El profesional de la información


Mayo 1998

Los autores reclaman mas derechos

El innovador servicio Northern Light (NL), que combina la búsqueda estándar en web con la de 1.800 fuentes (revistas, boletines, agencias de noticias), ha sido acusado por la National Writers Union (NWU) -sindicato de escritores- de los EUA de no respetar el copyright. La empresa lo niega, aduciendo que sigue las mismos criterios de distribución de información que los hosts online como, p. ej., Lexis‑Nexis y Dialog.

Por lo que se deduce del artículo (publicado en Information World Review, marzo 1998, p. 1), el incidente podría resumirse diciendo que es un episodio más de la frágil historia de los derechos de autor, problemáticos ya para las versiones en papel y agravados por la era de la fotocopiadora, la electrónica y las telecomunicaciones.

Las prácticas al principio experimentales y hasta curiosas, con sistemas online a los que nadie se atrevía a poner precio, se han convertido en hechos consumados, algunos de los cuales producen dinero (aunque la mayoría silenciosa sea deficitaria).

Puede ocurrir ahora que los procedimientos y las compensaciones económicas que van quedando establecidas no sean del gusto de todos.

Malestar entre los autores

Como dice Mike Holderness, editor de Freelance (boletín de la National Union of Journalists, del Reino Unido), "en NL se hacen los ingenuos, pero en la cadena de la información encontramos editores que extorsionan a los autores, haciéndoles trabajar por cuatro perras; luego, encima se creen con las manos libres para poder re‑empaquetar o re‑vender la misma información en formato electrónico o como creen conveniente".

Muchos autores -más científicos- se consideran suficientemente recompensados con tal de que sus trabajos se difundan entre todos los colegas, cuanto más mejor. En cambio, otros -principalmente los que se ganan la vida vendiendo sus textos, como los periodistas- quieren controlar el número de copias y un porcentaje sobre las ventas. Consideran que lo que reciben es sólo para pagar una única versión.

La NWU llegó a firmar con UnCover -el ultra-rápido servicio de suministro de fotocopias por fax, que ofrece 7 millones de documentos de 17.000 revistas- el primer convenio de compensación de royalties. Por cada fax enviado, UnCover paga una cantidad a la Publication Rights Clearinghouse, organismo que luego la remite al correspondiente propietario del copyright.

Sin embargo el pasado año las cosas se pusieron mal para la NWU: perdió (y ha apelado el fallo) un juicio contra Lexis‑Nexis, UMI, Time, The New York Times y Newsday por la misma razón. O sea, ahora el nuevo litigio con NL parece una de sus últimas oportunidades de obtener un respaldo legal a sus tesis.

Quizá sea ya demasiado tarde para reclamar por hechos que se han ido consumando a lo largo de décadas.

Posición de los vendedores

Por su parte NL recomienda a los autores que negocien con los editores las condiciones de distribución de sus textos para que luego no se sorprendan. "Nosotros no somos consejeros matrimoniales; nuestro papel es ampliar el mercado de la información. Y no pensamos cambiar una estrategia comercial que se lleva practicando legalmente durante años", dijo David Seuss, presidente de NL.

NL cuenta con casi 7 millones de páginas de información. Comentaristas como Paul Blake (IWR citado, p. 6) opinan que el éxito ha sido realmente el detonante de la nueva acción emprendida por la NWU: no hubiera denunciado al servicio si éste fuera uno de los que pierden dinero (bueno, usemos el eufemismo: invierten a largo plazo), aunque hiciera exactamente lo mismo.

http://www.northernlight.com

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1998/mayo/los_autores_reclaman_mas_derechos.html