El profesional de la información


Noviembre 1998

Sobre ferias y profesionales de la informacion

Un mensaje solicitando ayuda de un estudiante de biblioteconomía y documentación desató un nuevo debate en IweTel: "Hace dos años hice prácticas (por el programa Leonardo de la Unión Europea) en la biblioteca de Middlesex, en Londres, y tuvimos la oportunidad de visitar una feria (importante) en Birminghan.

Mario Toré, Univ. Complutense de MadridEra una feria tipo Simo, pero sobre bibliotecas, editoriales, empresas de documentación, etc., y me gustaría saber si en España, aparte de la gran cantidad de cursos, conferencias, charlas (que creo que en definitiva es sólo para los profesionales y que no acercan la biblioteca a la sociedad), hay alguna feria (tipo Simo, Lingua, Aula...), sobre bibliotecas y todo lo relacionado con éstas, pues creo que se está perdiendo una gran oportunidad (con la fama de internet), de dar a conocer a mucha gente cuál es el trabajo que se hace en una biblioteca (y no como mucha gente cree que los bibliotecarios sólo se dedican a dejar, coger, colocar libros y leer el periódico...)".

mariot@santandersupernet.com

Isidro F. Aguillo, Programas Europeos, Cindoc-CsicUna consulta que recoge Isidro F. Aguillo: "El trabajo de los profesionales se demuestra día a día en cada puesto de trabajo. El ciudadano debe conocer y apreciar la labor del bibliotecario cuando acude a la biblioteca y obtiene respuesta a sus preguntas, buen trato, servicio rápido y eficaz y regresa al día siguiente. Tu bienintencionada propuesta es inaudita en otras profesiones (imagina ferias de taxistas, fontaneros, enfermeros/as... para enseñar al público en general cuáles son sus servicios).

Si mucha gente cree que los bibliotecarios sólo se dedican a dejar, coger, colocar libros y leer el periódico, es porque quizás haya algunos no profesionales a los que habría que expedientar, cesar, despedir. Los demás necesitamos congresos, seminarios y reuniones para ponernos al día, conocer nuevas técnicas, dominar productos. Sin embargo, me empieza a parecer excesivo el peso de los aspectos formativos en nuestras jornadas, que creo es un signo demasiado evidente de cierta falta de madurez de nuestra profesión".

isidro@cindoc.csic.es

José Úbeda Guerra expone: "Coincido en casi todo con Isidro Aguillo, salvo en un pequeño detalle, y es que yo sí estoy a favor de estas ferias de bibliotecarios como método para dar a conocer nuestra profesión. Toda promoción y concienciación de nuestra labor ante la sociedad debe ser bienvenida".

flanagan@dune.aig.uc3m.es

También discrepa ligeramente Uxía Gutiérrez Couto: "Estoy totalmente de acuerdo con tu elocuente respuesta, Isidro. Me gusta pensar que mis usuarios conocen perfectamente nuestra labor de bibliotecarios, y desde luego me encanta que vuelvan al día siguiente.

Pero también es cierto, que si no entran alguna fórmula hay que valorar, para darse a conocer, que pongan el primer pie dentro, y luego es nuestro trabajo encargarnos de que ya no nos abandonen.

En cuanto a lo del excesivo peso formativo de nuestras jornadas, es posible que tengas razón, y que probablemente signifique una falta de madurez de nuestra profesión, pero reconozco que para mí es una forma de actualizarme y de ponerme al día (entre otras), y si puedo aportar algo a los demás, pues mejor que mejor. No creo que sea algo peyorativo este aspecto formativo, y pienso que no ocurre sólo en nuestra profesión. Hay otros profesionales, de 'reconocido prestigio social' (médicos por ejemplo) a los que les ocurre algo similar. Resumiendo, siempre que la formación no sea el único objetivo de unas jornadas, no veo nada malo en ello".

ugcouto@rocketmail.com

Retoma el debate Isidro F. Aguillo: "Creo sinceramente que nuestra profesión puede y debe asumir otras misiones que las que tradicionalmente se nos han asignado. En las ferias 'populares' tipo Simo o similar debiéramos tener más presencia activa ligados a las nuevas tecnologías, que eso de internet tiene que ver con nosotros y que podemos (y debemos) ofrecer nuestra ayuda. También escasean nuestras páginas de recursos en los grandes directorios y motores y todavía nadie en la calle sabe que puede ir a una biblioteca a consultar internet gratis.

Me encanta el aspecto formativo de las jornadas, pero me refería en realidad al excesivo peso que se da para contar experiencias formativas. La formación como objeto de análisis, no como resultado".

isidro@cindoc.csic.es

Raúl San José Pastor responde directamente a Mario Toré: "La idea es buena, pero esas ganas de hacer cosas nuevas las demuestras tú, o gente que salimos en su día al mundo laboral con entusiasmo y queriendo cambiar esa imagen de 'mujer mayor con moño y gafas estrechas' que tenían los bibliotecarios/as. Pero qué vamos a hacer cuando entre nosotros mismos no nos entendemos. A mí nunca se me habría ocurrido comparar nuestra profesión con la de 'taxistas, fontaneros, enfermeros/as'. Sin embargo, ya ves que hay opiniones de todo tipo, y respeto mucho estas profesiones, porque antes de ser documentalista, he sido taxista mientras cursaba mis estudios, pero desde luego lo que sí puedo decir es que no puedo compartir los mismos conocimientos cuando me pasaba doce horas al volante, que ahora que estoy en una profesión, que conseguiremos hacerla tan atractiva como nosotros queramos".

raulsj@meta4.es

Gerardo J. Rodríguez Seoane, Técnicas de Formación, S. A."No es tan difícil medir", opina Gerardo J. Rodríguez Seoane, "si los usuarios conocen nuestra labor, si les damos lo que esperan o el motivo de que vuelvan o no vuelvan, etc. Incluso cómo crear necesidades.

Creo que alguna asociación debería dar, a lo mejor ya hay alguna, una vuelta arriesgada de tuerca y sin grupos cerrados, temas intocables (es verdad, siempre los plantean personas que a veces respetamos y apreciamos mucho pero eso no puede ser un impedimento) y un largo etc., y plantearse de manera gerencial y radicalmente diferente, al modo actual, algunos problemas:

  • Formación
  • Servicios
  • Comunicación interna
  • Comunicación externa
  • Captación y comercialización
  • Relaciones institucionales
  • Gestión de proveedores

Para empezar parece casi todo. Creo que, de este modo, nuestra profesión tendrá el espacio (hoy creo que no lo tenemos) para asumir otras misiones. Por otro lado, como sabéis, trabajo en una consultoría donde la mayor parte del volumen de negocio está en la formación, y ni siquiera en este sector los congresos se dedican en tan alto grado a contar experiencias formativas. El enfoque de las experiencias formativas en los congresos debe tener un componente de 'mejores prácticas' de marketing y de gestión, que hoy no es usual encontrar en nuestras reuniones. Creo que el enfoque de este tema debe variar mucho.

Por cierto, me gustaría saber si todos entendemos lo mismo por la formación como 'objeto de análisis', 'no como resultado'. ¿Se pueden cambiar tantas cosas?, ¿o me paso la vida pensando en cambiarlas? 'No se puede tirar de una planta para que crezca' y 'se puede mejorar', ¿son incompatibles?".

gseoane@tecfor.es

Dentro de un sector determinado ofrece su experiencia Miren Fernández Gironés:"Entre los bibliotecarios de ciencias de la salud, últimamente se ha tratado el tema de lo poco que se valora nuestro trabajo, y en conversaciones telefónicas paralelas que, al menos yo, he mantenido sobre el tema con algunas personas interesadas en él, hemos llegado a la conclusión de que debemos planificar una estrategia de ataque, para que, por lo menos, se nos oiga, y por supuesto no nos hemos referido a congresos y jornadas del ramo sino a congresos, jornadas... de medicina, que es donde están nuestros usuarios, a intentar publicar en revistas de medicina, a llevar a cabo iniciativas de colaboración entre médicos y documentalistas, a suscribirnos a las listas de distribución de medicina y ciencias afines. En fin, a participar activamente en el mundo de la disciplina a la que nos dedicamos".

mfernandez@ics.scs.es

Animado por el transcurso del debate, participa por primera vez en la lista Antonio de la Rosa Piñero: "Pienso, en primer lugar, que por el simple hecho de conocer y utilizar este tipo de medios, los 'bibliotecarios' que discutimos en esta lista pertenecemos a un grupúsculo muy concreto que (ojalá me equivoque) no representa exactamente el grueso de nuestros colegas en España y deberíamos tener esto en cuenta.

Me alegra leer muchas de las opiniones que encuentro aquí, porque pienso que es fundamental el papel de los debates en la lista.

Revelan dinamismo, interés, muchas de las cualidades necesarias en este proceso de cambio radical que nuestra profesión está atravesando.

En mi opinión, que la biblioteca tradicional se haya encontrado con la posibilidad y casi la necesidad de migrar a nuevos medios debe significar (por posibilidad y por necesidad) una adaptación real, una asimilación y no este tratar de perpetuarse cambiando lo mínimo posible (por desconfianza, por temor).

Sufrimos una gran desconfianza hacia los nuevos medios que podrían amenazar con la pérdida del sentido de la biblioteca tradicional en su papel como intermediaria de la información. En este punto, otros intermediarios tradicionales como editoriales y distribuidores (e incluso autores y grandes empresas mediáticas) también sufren una gran crisis de identidad en la que cada cual trata de situarse lo mejor posible dentro de un mercado en el que las nuevas tecnologías se han hecho omnipresentes e imprescindibles.

Lo que diferencia a las bibliotecas del resto es su vocación mayoritariamente pública y sin ánimo de lucro. Esto es algo que se mantiene a pesar de la falta, a veces, de apoyo institucional y de las nuevas tendencias a la autogestión. Tengo que decir, aunque me duela, que quizás editoriales, etc., hayan reaccionado más rápido simplemente porque se juegan más dinero.

Todo parece apuntar a que los teleservicios van a incrementar espectacularmente su importancia en los próximos años, de una forma paralela al aumento de altas de usuarios del web. En la actualidad, debemos admitir que los teleservicios que prestan las bibliotecas españolas, a través del web, son como mínimo pobres, casi exclusivamente reducidos a intercambio de información bibliográfica o consulta en línea de catálogos.

A pesar de que no esté a nuestro alcance, deberíamos estar preparados para estas nuevas condiciones. Sin embargo, existe una gran inadaptación, una gran reticencia en el mundo bibliotecario a ocupar este nuevo espacio.

Todos coincidimos en que la adaptación debe ser un proceso gradual y mínimamente traumático, pero supongo que todos coincidimos también en que lo que debe cambiar es el concepto de biblioteca (y no tratar de perpetuarlo sobre las nuevas tecnologías) y quizás no nos estemos planteando con suficiente valentía ese cambio.

Sin embargo, la tecnología avanza, con o sin nosotros, hacia los teleservicios integrales y comprensivos, la mayor relevancia del usuario final (un usuario final mucho mejor formado en cuanto a búsqueda y recuperación de información y por lo tanto más exigente) y la disminución de la importancia de los intermediarios.

En cuanto a nosotros, esto significa que nuestro futuro posiblemente es la localización, gestión (edición, procesado, elaboración de productos) y distribución a este tipo de usuarios finales, de documentos electrónicos primarios (con toda seguridad multimedia), concebidos como productos muy elaborados".

antoniodelarosa@hotmail.com

De nuevo interviene Mario Toré, iniciador del debate: "Bien, supongo por vuestras respuestas que en España no existirán ferias de bibliotecarios. Es más, todavía se está planteando si es factible o no. Yo creo que es totalmente necesario y más aprovechando las nuevas tecnologías como internet, que ya está influyendo de manera decisiva en la biblioteca. Hay que utilizar todos los medios para acercar la biblioteca a la sociedad.

Isidro, supongo que también estás de acuerdo en que haya ferias. Yo no estoy en contra de los congresos, cursos... y demás, pero eso no sirve para que la gente vaya más a las bibliotecas o lo encuentre algo más cercano, como dice Raúl San José. Tampoco se me ocurre comparar nuestra profesión con la de los fontaneros o taxistas... Sin desmerecer a éstas supongo que tendremos algo más que decir.

Yo todavía como estudiante, y espero que futuro bibliotecario, soy bastante crítico con algunos planteamientos 'antiguos'. Y realmente pido que se dé a conocer más la labor de los bibliotecarios y el importante trabajo que se hace en las bibliotecas, pero muchas veces me encuentro con la situación en la que al preguntarme qué estudio y decir que más o menos es para trabajar en una biblioteca, la mayoría cree que es un trabajo fácil, y opino que de esto tienen mucha culpa los bibliotecarios actuales. Por eso creo que es necesario acercar todas las actividades que se hacen en la biblioteca (mucha gente piensa que es un depósito de libros y ya está), utilizando todos los medios y más aquellos que sean de carácter lúdico, aunque en un principio puedan parecer poco 'serios' como puede ser participar más en ferias tipo Simo o crear una propia.

Lo más difícil no es que la gente que ya viene a la biblioteca siga viniendo, sino que la gente que nunca va a una biblioteca se anime a hacerlo. Creo que hay una necesidad de 'vendernos' lo mejor posible para que la sociedad sienta la biblioteca como suya y sentirnos necesarios".

mariot@santandersupernet.com

mariot@eucmos.sim.ucm.es

Ángel Luis Redero Hernández, Univ. de SalamancaÁngel Luis Redero Hernández dice: "Estoy en total sintonía con Isidro. Creo que una feria de 'bibliotecarios - bibliotecónomos - bibliólogos - documentalistas, etc.,' tan sólo sería visitada por nosotros mismos; es decir, no conseguiríamos nada. Nuestra imagen no trascendería a la sociedad.

Lo importante es demostrar al resto de los profesionales (médicos, periodistas, editores, docentes, informáticos, etc.) que nuestro saber hacer les puede ayudar en sus campos de trabajo. La gente no debe percibir las sombras; tienen que conocer todas las facetas de nuestra profesión, precisamente demostrándoles en qué les podemos ayudar.

Hoy por hoy, la información es crucial en cualquier actividad. Entonces, ¿a qué esperamos? Hagamos biblioteconomía aplicada.

No creo que se trate tanto (al menos para una buena parte de profesionales, entre los que incluiría a los titulados en documentación y a los que participamos en este foro) de 'una gran reticencia en el mundo bibliotecario a ocupar este nuevo espacio', tal como afirma Antonio de la Rosa. Todo lo contrario. Es la hora de aplicar nuestros conocimientos. Al menos yo estoy seguro de los conocimientos y habilidades aprendidos en la Facultad de Documentación de Salamanca, y sé dónde los puedo aplicar.

Sé que aplicar la biblioteconomía no es fácil. Pero algunos (aunque con situaciones laborales precarias) hemos conseguido 'crear la necesidad' en lugares en los que, antes de llegar un licenciado en documentación, no tenían ni idea de lo que les podíamos ayudar en su actividad. Mi caso ha sido la llegada a una editorial de libros científico-técnicos.

Creo que esto sólo se consigue participando en ferias, sí, pero en todo tipo de ferias en las que podamos demostrar cómo aplicar nuestros conocimientos en esos otros campos a los que nos une un vínculo indisoluble: la información.

Quizás fuese necesario que esas asociaciones que no hacen más que repetir cursos inútiles por lo manido de los temas, programasen un curso bajo el título de 'Biblioteconomía aplicada'".

redero@usal.es

Josep Vives, Centr. Cult. Pop. i Trad. CatalanaA lo que Josep Vives responde: "Siguiendo con la cuestión sobre la conveniencia de ferias específicas sobre profesionales de la información, no me parece en absoluto una extravagancia y sí muy necesarias. Nos guste o no, comunicar con el exterior resulta del todo necesario para al menos decir que estamos aquí.

Todo el mundo sabe lo que hace un taxista, un albañil, un cura o un médico. Por lo que he ido observando estos años, cuando un usuario nos ve con un libro en la mano cree básicamente que lo estamos leyendo y que como mucho 'entramos' unos cuantos datos en el ordenador.

Algún profesor universitario se ha quedado muy sorprendido cuando le he explicado que no nos limitamos a 'repicar' las palabras claves que los autores sugieren en sus artículos, sino que evaluamos el contenido y lo categorizamos, que traducimos este contenido en unas palabras de recuperación lo más exactas posible. El valor añadido que incorporamos en nuestros catálogos o bdds mediante la indexación y clasificación tienen por objeto elaborar un análisis de la información contenida en un soporte y, posteriormente su traducción a un código.

La biblioteconomía es una disciplina ligada a la teoría del conocimiento. Es una reflexión sobre cómo ordenar el saber disponible en una sociedad. Así, por ejemplo, un tesaurus es una construcción ideal de unos conocimientos, no una simple lista alfabética de términos. Eso es lo que hacemos los bibliotecarios documentalistas, o eso es, como mínimo, lo que yo creo que hacemos.

¿Qué podemos ofrecer a la sociedad? Las bdds las construyen mejor los informáticos, las páginas web las diseñan mejor los diseñadores gráficos, nosotros en cambio sabemos cómo ordenar y categorizar la información contenida en una web o una bdd, darle coherencia y significado.

Cualquier usuario doméstico sabe lo difícil que resulta encontrar una información determinada en internet si no se conoce la dirección, y clama por tener unas estructuras que le guíen, una CDU que le ordene webs, como durante años hemos ordenado libros en las estanterías. Ahora bien, posiblemente hablamos demasiado de internet y poco de lo otro, de cómo ordenar el conocimiento contenido en los documentos. El que inicie un tesaurus notará en sus carnes el desierto bibliográfico que es nuestro estado en estas cuestiones.

La información no es conocimiento sin una estructura, un código que la haga inteligible para el usuario. De eso nos encargamos nosotros.

Es necesario que nos preguntemos cuál es nuestra misión como profesionales si queremos 'comunicar' lo que hacemos".

pepvives@hotmail.com

En una breve intervención Gerardo J. Rodríguez Seoane expone: "'La información no es conocimiento sin una estructura, un código que la haga inteligible para el usuario. De eso nos encargamos nosotros.

Reflexionemos sobre esta frase, ya que la información sigue sin ser conocimiento por muchos códigos y estructuras que le pongamos'".

gseoane@tecfor.es

Ramón Dachs Marginet, Univ. Pompeu Fabra"Los datos", contesta Ramón Dachs Marginet, "no son información sin una estructura, un código que los haga inteligibles para los usuarios; de eso nos encargamos nosotros. Nosotros no somos, creo, sumos sacerdotes, sino meros profesionales de la información. Y no está mal".

ramon.dachs@bibl.upf.es

"En relación con las ferias de bibliotecarios", escribe Beatriz Tomás, "o cualquier otro método para dar a conocer nuestra profesión de bibliotecarios y/o documentalistas a la sociedad, estoy totalmente de acuerdo. En gran parte de la sociedad sigue vigente la imagen de una bibliotecaria solterona, mayor, con moño y devoradora de libros tal y como decía (sin menospreciar por supuesto a las mujeres mayores y solteras, claro).

Yo terminé hace ya un año la diplomatura de biblioteconomía y documentación, y la mayoría de las veces, al igual que Mario, he tenido que aguantar a los graciosos que, por desconocimiento, me preguntaban si en clase nos enseñaban a mandar silencio, que por ser bibliotecaria debo leer mucho, que menudo trabajo más fácil ése de colocar libros en una estantería y más 'joyas' de este estilo.

La mayoría lo único que conoce es la biblioteca de su universidad, principalmente como lugar de estudio, y las bibliotecas públicas. ¿Qué hay de los centros de documentación de las empresas o de las bibliotecas especializadas o tantas otras?".

beatriz.tomas@uam.es

Patricia Riera Barsallo, Univ. Oberta de CatalunyaEn una reflexión sobre todos los debates que se están desarrollando simultáneamente en la lista Patricia Riera Barsallo dice: "La idea es dar a conocer al público en general qué es nuestra profesión y cuáles son las funciones que cumplimos o podemos cumplir; creo que en este aspecto sufrimos un poco de crisis de identidad. Me temo que lo de la comparación con la bibliotecaria de moño y gafas, o que la gente ponga cara extraña cuando uno le dice que ha estudiado biblioteconomía, no nos lo vamos a poder quitar. Pero es normal, es un tópico, y éstos perduran en el tiempo.

A mí, particularmente, no me preocupan esas comparaciones, y tampoco creo que el problema de la infrautilización de nuestros servicios venga de ahí. Si consideramos que el público o el cliente nos conoce poco, o no sabe qué podemos hacer por él, ¿no deberíamos pasar a practicar una política más agresiva de venta de nuestros servicios? Y me refiero a plantearles cómo les podemos ayudar en el desarrollo de su trabajo, cómo podemos actuar de puente entre la inmensa cantidad de información a la que puede acceder y la que realmente le puede ser útil, y sobre todo, demostrárselo. Creo que los conocimientos y los medios para hacer esto los tenemos, así que hagámoslo (de hecho, creo que ya lo hacemos), y luego nos juntamos en una feria y explicamos cómo lo hemos hecho para depurar sistemas y adquirir nuevas ideas.

El proceso de cambiar nuestra imagen como profesionales se hace día a día, y en el puesto de trabajo de cada cual. Es importante que desde las asociaciones profesionales se marque una línea o directriz de lo que es nuestra profesión (y sobre todo que se defienda esa imagen), pero el campo de batalla es nuestro propio puesto de trabajo y es en el que debemos aplicar nuestras energías e ingenio para transformar y convencer a nuestros clientes/usuarios de lo que somos y de lo que podemos hacer por ellos".

prierab@campus.uoc.es

Cristina Barragán, Vtls Europe SL"La mayor aportación que podemos hacer hoy", opina Cristina Barragán, "a la sociedad como profesionales es colaborar en el diseño de herramientas o mecanismos de recuperación de la información, que es donde realmente está el problema debido al inmenso volumen de información a nuestro alcance.

Puede que seamos los mejores para ordenar y categorizar la información contenida en una web. Pero el número de páginas web es tal a estas alturas, que lo que importa no es categorizar las páginas, sino establecer mecanismos de categorización automática, si es posible, o métodos de recuperación de la información alternativos. Ya no se trata de enseñar a pescar al usuario en lugar de darle un pez, sino de dar una caña para que pesque, porque pescar ya sabe. Aconsejo leer la ponencia que presentó Jordi Corvillo en Bobcatss'98: 'Web indexing with geographical identifiers for specific areas', cuyo abstract se puede consultar en

http://www.db.dk/BOBCATSSS/Abstract.htm

Un ejemplo de un bibliotecario planteando soluciones nuevas a problemas nuevos".

vtlscb@mail.cinet.es

Diana Miranda Murillo, Proyecto Reg. de Información para Microempresas, Costa RicaDesde el otro lado del Atlántico interviene Diana Miranda Murillo: "Hace algún tiempo comenté algo similar con Esther Pailos, colega del Uruguay que tuve el placer de conocer por medio de esta lista, pero lo enfocamos desde la situación latinoamericana, que tiene un elemento muy diferente: la poca estima del bibliotecólogo por lo que hace. Somos muy pocos los que estudiamos bibliotecología por verdadera convicción y que amamos realmente lo que hacemos y por supuesto que nos interesa que conozcan la realidad de nuestras labores. Por aquí puede decirse que el común denominador de la bibliotecología.

Lo forman aquellas personas que no han podido estudiar por alguna razón una carrera específica y entonces estudian bibliotecología, por salir del paso o porque de acuerdo a lo poco que conocen les parece una de las carreras más fáciles. Esta situación la considero no sólo triste sino también preocupante, pues las actividades para promover la profesión, o cualquier otra cosa que se planee, en la mayoría de las ocasiones tienen poca afluencia, y si la tienen el desempeño no es el mejor. Por supuesto que hay colegas geniales, con una gran capacidad creadora, excelentes, pero que de alguna forma se invisibilizan por la masa. Considero que cualquier actividad que puedan hacer en su país ya sean ferias, o actividades de bibliotecología aplicada como lo sugirieron por allí, es maravilloso y de gran aporte para nuestro quehacer, pero ustedes tienen un pequeño gran tesoro: que se sienten muy orgullosos de su profesión y según veo, no tienen que nadar tan a menudo contra la corriente de la pasividad (entre colegas) como usualmente sucede en estos rumbos".

diana@microempresa.or.cr

Blanca Calvo, Bibl. Pública de GuadalajaraBlanca Calvo aporta las siguientes opiniones: "Una feria de bibliotecas no me parece una buena idea. Es decir, depende de qué estemos hablando, porque creo que se están mezclando muchas cosas en la polémica. Una feria de bibliotecas podría ser muy útil para los profesionales, como el Liber lo es para los editores y los libreros, como la Feria de Bolonia para todos los que desarrollan su actividad en relación con la literatura infantil.

Yo recuerdo la fascinación que me produjo, en la Asamblea anual de la Ifla del año 87 (creo), que tuvo lugar en Brighton, la exposición que habían organizado, al lado del congreso, conteniendo materiales de todo tipo: mobiliario, antirrobos variados, fotocopiadoras sofisticadas, programas informáticos, tejuelos, papel especial..., lo pequeño y lo grande, todo lo que necesitamos en el trabajo diario.

Entonces no estaban tan desarrolladas como ahora las tecnologías de la información, pero allí estaba lo último del momento, y yo no he vuelto a ver ninguna exposición tan interesante como aquélla, a pesar de haber vuelto a algún congreso más de esas características.

La información que se puede adquirir de golpe en una feria de ese tipo es muy valiosa; evita tener que hacer miles de llamadas e investigaciones para conseguir proveedores de cualquier pequeño elemento de trabajo.

Me podréis decir que existen ya otras ferias que informan sobre una parte de nuestro trabajo, y es verdad: el Simo, el propio Liber... Es posible que si ampliaran su radio de acción hacia los bibliotecarios y expusieran, además de lo que ya presentan de por sí, lo que nosotros echamos en falta, cubrieran nuestras necesidades completamente.

Eso por lo que se refiere a una parte de la cuestión. Pero la otra parte, la necesidad o conveniencia de ferias de bibliotecas para divulgar nuestros servicios, me parece totalmente artificial. ¿Qué mejor feria que la propia biblioteca abierta desde la mañana hasta la noche y actuando como un imán para toda la población? Las bibliotecas deben ser -son, de hecho-, una feria permanente.

No sé si hablo teniendo demasiado presente mi propia perspectiva, la de las bibliotecas públicas, pero me parece buena cosa hablar de lo que uno conoce de primera mano. Hace unos días mandaba a Iwetel la noticia del Maratón de los Cuentos de Guadalajara. El Maratón es una actividad que conmueve durante dos días y dos noches a toda la ciudad, desde el alcalde, que cuenta siempre el primer cuento, a los medios de comunicación, los políticos, los centros de enseñanza, las asociaciones y a miles de personas. Bueno, pues si se puede hacer el Maratón es (valga la inmodestia) gracias a la Biblioteca Pública que, junto con el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil, lo organiza todo. La ciudad sabe que eso es así, y la Biblioteca es muy conocida por todos en Guadalajara.

No creo que las cosas sean muy diferentes en otro tipo de bibliotecas. Tenemos los ingredientes para hacernos imprescindibles. Lo único que hay que hacer es mezclarlos, y no hace falta irse muy lejos para eso".

bcalvo2@boj.pntic.mec.es

Resumen realizado para IWE por Cristina García Testal.

testal@uv.es

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