El profesional de la información


Mayo 1998

Profesores y bibliotecarios

Tras un tiempo ausente de debates, una interesante cuestión planteada por Maribel Manzano desataba la polémica de nuevo entre los participantes en IweTel:

"¿Por qué nuestra labor es tan poco considerada por los profesores y ellos incluyen entre sus 'enseñanzas' labores propiamente bibliotecarias?".

bibliot.maribel@upsa.es

 

Antonio Galán Gall respondía cargado de metralla: "Aparte del desconocimiento que existe en general sobre nuestra profesión, lo que hace que no disfrute de una gran consideración, en el caso concreto de los profesores, ¿conoces algo o alguien que goce de su consideración? (aparte de ellos mismos, claro está).

No comprendo, por otra parte, a qué te refieres con lo de que incluyen entre sus enseñanzas labores bibliotecarias".

agalan@bibl-cr.uclm.es

Raúl Novelo Peña, más conciliador, relataba: "Yo creo que parte de este problema es precisamente porque nosotros no hemos 'invertido' esfuerzos para propiciar un acercamiento profesional con ellos.

A principios de este mes en Ciudad Juárez, México, se realizó un evento sobre desarrollo de habilidades informativas y la primera conferencia magistral estuvo a cargo de Nancy Cunningham, bibliotecaria de la St. Mary's University, San Antonio, Texas, y comentaba precisamente sobre el gran esfuerzo que se tiene que hacer con la comunidad académica para lograr un reconocimiento y un espacio en esa academia.

Tenemos que aprender a vender (no es sentido mercantilista) la imagen y sobre todo demostrar cuál es la función social de nuestra profesión".

rnovelo@colmex.mx

Recién incorporado a la lista y al debate, Víctor Aguirre Negro nos ofrecía la visión del mismo problema en su país: "Por lo visto, el problema no es sólo de los países tercermundistas. El bibliotecario no es reconocido en su real dimensión en todos lados. Aquí en Uruguay, desde el año 1995 hay un proyecto de ley para el reconocimiento de la profesión como Profesional Técnico Categoría A, tal como lo son otras.

Básicamente, a mi entender, el problema radica en que no hemos sido capaces de demostrar, no sólo a la comunidad académica sino en otros ámbitos del quehacer público y privado (empresas públicas, empresas privadas, industria) la importancia de las unidades de información en el mundo globalizado. Para lograr el éxito deben jugar un rol importante las instituciones formadoras de los profesionales y sus asociaciones profesionales.

Mi experiencia laboral, 11 años en el servicio de biblioteca y 4 a cargo del área técnica de la institución Banco de la República Oriental del Uruguay, me indica que debieron pasar muchos años para que se nos reconociera como un servicio de importancia en el manejo de la información y no como un mero depósito de libros. Hoy el Servicio centraliza la información de 36 unidades en su base de datos".

biblbrou@adinet.com.uy

Fernando Heredia Sánchez hace también examen de conciencia sobre el colectivo bibliotecario: "El papel de los bibliotecarios como profesores, la faceta docente del bibliotecario, la formación de usuarios, llamémosle como queramos, es algo que todavía nos cuesta asumir a nosotros mismos como colectivo. Realmente, ¿estamos dispuestos a invertir parte de nuestro tiempo y esfuerzo a preparar e impartir 'enseñanzas' a estudiantes y profesores?, esto no se puede improvisar.

Muchos bibliotecarios/as siguen pensando que su labor es más 'de puertas a dentro' (una cosa es lo que se escribe en artículos, libros, comunicaciones, etc., y otra lo que se hace) que de contacto directo y continuo con los usuarios. La faceta docente requiere planificación, coordinación y apoyo por parte de los responsables de la biblioteca y de la universidad. A veces se pueden hacer cosas, pero nos quedamos con demasiada frecuencia en el voluntarismo.

Presentemos proyectos serios, razonados y factibles a nuestros responsables bibliotecarios y académicos y vayamos generando una conciencia clara (empezando por nosotros mismos) de que la información sobre la estructura, funciones, servicios, etc., de la biblioteca, la formación sobre fuentes documentales y bibliográficas, etc., nos corresponde hacerla a nosotros. Si comenzamos a valorar nuestras capacidades como 'docentes' podremos exigir a los docentes que nos tengan en cuenta.

Por cierto, ¿hay experiencias de colaboración entre docentes y bibliotecarios en alguna universidad? Creo que sería interesante conocerlas".

fernando@bblcat.bbl.uma.es

El debate no ha continuado ni se han retomado las nuevas propuestas de discusión.

Resumen realizado por Cristina García Testal.

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1998/mayo/profesores_y_bibliotecarios.html