Septiembre 1998
De nuevo la certificacion
Inició esta discusión un mensaje de la Comisión
de Certificación de Sedic
(Sociedad Española de Documentación e
Información Científica) anunciando la concesión de certificaciones
a un número determinado de personas, lo que provoca la protesta de Tomás
Lagunas: "A ver si es posible que no se abuse de esta lista de distribución
para hacer publicidad encubierta".
calimaco@udc.es
Ángel Luis Redero Hernández contesta: "Tienes toda la razón del mundo. ¿Te imaginas que a las facultades y escuelas de biblioteconomía y documentación de nuestro país les diese por publicar una relación de todos los titulados que por estas fechas terminan su carrera?".
redero@usal.es
Julia García Maza reflexiona sobre la utilidad de certificarse:
flvpp01@fresno.csic.es
Gerardo J. Rodríguez Seoane expone un punto de vista muy distinto, contestando uno por uno los puntos expuestos por Julia García Maza: "Como todos sabéis ya, en el mundo existen certificados voluntarios y obligatorios. Dentro de los voluntarios (el de calidad lo es), los hay por organismo autorizado y por asociaciones o colectivos. El autorizado en España lo dan entidades que han superado un proceso de auditorías de Enac (Entidad Nacional de Acreditación) -espero que dentro de poco pueda felicitar a Sedic por tenerlo, no lo tenemos-. Estas entidades, tras pasar un duro proceso, tienen que cumplir unas normas para sus auditores (el personal que interviene en un proceso de certificación).
Entre otras:
Nota: ver también (no es igual por algunos criterios técnicos y de traducción) la norma UNE-EN 30011. Además no existe, hoy por hoy, en todo el mundo, certificación alguna de personas que esté reconocida; sólo la hay para personal de ensayos no destructivos (el tema es radicalmente diferente) y esta certificación tiene una norma y un proceso con todas las garantías (deberíamos haber seguido su estructura).
Sin auditar a una persona o un proceso no podemos evaluar su función, sólo evaluaremos su currículum, sus títulos, dándole otro más. Creía que con la facultad, master, cursos, idiomas, etc., era suficiente, pero no.
A lo del trabajo contesto: esto no evalúa ni certifica la labor. Pone obstáculos a los recién titulados que, sabiendo más que la mayoría de nosotros (yo lo creo sinceramente) no pueden certificarse (por lo tanto un empresario mal informado contratará siempre a un certificado, antes que a un no certificado), además, cuando consigan empleo, sólo podrán certificarse en el apartado menor".
gseoane@tecfor.es
Tomás Lagunas se pregunta si la certificación "se trata de un buen negocio aprovechando las carencias de formación de algunas escuelas universitarias".
calimaco@udc.es
A lo que Javier Trujillo Giménez responde: "El único 'buen negocio' de la certificación, al menos de momento, es para el certificado. Mientras esto no sea un producto de gran consumo (que no lo es, ni lo será) no creo que sea un 'buen negocio'.
Lo de 'las carencias de formación de algunas escuelas universitarias' es otro tema.
Creo que la exposición de la experiencia de Julia García lo dice todo de una forma clara".
jtrujillo@indra.es
A partir de aquí, el debate degeneró en una serie de ataques personales que no vamos a reproducir, por su falta de interés y netiqueta.
Resumen realizado para IWE por Cristina García Testal.
testal@uv.es
Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1998/septiembre/de_nuevo_la_certificacion.html