Septiembre 1998
Publicacion electronica y modelos de negocio tradicionales
Por Alfons Cornella
Los días 15, 16 y 17 de mayo de 1998 se celebró en Barcelona el 1er
Congreso Internacional de la Publicación Electrónica organizado por
el Grupo de Periodistas Digitales
(GPD) y el Colegio
de Periodistas de Cataluña. Durante el evento participé en una mesa
redonda sobre "Publicación Electrónica y Empresa" y aporté algunas
ideas que resumo a continuación.
Espero
que los expertos del sector editorial y de la comunicación periodística
perdonen esta incursión que hago solamente con el fin de aportar un
"granito de arena" desde el punto de vista de un lector, que además
se ha pasado a editor digital.
Publicación tradicional "versus"
publicación electrónica
- Los problemas de las publicaciones que ya existen en el mundo real y los que
aparecen exclusivamente en el digital son muy distintos. Las primeras deben
enfrentarse a las inercias organizativas de las empresas editoriales
tradicionales, a las cuales les cuesta entender que los modelos a aplicar en el
ámbito digital son muy diferentes.
Por
otro lado, los problemas de las publicaciones puramente digitales se derivan de
la falta de una marca establecida, y la dificultad de encontrar un equivalente
digital de la compra impulsiva en la que incurre un cliente cuando pasa por un
quiosco físico, ve una publicación y decide comprarla.
- El modelo actual de las publicaciones reales es más de oferta que de demanda.
El editor es quien decide qué es noticia y qué no debe serlo, mientras que la
participación del lector en esta circunstancia queda prácticamente eliminada.
Por tanto se opone a las posibilidades interactivas que nos ofrece internet.
- El modelo actual, especialmente en los periódicos, se basa generalmente en la
definición geográfica de la audiencia (las personas de una determinada zona),
mientras que el del futuro puede que lo haga a partir de un perfil psicográfico
-personas que comparten algún tipo de afición o interés aunque estén
separadas miles de kilómetros y esparcidas por el planeta, dejando aparte
problemas idiomáticos que algún día serán menos relevantes-.
- ¿Son esenciales hoy tantas noticias? ¿No estamos saturados y en consecuencia
buscamos más el "significado" de los hechos que la mera
"descripción" de los mismos? Aparecería aquí el "nuevo"
periodista como un agente orientador que nos ayuda a luchar contra la
"infoxicación" y el "ciberkaos".
- Los lectores pasan de ser agentes pasivos a convertirse en "socios".
Dicen qué les gusta y qué no, nos aportan noticias (véase el ej. de las
buenas comunidades virtuales), e incluso pueden convertirse en competidores si
es que acaban construyendo su propio medio digital. Esto es perfectamente
posible porque el coste marginal de una publicación electrónica, es decir, el
de un ejemplar más, es prácticamente nulo para el editor, ya que la producción
y distribución de esa unidad corre a cargo íntegramente del lector).
- ¿No es posible ya que aparezcan periódicos totalmente distintos sin
"obreros de las letras" (redactores) que tengan la misión profesional
de buscar, elaborar y editar noticias? ¿No sería mejor que sus trabajadores
dedicaran su trabajo a otras especialidades y al mismo tiempo a informar a la
colectividad sobre temas que conocen? Este nuevo editor debería concentrarse en
crear marca para él mismo, y facilitar la infraestructura a los redactores
virtuales. El caso de Tanda (ver
IWE v. 7, n. 7-8, julio-agosto de 1998, p. 32) muestra cómo es posible
construir un medio puramente digital a partir de la colaboración de expertos
donde cada uno escribe sobre el tema que conoce y le interesa.
Finalmente,
como reflexión genérica es posible que el verdadero obstáculo para la
rentabilidad de los negocios en la Red se deba a que intentamos aplicar
criterios del mundo real donde no se puede.
Un ejemplo de comunidad virtual hipotética
Pensemos
en el siguiente ejemplo hipotético. Hay una comunidad virtual en la Red
conocida por ExpertsExchange,
donde un grupo de expertos informáticos (más de 3.000) responde a preguntas
planteadas por otros de sus integrantes. Al inscribirse se reciben gratuitamente
200 puntos, y 5 más cada día que pasa. Cuando un miembro tiene una duda la
expone ofreciendo una "recompensa" por la respuesta adecuada. Si otro
responde y satisface a quien la ha hecho, recibe el premio. Con el precio típico
de una consulta (100 puntos) es posible hacer 2 o 3 preguntas al mes.
Si
se analiza el negocio observamos que:
- una parte de los "clientes" (los que reciben respuestas) obtiene
satisfacción y gratis;
- el dueño del web sólo tiene que aportar la infraestructura donde se encuentran
los clientes, e invertir en creación de marca (publicidad real y virtual)
porque el producto que ofrece está generado por los propios clientes, es decir
aquellos que responden a las preguntas de los demás;
- los que responden sacan como rendimiento obtener puntos que ayudan a mejorar su
currículum profesional, y más cuanto mayor número de aciertos sean capaces de
dar. Así, a los que participan activamente les interesa que la comunidad
crezca. Pero ¿dónde está el negocio?
En
términos de un modelo tradicional los beneficios podrían derivar de la
posibilidad de:
- cobrar a los miembros que reciben satisfacción al ser respondidos,
- cobrar a todos, los que preguntan y los que responden, aunque en distinto grado
o "pagando" de alguna manera los puntos de los segundos,
- conseguir publicidad, o incluso un patrocinador, especialmente si la idea cuaja
y el web se convierte en un atractor. Hasta aquí lo que nos dicen los modelos
clásicos.
Pero
los modelos de negocio nuevos nos proponen otras posibilidades. Así, estos se
podrían generar de los márgenes producidos al vender en ese web productos
informáticos. En una era en que lo difícil es atraer a la gente, esa comunidad
podría actuar como un imán de potenciales clientes. O también, el tipo de
preguntas que hacen podrían analizarse detalladamente con el fin de generar un
banco de conocimientos con el que mejorar el servicio. Incluso para
"liberarlo" de la dependencia de los que responden, ya que sin ellos
no habría negocio posible.
¿Qué nos muestra internet?
En
otras palabras, lo que nos está enseñando es que la obsesión por hacer
negocio con un determinado producto mediante la aplicación de los modelos de la
vida "real" puede que sea inapropiada. Además, ofrecer un servicio en
la Red puede ser la excusa para iniciar un negocio que no tenga nada que ver con
el producto que aparentemente presentamos. En nuestro ejemplo, las respuestas en
esa hipotética comunidad de expertos son la vía posible para vender productos
informáticos de lo que se derivaría el verdadero propósito. Así, un servicio
de información se financia gracias a la venta de un producto tangible.
http://www.tanda.org
http://www.experts‑exchange.com
1er
Congreso Internacional de la Publicación Electrónica:
http://www.gpd.org/maig98
Alfons
Cornella.
Esade. Barcelona
cornella@esade.es
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