El profesional de la información


Noviembre 1998

Bibliotecas virtuales y papel impreso

"El papel no quedará obsoleto", una cuestión interesante para una nueva discusión entre los miembros de IweTel, esta vez iniciada por las reflexiones de Juan Carlos García Gómez: "Respecto a este tema, ¿de cuántos años hablamos?, ¿de cinco, de diez, de cien? Me temo que pasado un tiempo no será tan fácil como hablar de obsolescencia. Simplemente se tratará de recursos y costes (sin entrar en otras consideraciones de gestión de información).

Cuando un documento en papel cueste más que todo un ordenador y sus complementos, quizá tengamos que pensar de otra manera, nos guste o no. En los próximos años aún será algo 'elegible', pero después no habrá más remedio que trabajar con 'cosas' electrónicas, que en el futuro no tienen por qué ser necesariamente tan áridas o poco amigables como lo es ahora una pantalla de ordenador. El papel todavía se fabrica a partir de árboles, y desgraciadamente cada vez quedan menos".

espinar@siu.um.es

Jesús Blázquez aporta a la cuestión: "Es difícil predecir si en el futuro existirá o no existirá papel. Particularmente, me autoexcluyo de cualquier tipo de profecía. No obstante, sí que me parece evidente que el uso del papel en los centros de trabajo automatizados no sólo no ha disminuido, sino que ha aumentado, ya que es facilísimo reproducir innumerables veces cualquier registro electrónico.

Por otra parte, los libros de referencia sí es posible que tengan los días contados, ya que son más fácilmente actualizables en formato electrónico.

Por último, los libros de creación literaria es muy posible que pervivan en su formato de papel, siempre y cuando se lean por puro esparcimiento, ya que cuando se manejen como objeto de estudio se utilizará más el formato electrónico. En el caso de los ensayos, sí que es probable que evolucionen hacia un puro formato electrónico".

jblazquez@bitmailer.net

Lorenzo Ortiz expone a continuación: "Si bien el debate existe (y seguro que existirá), también creo que todo esto podría considerarse algo marginal (me refiero a si es mejor el papel o es mejor lo electrónico). Lo bueno, creo yo, es que exista, y si tiene que ser en un formato o en otro, pues que sea, pero que podamos utilizarlo y aprovecharnos de ello al máximo.

Una cuestión diferente es que tampoco nos podemos oponer al avance de la ciencia y a sus resultados, y la información en formatos electrónicos crece y crece de forma imparable por las ventajas que nos ofrece, así que bienvenida sea si nos va a facilitar la vida y el trabajo".

lorenzo.ortiz@adi.uam.es

En una extensa intervención Alejandro Mújica repasa la entrada de nuevos medios y tecnologías en distintas artes y ciencias: "Incluso podríamos preguntarnos cómo serán las artes futuras dados los nuevos medios...

Recordemos que el lienzo y los óleos de alguna manera 'limitan' al pintor, sobre todo si éste se aferra a que ése sea el único medio para expresarse. Antes de aparecer el lienzo y el óleo, la plástica era distinta, porque el formato era diferente.

Cuando la sinfonía aparece por una razón de mercado (más instrumentos para mayor volumen, para mayores audiencias), los apologistas de la época signaban con ello la desaparición de la música de cámara. ¿Quién no disfruta en la actualidad de un cuarteto barroco, aun dejando de ir a la sinfonía que tocan en la sala vecina?

Pero algunos cambios pueden no dejar supervivientes. Recordemos que antes de la imprenta lo más cercano a la literatura, verdaderamente masiva, eran los juglares. En esos tiempos, saber leer era un privilegio de muy pocos, y los 'libros' estaban limitados a las bibliotecas y los entendidos. Cambió el medio de comunicación y las artes cambiaron, la literatura impresa apareció y se difundió gracias a la imprenta. La alfabetización aumentó en espiral. El transcriptor de los monasterios, aquel profesional mitad artista, mitad erudito, tan bien preciado y elitista, del cual dependía la preservación de la información, paulatinamente declinó hasta desaparecer. La desaparición de estos roles en la sociedad no es de celebrar, simplemente recordemos que ocurrió.

¿El papel como formato único de la literatura impresa? Hace mucho menos tiempo, Gabriel García Márquez era criticado por el uso de un procesador de textos.

Por supuesto que el papel sobrevivirá, ¿quién es el 'valiente' que puede leer El Quijote en un ordenador? No seré yo. Pero, ¿y las próximas generaciones? ¿Cómo serán las obras de los nuevos escritores y en general, artistas con los nuevos medios? Espero vivir para verlos lanzar las primeras 'heréticas' piedras. Seguramente se harán, al principio, duras críticas sobre si eso es o no es arte, si es o no es literatura... Espero disfrutar ese contraste con mis anaqueles llenos de libros secuenciales cubiertos de polvo.

Los medios electrónicos implican un cambio de paradigma... Con ellos no hacemos las cosas simplemente más rápido, no. Un cambio paradigmático implica hacer las cosas de un modo totalmente diferente. Nuevo paradigma, con implicaciones buenas y malas, absolutamente amorales. Sin necesidad de caer en las absurdas y utópicas proyecciones de bienestar para todos. Estamos tan inmersos en el cambio de paradigma, que no creo que los procedimientos se hayan asentado todavía. Y no se trata de cambio de siglo o fin de mundo. Por siglos nos las hemos arreglado para construir, derrumbar y volver a construir elementos de nuestra cultura que creemos que serán eternos.

Creo que muchas de nuestras actividades van a cambiar profundamente debido a los medios electrónicos. Entre ellos, el rol de los bibliotecarios... No creo que desaparezcan, pero el bibliotecario actual y de las próximas generaciones es completamente distinto al de hace pocos años. Aquellos que no entiendan que lo importante es el contenido y no el formato en el que se encuentre, ésos sí se pueden ver desplazados muy pronto".

alejo@ciens.ula.ve

Antonio L. GalanAntonio L. Galán Gall habla de la pervivencia de los viejos medios: "Estos últimos días vengo leyendo mensajes sobre la pervivencia o no del papel como medio de difusión de la información, de la cultura o del simple y maravilloso relajo.

El tema es ya viejo, y yo, con perdón de aquellos a quienes pudiera molestar, lo considero un tanto absurdo. Es curioso, pero la popularización del automóvil no sólo no hizo desaparecer la bicicleta, sino que cada día se ven más. De igual modo, los afortunados que disponen de tiempo y dinero, no viajan de la península a las Islas Baleares en avión (rápido y cómodo), sino en barco. Muchos de nosotros (yo mismo) continuamos utilizando gafas, a pesar de la existencia de magníficas lentillas, o cocinamos, cuando podemos, en cazuelas de barro a pesar de la olla exprés. En definitiva, y por no continuar con ejemplos tontos, creo que los nuevos medios no acaban con los antiguos. Simplemente especializan el empleo de cada uno".

agalan@bibl-cr.uclm.es

Tomás Saorín, Centro Doc. Servs. Sociales, MurciaRecogiendo la opinión de otros autores, Tomás Saorín inicia su intervención opinando que "el papel, como soporte de lectura, es cada día más utilizado. El escritor, si quiere leer y al mismo tiempo reflexionar sobre lo escrito, no tiene más remedio que imprimir el texto visualizado en la pantalla. Acabar con su aspecto vibrátil e inmovilizarlo. Hoy día no se concibe el ordenador sin impresora, y a color, para disponer de una estación autónoma de edición. Mientras se tiene impresora se es autosuficiente".

saorin@redestb.es

Pau Cazorla, Univ. Politècnica de CatalunyaPau Cazorla discrepa: "Si todos tuviéramos que imprimir para poder reflexionar, navegaríamos en un gran mar de papeles, si no lo hacemos ya. Creo que debemos reflexionar a propósito del uso del papel, y racionalizarlo al máximo.

Si una cosa nos ha permitido el ordenador, es manejar la información de forma que únicamente tengamos que utilizar la impresora cuando tenemos la necesidad de imprimir un documento.

Otras aplicaciones unidas al ordenador y a nuestro trabajo diario (como por ejemplo el correo electrónico) nos han permitido también generar mucha información que generalmente no llega al papel, sino que queda almacenada en nuestro disco duro hasta que necesitamos utilizarla; igualmente nos permite enviar, junto a los mensajes, ficheros que de otra manera significarían centenares de hojas de papel.

Yo concibo el ordenador sin impresora. De hecho, en nuestro lugar de trabajo nueve personas compartimos impresora. No es en color y seguimos siendo autosuficientes, porque si es necesario compartir información, también se puede hacer de muchas otras formas, por ejemplo, a través de un disquete. Supongo que hay muchas maneras de concebir el uso del papel y muchas veces está en función del trabajo a desarrollar. En todo caso, cada uno de nosotros debe ser consecuente con el uso de un recurso que nosotros mismos debemos de limitar en la medida de lo posible.

Si os interesa, os hago partícipes de mi propio decálogo:

  1. Sólo utilizaré papel reciclado.
  2. Re-utilizaré todo el papel que aún permita su uso.
  3. Haré servir las dos caras del papel.
  4. Llevaré a reciclar el papel que ya haya utilizado.
  5. Utilizaré los instrumentos electrónicos para evitar el uso del papel.
  6. Sólo imprimiré un documento cuando sea imprescindible.
  7. No haré copias innecesarias cuando se pueda hacer circular un documento.
  8. No utilizaré papel continuo en mi impresora.
  9. Daré prioridad al uso del correo electrónico.
  10. Haré que las personas utilicen este decálogo".

pcazorla@bupc.upc.es

Resumen realizado para IWE por Cristina García Testal.

testal@uv.es

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1998/noviembre/bibliotecas_virtuales_y_papel_impreso.html