El profesional de la información


Septiembre 1998

Funciones de auxiliares de biblioteca

Francisco López Hernández, Univ. Carlos IIIUna consulta realizada por José Vázquez Montero sobre la delimitación de funciones entre auxiliares y ayudantes de bibliotecas dio lugar a un breve pero intenso debate en IweTel.

vetmont@sialpha1.usc.es

A raíz de este primer mensaje Francisco López Hernández comenta:

"Como sabéis, la Universidad Carlos III fue la que resucitó, allá por 1993, a los auxiliares de biblioteca como cuerpo o escala de la administración. Así que los que por aquel entonces ingresamos en tal escala fuimos una especie de 'conejillos de indias' del encaje que podríamos tener en el funcionamiento de las bibliotecas. Cinco años después mi opinión es que no está delimitada la frontera entre los auxiliares y los ayudantes, no sólo aquí, sino en otros lugares donde asimismo han vuelto a existir los auxiliares. Claro está que hay la importante barrera del sueldo, pero lo que interesa aquí son las funciones.

Mi conclusión es que en muchos casos los auxiliares no son más que ayudantes que no catalogan, y eso no siempre.

Los auxiliares asumen unas responsabilidades que desbordan con mucho lo que quizá se espera de ellos. Se encargan de la información bibliográfica especializada, del mantenimiento de bases de datos e incluso en algunos sitios catalogan y clasifican los documentos. Con este panorama parece que las administraciones buscan mano de obra algo más barata para realizar las mismas funciones que asumen los ayudantes.

Joaquín Selgas, Junta de Comunidades de Castilla-La ManchaNo me quejo de que los auxiliares lleven a cabo estas tareas, que hacen más interesante y completo nuestro trabajo, pero sí que me gustaría saber, a la hora de planificar la creación de una escala de este tipo, qué se ha pensado como trabajo propio de ella. En muchos sitios se utilizan becarios para las tareas 'menos gratas', como puede ser el préstamo y devolución o la ordenación de fondos. ¿Se pensó primero en esto, o crear una escala del grupo C para colocar libros pareció un despilfarro? ¿Qué se pretendía que hicieran los auxiliares en las bibliotecas? ¿Por qué nuestras funciones se solapan -casi siempre- con las de los ayudantes?".

Y como colofón a su intervención pregunta por unas plazas de auxiliares de la Junta de Castilla-La Mancha, que se han denominado en la convocatoria "gestores técnicos de la colección".

pacol@db.uc3m.es

Para contestar a la última cuestión planteada por Francisco López, interviene Joaquín Selgas diciendo:

"Por un lado, la Universidad de Castilla-La Mancha convocó en enero de este año varias plazas denominadas 'gestores de bibliotecas', o algo así, del grupo C, equivalente a los técnicos auxiliares de otras universidades como la propia Carlos III, la Complutense de Madrid, etc. Quizá algún responsable de la biblioteca universitaria pueda aportar mayor información.

Por otro lado, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha creó el pasado año una categoría de personal laboral denominada Técnico Auxiliar de Archivos y Bibliotecas, con destino en los centros gestionados por esta administración autonómica, y recientemente se han convocado pruebas para la creación de una bolsa de trabajo para esta categoría, que, por nivel de titulación requerido, es equivalente al grupo C de funcionarios.

Por parte de la Junta de Comunidades la creación de una categoría como la de Técnicos Auxiliares de Archivos y Bibliotecas responde a una política de racionalización y modernización de las estructuras de personal, elevando su nivel profesional con el fin de ofrecer adecuadamente los servicios. Aunque la definición de funciones es siempre difícil, nos parece conveniente la diferenciación de niveles profesionales que conlleven diferentes responsabilidades".

srlab@jccm.es

Nuevas funciones en una biblioteca automatizada

Tomás Lagunas, Esc. Univ. Politécnica, Univ. de A CoruñaDe nuevo interviene José Vázquez Montero intentando clarificar la consulta planteada en un principio:

"Tras leer algunos de los correos parece ser que no me expliqué bien: busco información sobre el reparto de funciones en una biblioteca automatizada universitaria entre ayudantes de biblioteca (funcionarios de grupo B) y auxiliares de biblioteca (laborales IV) (o auxiliares como es el caso de otras bibliotecas, p. ej. Carlos III).

Nosotros podríamos tener algún problema debido a que el convenio -que ya debería haber sido actualizado- recoge las funciones manuales pero no las automatizadas, con lo que muchos de los trabajos descritos (por ejemplo, ordenar fichas) ya no tienen sentido, y otros son confusos (por ejemplo 'signaturización', que puede entenderse de diferentes formas según estemos en una biblioteca manual o automatizada). Busco la realidad actual. Por eso hablaba de manuales de funciones, convenios colectivos, no tanto el cómo debería ser, aunque ese tema también es interesante".

vetmont@sialpha1.usc.es

Berta Delgado, auxiliar técnico de biblioteca en la Casa del Patín, campus de Ferrol, plantea la situación en la Universidad de La Coruña: "En 1992-93 fue nuestra oposición. Las plazas se convocaron como personal laboral del grupo IV (graduado escolar) cuando ya el borrador de los estatutos de la Universidad de La Coruña nos contemplaba como Escala de Auxiliares de Archivos y Bibliotecas, funcionarios del grupo C, borrador que se aprobó definitivamente uno o dos meses después de haber concluido la oposición.

Y así continuamos hasta hoy día, aunque ha habido un acercamiento por parte de nuestros superiores y nos han propuesto la funcionarización, pero ésa es otra historia que va para largo.

En cuanto a nuestras funciones Francisco López tiene toda la razón: en nada se parecen a lo que se establece en nuestro convenio laboral, y menos hoy en día, que nuestras bibliotecas están totalmente informatizadas y se nos pide estar a la altura de una situación para la que teóricamente no estamos preparados (sólo nos pedían el graduado escolar, y nuestras funciones, y por lo tanto nuestros conocimientos, estaban perfectamente delimitados en el convenio, funciones que han quedado totalmente obsoletas).

Así pues, para nosotros la barrera del sueldo es algo muy importante pues no sentimos que nuestro esfuerzo por mejorar y por actualizarnos en nuestro trabajo se vea recompensado ni económica ni profesionalmente, y en este sentido estamos muy dolidos.

En cuanto a la delimitación de funciones, tal y como están las cosas en las bibliotecas universitarias me parece que va a ser muy difícil porque al menos aquí todos hacemos un poco de todo, tanto los ayudantes como los auxiliares (aunque no catalogamos). Me gustaría saber, por ejemplo, qué va a pasar cuando se implante el sistema de autopréstamo, ya que el préstamo es una de nuestras principales funciones.

En fin, quedan muchas cuestiones en el aire".

bpatin/ulc@ares.six.udc.es

bertadelgado@apdo.com

La profesión bibliotecaria

Tomás Lagunas expone:

"Asisto con asombro, ironía y un cierto grado de decepción al debate que se plantea sobre las funciones que debe asumir un auxiliar técnico de biblioteca, o un ayudante o -por qué no- un facultativo. A mi juicio todo esto no es más que un fiel reflejo del nivel de consideración o valoración que la        sociedad española, y -por qué no decirlo- las autoridades académicas tienen de la profesión bibliotecaria. ¿Quién fuera de este medio sabría distinguir entre un auxiliar, un ayudante o un facultativo de biblioteca?

El verdadero problema de todo esto es que, dada la desidia general, no haya asociaciones profesionales que se encarguen de valorar, promocionar y adaptar a los profesionales de la información a los nuevos tiempos; y las que hay están obsoletas, léase Anabad, o únicamente les mueve el interés económico.

Resulta evidente que las nuevas tecnologías de la información y los paquetes integrados de gestión bibliotecaria están produciendo una catarsis en el mundo bibliotecario, hasta tal punto que el debate original auxiliares-ayudantes-funcionarios resulta estéril. Lo que urge es un replanteamiento de las funciones y los objetivos de una biblioteca para atender a la sociedad o a la universidad en sus necesidades informativas".

calimaco@udc.es

Expone Isabel Linares Sierra:

Isabel Linares Sierra, Museo de Bellas Artes de Sevilla"Asisto al debate de escalas y niveles y, respetando todas las opiniones que han surgido, creo que se trata más bien de realizar una función en la sociedad, siendo responsables de un servicio al nivel que sea.

Es bastante fácil mirar hacia arriba, hacia nuestros responsables políticos o reclamar a asociaciones profesionales, sindicatos y demás, y descargarles todos los problemas que conlleva la ausencia de un manual de funciones en la administración pública o una lógica estructura de puestos de trabajo.

Las situaciones -todos somos conscientes de ello- son de lo más variopinto: auxiliares realizando funciones de ayudantes, ayudantes de facultativo y viceversa. ¿A qué lleva tal debate? A poco. El sistema de jerarquías actual en la administración es difícil de cambiar pero al mismo tiempo siempre existe la posibilidad de un modo de trabajar en que los canales de comunicación interna sean eficaces y la toma de decisiones sea participativa. Esto, a mi entender, rompe barreras entre escalas y nos aparta beneficiosamente del tema 'funciones respectivas de cada escala', de por sí una maraña compleja de desenredar.

Deberíamos ser más prácticos y saber, desde luego, que el mejor modo de hacer propaganda de nuestra profesión es el del servicio que seamos capaces de ofrecer a nuestro cliente (interno/externo) y no perder la visión de conjunto (perder el yo, mí, conmigo)".

ilinares@mx3.redestb.es

Categorías y responsabilidades

De nuevo José Vázquez Montero:

"Me da la impresión de que algunos de los comentarios a mi correo sobre las diferentes funciones entre categorías están -con todos los respetos- un poco en las nubes. Existe un problema evidente: las funciones no están bien definidas debido al menos en nuestro caso a un desfase entre la realidad (una biblioteca automatizada) y la norma (un convenio que describe trabajos en buena medida manuales). Esto, al menos desde dentro, no es un debate estéril, no es una cuestión gratuita, es el tema cotidiano de los diferentes trabajos, las diferentes responsabilidades y los distintos sueldos.

Por poner un ejemplo, ¿cómo les voy a mandar a los auxiliares de biblioteca que realicen cierto trabajo de signaturización si resulta que a la luz de nuestro convenio no está suficientemente claro si les corresponde a ellos o a trabajadores de una categoría superior? Es un tema lo bastante grave como para que pueda provocar un conflicto, y a mí un dilema moral. No se puede solucionar, como alguien parece proponer, por toma de decisiones participativas ni mejora de los canales de comunicación interna. Son problemas que no existirían si se hubiera modificado el convenio en su tiempo.

Por otra parte, según observo en los correos llegados, esto que sufrimos parece que es universal. Por esto, al menos en parte, comparto las opiniones de Tomás Lagunas: necesitamos replantear funciones y sobre todo introducir las nuevas funciones en la norma. Necesitamos afirmarnos como profesión, adquirir prestigio, y uno de los caminos es evitando posibles conflictos ridículos vistos desde fuera, trabajar todas las categorías como una piña".

vetmont@sialpha1.usc.es

Le contesta directamente Isabel Linares Sierra:

"Respecto a este debate, respeto profundamente los contenidos que aportas, pues es tu día a día en el trabajo. Pero también muchos de los que estamos en ello sabemos que a veces las cosas se pueden conseguir de muy diferentes maneras.

Y ahí es donde me aplico: se puede conseguir que alguien que en su convenio no tiene contemplada una determinada función la realice.

De hecho, muchos hemos transportado cajas o legajos y nos hemos ensuciado las manos por muy licenciados que seamos. Por pura necesidad.

Comprendo que existen conflictos pero me parece que pueden (en parte) solucionarse. Si esperamos que se redacte la norma o se aplique nos dan las uvas, y muchas veces estas normas llegan demasiado tarde (ya obsoletas) cuando se han asentado vicios, distancias, personalismos y una cultura en el trabajo difícil de cambiar.

¿Es tan difícil crear equipos de trabajo, integrar a las personas, no tanto en funciones clásicas sino en procesos (de ahí mi visión general de la institución)? ¿Es mejor la función de catalogar que el servicio de referencia? Estará mejor o peor visto. Si ni siquiera nos ponemos los técnicos de acuerdo, ¿cómo nos van a comprender los demás trabajadores del centro?

Honorio Penadés, Univ. Carlos IIIYo soy ese 'alguien' que, sin duda, como otros u otras compañeros y compañeras de profesión, quizá no seamos mayoría, tenemos más fe en una gestión de los procesos y una visión más acorde con los tiempos que corren, donde la norma y la jerarquía, más que ayudar complican, y donde lo realmente interesante es la integración de personas y su implicación en los trabajos diarios. Para ello la comunicación interna y la gestión participativa son fundamentales.

Es una línea de debate, distinta a la que propones, pero directamente relacionada".

ilinares@mx3.redestb.es

"No puedo estar más de acuerdo", interviene Honorio Penadés. "Es cierto que un elemento muy importante (señalado por Francisco López) es la diferencia económica, pero los que trabajamos en la Administración hemos aceptado un sistema rígido en las remuneraciones. Sin embargo en la medida en que tengamos la posibilidad de hacer que nuestro trabajo se adapte a estructuras más ágiles y participativas, vamos a hacerlo mejor, vamos a ser 'dueños del proceso', y si creamos más o menos satisfacción a nuestros usuarios, será nuestra responsabilidad, y no de estructuras jerárquicas obsoletas.

Particularmente, me siento mucho más satisfecho profesionalmente si no tengo que consultar el catálogo de 'tareas-que-puedo-hacer-según-mi-nivel-administrativo' cada vez que tengo que ponerme las pilas y aprender algo nuevo (calidad, gestión por objetivos, consultas a bases de datos, nuevos servicios en internet...) o hacer algo viejo (empujar un carro, acarrear cajas, mancharme de polvo, atender un mostrador de información)".

hpenades@db.uc3m.es

Jerarquías y valoraciones

Francisco López Hernández, que había iniciado el debate, continúa diciendo:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con los que habéis opinado que no hay que fijarse en las estructuras administrativas obsoletas y hay que potenciar los equipos de trabajo y la integración de tareas en ellos, sin diferencias de ocupaciones 'consultables en un manual'. Es más, creo que el modo que se sigue aquí, en nuestra biblioteca, es ése. En estos momentos están funcionando unos grupos de trabajo sobre reorganización de cuya actividad pueden salir decisiones muy importantes para la biblioteca, y donde se integran sin distinción auxiliares y ayudantes.
  2. No es sólo un problema de remuneración, sino de valoración. Sabemos -como bien señala Honorio Penadés- que los que trabajamos en la administración teníamos conciencia de dónde nos metíamos al preparar las oposiciones. Pero esto no implica que debamos renunciar al reconocimiento de nuestro trabajo. No me gusta que algunos usuarios ni siquiera me miren a la cara porque soy un simple auxiliar, y que sólo quieran tratar, hasta para los asuntos más nimios, con el ayudante de turno. Incluso en temas que acaso pueda solucionarlos yo mejor que el susodicho ayudante.

    Es decir, me preocupa la visión que se tiene desde el exterior. De poco valdrá que yo esté en un equipo de trabajo, donde las jerarquías son meramente nominales, si luego vienen los usuarios y no quieren tratar conmigo por mi falta de categoría. No debemos olvidar que todo nuestro trabajo va orientado a los usuarios, y si los usuarios tienen ese concepto de nosotros, algo va mal.
  3. A veces tengo dudas sobre si nosotros mismos nos valoramos. He creído -corregidme si me equivoco, y quiero equivocarme- notar en alguna ocasión, que sólo se considera 'bibliotecario' de ayudante para arriba. Quizá sea porque en algunos sitios las tareas de este tipo están encomendadas a auxiliares administrativos cuya carrera funcionarial nunca irá por los derroteros bibliotecarios. Me gustaría que a los auxiliares técnicos se nos considerase siempre bibliotecarios. Y quizá sea así, pero aún no sé si en todas partes es igual.
  4. Perdonad si estas reflexiones os parecen nimias o pueriles. No pretendo desarrollar una teoría sobre cómo se deberían organizar las bibliotecas. Sólo he querido expresar en voz alta lo que a veces se me pasa por la cabeza, especialmente al notar ciertas actitudes".

    pacol@db.uc3m.es

De nuevo interviene Tomás Lagunas:

"Algunos comentarios que me han llamado la atención son las críticas al sistema jerárquico contra el que todo el mundo se resiste, por lo menos 'de boquilla', pues es ese sistema el que permite establecer privilegios al impedir el ascenso o la promoción de otros que vienen detrás y tal vez sobrados de méritos para ocupar puestos ya 'ocupados' por ese sistema jerárquico tan injusto.

Todo eso de la comunicación interna, la gestión participativa, la calidad en los procesos y el buen rollo, está muy bien. Al final todo se resume en el hecho de que los de arriba realizan las labores atractivas y bien remuneradas, y los huesos se los echan a los perros.

Una frase que me llamó la atención especialmente es aquella que dice 'hemos aceptado un sistema rígido en las remuneraciones'. Yo solamente me presenté a unas oposiciones, pero no he realizado ningún juramento de fidelidad al sistema retributivo de los funcionarios ni a las congelaciones salariales de ningún partido político.

En cuanto al comentario de Honorio Penadés 'hacer algo viejo como atender un mostrador de información' creo que no ha sido acertado. Sería tanto como decir que un odontólogo no quiere examinar la boca a un paciente para diagnosticar unas simples caries.

Tengo verdadero interés en ver el resultado de los grupos de trabajo relacionados con la reorganización de los que nos habla Francisco López, en los cuales se integran sin distinción los auxiliares y los ayudantes. Supongo que esta integración sin distinción se refiere a que no se han puesto unos la bata blanca y los otros la azul, porque si todos hacen el mismo trabajo, esto se convierte en un absurdo. Yo personalmente me sentiría ofendido realizando el mismo trabajo y cobrando menos.

Tu duda, Francisco, sobre si nosotros mismos nos valoramos te la resuelvo yo rápidamente: mi solución a todo esto pasa por un replanteamiento de los contenidos intelectuales y técnicos de la profesión de bibliotecario, así como de las funciones que debemos desarrollar. Todo esto sazonado con un buen sistema de selección del personal que no cree frustración y lo suficientemente flexible para que no impida la promoción profesional".

calimaco@udc.es

En este punto tan interesante, el debate se interrumpió y de momento no ha continuado.

Resumen realizado para IWE por Cristina García Testal.

testal@uv.es

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1998/septiembre/funciones_de_auxiliares_de_biblioteca.html