la herramienta más idónea para ello puesto que su interpretación suele ser relativamente complicada, sobre todo si se carece de un adecuado conocimiento de la terminología médica, de estadística y epidemiología. Por otro lado, está el hecho todavía más preocupante de la gran proliferación de direcciones en internet donde se ofrece información sin ningún rigor, consistencia, fiabilidad y fuera de contexto11,12.

«Desde hace unos años se ha pasado de la reticencia por parte del mundo científico a aparecer en los medios de comunicación por considerarse que esto representaba una trivialización de la ciencia, a lo contrario»

La creación de falsas expectativas, e incluso el fraude o engaño premeditado con productos milagrosos, diagnósticos a través de cuestionarios, venta de medicamentos de dudosa legalidad hacen de la Red un terreno abonado para la captación de aquellas personas crédulas o que se encuentren en una situación crítica con respecto a su salud13.

Tratando de paliar esta situación la NLM ha creado el servicio Medline Plus, ideado para aquellos usuarios no profesionales de la sanidad que utilizan internet para buscar información médica. Según los datos de la NLM, los porcentajes de acceso de usuarios a su web presentan las cifras siguientes: un 30% es un público en general, un 34% son profesionales sanitarios y un 36% son investigadores14.

http://Medlineplus.nlm.nih.gov/Medlineplus

Existen diversas iniciativas para tratar de racionalizar este panorama. Diferentes colectivos profesionales u organizaciones como Health on the Net Foundation o la Food and Drug Administration han planteado la necesidad de que, igual que sucede con la literatura científica, son precisos unos estándares o normas que avalen la calidad de la información biomédica que se encuentra en internet y que por ejemplo identifiquen claramente la autoría de la información, las fuentes que sostienen determinadas afirmaciones, qué potenciales conflictos de interés pueden existir, última fecha de actualización, etc.15.

http://www.hon.ch

http://www.fda.gov

Relación entre las revistas biomédicas y los medios de comunicación

Finalmente, cabe destacar también la creciente carrera competitiva entre las principales revistas biomédicas por alcanzar un mayor protagonismo en los medios de comunicación. Desde hace unos años se ha pasado de la reticencia por parte del mundo científico a aparecer en los medios de comunicación por considerarse que esto representaba una trivialización de la ciencia, a una lucha enconada por que la prensa se haga eco de los hallazgos científicos y médicos16.

Prácticamente a diario se observa cómo en los medios de comunicación se anuncia la publicación de estudios científicos donde cierto medicamento reduce el riesgo de padecer una determinada enfermedad.

El problema que se plantea es que muchas de estas noticias se emiten fuera de contexto, con una confianza excesiva en la fuente emisora, sin a veces mencionar que los conclusiones de la investigación puedan ser provisionales, sin tener en cuenta si la muestra de pacientes estudiados era la adecuada, si los resultados eran realmente significativos, etc.

«Las revistas puramente electrónicas, sin un referente en versión impresa, apenas acaban de despegar como tales»

En muchos casos, los medios de comunicación se hacen eco de estas noticias atendiendo a los comunicados de prensa o press releases que emiten las llamadas revistas de referencia. Éstas se esfuerzan cada semana en comunicar a los medios aquellos temas que pueden resultar de interés para sus audiencias. El problema de dicha tendencia, cada vez mayor, donde hay en juego reconocimiento, prestigio e ingresos por publicidad, podría amenazar en un futuro no muy lejano que la “noticiabilidad” de la investigación condicionase políticas editoriales en cuanto a la selección y publicación de artículos17.

Conclusiones

La creciente necesidad de información en el ámbito sanitario para apoyar el proceso de toma de decisiones y el impacto de las nuevas tecnologías de la información están transformando los esquemas tradicionales de la documentación, información y comunicación sanitaria.

La mayor accesibilidad y la sencillez de uso de las bases de datos bibliográficas; la aparición de nuevas fuentes de información más especializadas, clasificadas por materias o por el diseño metodológico del estudio; la incorporación masiva de nuevos usuarios ajenos al campo de la documentación y la biblioteconomía, entre ellos no sólo profesionales sanitarios, sino también pacientes; el avance del formato digital entre las revistas biomédicas; las bibliotecas digitales; y la creciente atención, no siempre analizada críticamente, de los medios de comunicación sobre la investigación médica son algunas de las consecuencias de estos momentos de cambio.

Ante estas transformaciones, la búsqueda de información y el acceso al documento original representan cada vez un menor problema. El gran reto, tanto por parte de los profesionales de la información como de los usuarios finales, es ya en muchas ocasiones el de saber seleccionar y discriminar qué información es relevante y pertinente para cada situación concreta. Posiblemente sea éste último apartado uno de los aspectos donde bibliotecarios y documentalistas puedan actuar aportando un “valor añadido”.

Esto, unido a los conocimientos técnicos, la capacidad de gestión, y conjuntamente con el desarrollo y la implementación de actividades de asesoramiento, docencia y formación de usuarios, pueden ser los pilares sobre los que sostener el nuevo rol que los profesionales de la información desempeñen en una sociedad de la información o del conocimiento, donde muchas de las actuales labores de intermediación entre documentación y usuario sean asumidas por éstos últimos en virtud del presumible aumento de su nivel de cultura informacional.

Notas

1. Sackett, D. L.; Richardson, W. S.; Rosenberg, W. y Haynes, R. B. Medicina basada en la evidencia. Cómo ejercer y enseñar la MBE. Madrid: Churchill Livingstone España, 1997.

2. Pérez, M.; Martorell, I. “Medline: estudi comparatiu entre diferents accessos gratuïts per internet”. En Biblioteca Informacions, 1997, octubre, n. 17, pp. 7-10.

3. Rosenberg, W. y Donald, A. “Evidence based medicine: an approach to clinical problem-solving”. En: BMJ, 1995, n. 310, pp. 1122-1126.

4. Jovell, A. J. Y Navarro-Rubio, M. D. “Evaluación de la evidencia científica”. Medicina Clínica, 1995, n. 105 pp. 740-743.

5. Altman, L. K. “The ingelfinger rule, embargoes, and journal peer review”. En: Lancet, 1996, n. 347, pp. 1459-1463.

6. Bingham, C.; Higgins, G.; Coleman, R. y Vander Weyden M. B. “The Medical Journal of Australia internet peer-review study”. En: Lancet, 1998, n. 352, pp. 441-445.

7. Bingham, C. “Peer review on the internet: a better class of conversation”. En: Lancet, 1998, n. 351 (supl. I), pp. 10-14.

8. Grupo de investigación en bibliotecas de salud. Las bibliotecas de ciencias de la salud en España: situación actual y propuesta de futuro. Madrid: Instituto de Salud Carlos III, 1998.

9. Rodríguez del Castillo, M. “Las bibliotecas de hospital en España ante las necesidades de información de los profesionales sanitarios”. En: Medicina Clínica, 1998, n. 110, pp. 543-547.

10. Martín Roncero, W. “La biblioteca del hospital universitario ‘12 de Octubre’». En: Tiempos Médicos (anuario 98), pp.73-76.

11. Coiera, E. “Information epidemics, economics, and immunity on the internet”. En: BMJ, 1998, n. 317, pp. 1469-1470.

12. Silberg, W. M.; Lundberg, G. y Musacchio, R. A. “Assessing, controlling, and assuring the quality of medical information on the internet”. En: Jama, 1997, n. 277, pp. 1244-1245.

13. Weisboard, S. D.; Soule, J. B. y Kimmel, P. L. “Poison on line: acute renal failure caused by oil of wormwood purchased through the internet”. En: New England Journal of Medicine, 1997, n. 337, pp. 825.

14. Lindberg, A. B.; Betsy, L. y Humphreys, M. L. S. “Medicine and health on the internet. The good, the bad, and the ugly”. En: Jama, 1998, n. 280, pp. 1303-1304.

15. Jadad, A. R. y Gagliardi, A. “Rating health information on the internet. Navigating to knowledge or to Babel?”. En: Jama, 1998, n. 279, pp. 611-614.

16. Semir, V. de. “What is newsworthy?”. En: Lancet, 1996, n. 347, pp. 1163-1166.

17. Ribas, C. “La influencia de los press releases, según el color del cristal con que se mire”. En: Quark, ciencia, medicina, comunicación y cultura, enero-marzo 1998, n. 10, pp.32-37.

Antoni Parada. Agència d’Avaluació de Tecnologia Mèdica. Travessera de les Corts, 131-159. 08028 Barcelona.

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