El profesional de la información


Septiembre 1998

El futuro del profesional

El mito es un timo

José Antonio Marina, Premio Nacional de Ensayo, pronunció una conferencia en el acto de entrega de los X Premios a la Investigación sobre Comunicación de Masas, convocados por el Consejo del Audiovisual de Catalunya -premios que continúan los que creara el absorbido Centro de Investigación de la Comunicación, Cedic-.

Marina criticó la actual veneración por la cultura de la imagen, es decir, la creencia de que ver las cosas supone poseer la máxima información sobre éstas. "Las imágenes dan una información rica sobre un objeto, pero pueden describir mal unos hechos. Para ello hacen falta palabras".

Y añadió: "El que las tecnologías (internet, televisión) permitan estar más informados es falso si el individuo no adquiere antes con esfuerzo, voluntad, cultivo de la memoria y de la inteligencia los criterios necesarios".

Con motivo de la presentación del Anuario Socadi 1998 el pasado mes de junio tuvo lugar una mesa redonda sobre el futuro del profesional de la información, tema éste, como el del intrusismo, que parece que estemos condenados a debatir eternamente...

Inició la sesión Joan Bravo, del Instituto de Estadística de Catalunya (IEC), quien se refirió dos hechos significativos producidos a principios de junio:

El primero de ellos fue la creación del Comisionado para la Sociedad de la Información, adscrito a la Consejería de Presidencia de la Generalitat de Catalunya, con el objetivo de promover la creación de infraestructuras de telecomunicaciones adecuadas, y educar y sensibilizar a la población sobre la importancia de incorporar las nuevas tecnologías, entre otros.

Joan Bravo, Concepció Miralpeix y Alfons Cornella

En este sentido comentó que la integración de competencias es un paso en la buena dirección para aunar esfuerzos que permitan solventar el significativo retraso que, p. ej., reflejaban los resultados de la encuesta sobre el mercado de la información en Europa (MSStudy) que en España elaboraron Asedie y el IEC (publicados en el anterior Anuario Socadi 1997, así como en la URL:

http://www.echo.lu/impact/imo/ms-study.html).

En segundo lugar se refirió a la reciente conferencia de José Antonio Marina en Barcelona sobre "El timo de la sociedad de la información".

En este aspecto Bravo comentó la necesidad de objetivizar la situación existente como condición para su transformación, y añadió que es necesario evitar contradicciones entre la optimista percepción social sobre la sociedad de la información, y sus prestaciones y posibilidades reales ante situaciones concretas.

Desde esta perspectiva destacó la responsabilidad de los profesionales de la información y de las propias asociaciones en clarificar conceptos, dado que una mayor cantidad de información no nos hace necesariamente personas más informadas, y, por ello, es indispensable trabajar para convertir la información disponible y potencialmente útil en información utilizada.

Como primer presidente de Socadi, y posteriormente de Fesabid (Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía y Documentación), se felicitó del reciente acuerdo de fusión de Socadi con el Col.legi de Bibliotecaris, pues ello representará sin duda un fortalecimiento de la profesión y una mayor capacidad de servicio a la sociedad (ver nota en este mismo número de IWE).

jbravo@correu.gencat.es

Seguidamente Alfons Cornella, del Centro de Información Empresarial de Esade (Escuela Superior de Dirección y Administración de Empresas), se refirió a la desaparición de fronteras entre los profesionales, motivada por la actual confluencia de tecnologías, y a lo que Steven Johnson denomina "cultura de la interfaz".

Puso un ejemplo: hace poco un profesor norteamericano, Don Foster, estuvo analizando mediante ordenador los textos de William Shakespeare para descubrir qué personaje concreto interpretaba él mismo en cada una de sus obras, según tenía por costumbre. La hipótesis, que pareció confirmarse con bastante seguridad, fue que, al escribir, Shakespeare utilizaba con mayor frecuencia los términos y giros lingüísticos que había tenido que memorizar de su personaje en la obra anterior.

Este análisis filológico ha sido de aplicación inmediata para programar agentes de software que identifican las preferencias y gustos de sus usuarios.

Diferenció la "economía de la información", que poco a poco se va introduciendo en España (cable, internet, PCs), de la "cultura de la información", en nuestro país muy atrasada. En su opinión necesitamos que transcurran varias generaciones para que la gente se informe adecuadamente.

En los países más avanzados parece que se vislumbra un renacimiento del texto -impreso o electrónico-, frente a los acaparadores sistemas multimedia.

Cornella criticó el gran aumento -un 150%- del precio de las llamadas urbanas en horario diurno (y, de rebote, del coste de acceso a internet en ese horario) que se va a producir en España, que va a repercutir negativamente en el cibernavegante. Nuevamente la economía se impone sobre la cultura.

En cuanto al rol concreto del profesional citó un reciente artículo de la norteamericana Jose-Marie Griffiths ("The new information professional", Bulletin of the American Society for Information Science, feb.‑mar 98, p. 8) en el que insiste en que el futuro del experto en información será el de gatekeeper de su organización o grupo al que pertenece (un vigía identificador y seleccionador de información de interés) pero al mismo tiempo incitador de su uso.

cornella@esade.es

Concepció Miralpeix, directora de la Escola Univ. de Biblioteconomia i Documentació, comenzó preguntándose si realmente hace falta estar hablando continuamente del futuro de la profesión. Parece ya un excesivo histrionismo.

Esas reflexiones existenciales de los profesionales, con titulación o sin, en el fondo denotan un gran miedo a no tener la formación adecuada para hacer frente a la presente situación de cambio acelerado.

Miralpeix entiende que exista este temor, pero al mismo tiempo opina que aunque se producen cambios constantes, tanto de contextos como de conocimientos y de nuevos instrumentos, esencialmente persiste la necesidad de un profesional especialista en la organización de la información y en facilitar su acceso y recuperación a los posibles usuarios. Este profesional debe tener capacidad y voluntad de adaptación a las nuevas realidades y debe también asegurarse una formación adecuada y continua.

Terminó su intervención refiriéndose a los estudios de Licenciatura que por fin empezarán a impartirse en la Univ. de Barcelona en el próximo curso 1998‑99: aunque la titulación sea única, los alumnos podrán escoger entre cuatro perfiles:

  • gestión y planificación de centros, que se considera la continuación directa de la Diplomatura;
  • documentación especializada, típico para ser adoptado por los licenciados de otras carreras;
  • tecnologías de la información; y
  • sistemas de información en empresas y organizaciones.

Puntualizó que la formación universitaria es la necesaria para estar en la línea de salida. Luego tiene que seguir la formación continuada, en la que, de una forma u otra, todos estamos implicados.

miralpei@eubd.ub.es

Debate

Fue corto, debido a la falta de tiempo, y se focalizó en las causas del atraso en el que estamos sumidos, algo que habían citado especialmente Bravo y Cornella.

Arturo Camarero, de Innovación en Archivos y Documentación (IAD), citó el estudio de CB Consulting (ver "Gestión electrónica de documentos en España", IWE v. 7, n. 4, abril de 1998, p. 12‑13) según el cual a finales de 1997 en nuestro país había poco más de 1.000 sistemas GED instalados, muchos de los cuales sólo afectaban a un departamento y no a toda la organización.

Calificó de "raquítico" el mercado y dijo que incluso los hogares están comparativamente mejor dotados -debido a la presión de la publicidad en el mercado de consumo-.

Además, de lo que está instalado no se obtiene ni un 10% de rendimiento. Añadió que "lamentablemente las nuevas tecnologías de la información resbalan tanto en las empresas privadas como en las administraciones públicas".

Sin acertar a explicarse las causas de esta situación, abogó al menos para que el futuro profesional tenga conocimientos metodológicos suficientes como para saber instalar GEDs.

acamarer@iad.es

Replicó Alfons Cornella, quien achacó el problema a la falta de imagen de la profesión. Las empresas invierten en otras nuevas tecnologías, pero no ven los sistemas documentales "rentables". Se nos sigue percibiendo como expertos para "ordenar", no para "ofrecer valor". Como consecuencia de nuestro escaso marketing, son las consultoras las que se quedan con los clientes porque ellas sí saben vender la idea de que sus servicios se van a notar en el balance económico anual.

Juan Bravo señaló que en economía se distinguen 3 clases de bienes: de reconocimiento (mesas, manzanas...), de experiencia (maquinaria, coches...) y de confianza (educación, salud...), y que la información se encuentra básicamente en este último grupo, lo que sin duda obliga a un esfuerzo de credibilidad y convencimiento.

Lluís Codina, de la Univ. Pompeu Fabra, corroboró todas estas intervenciones diciendo que, según su experiencia, políticos, economistas, directivos, etc., sólo conocen dos tipos de información:

‑ la que se suministra en tiempo real (noticias, cotizaciones);

‑ la administrativa o contable.

Ignoran totalmente la información cognitiva y retrospectiva sobre la cual hemos basado hasta ahora nuestra profesión.

lluis.codina@cpis.upf.es

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1998/septiembre/el_futuro_del_profesional.html