El profesional de la información


Mayo 1998

Editoriales y librerias digitales: ¿colaborar o competir?

Por Alfons Cornella

Amazon es el ejemplo más claro del impacto de las tecnologías digitales dentro del sector editorial en la vertiente de distribución. Su base de datos cuenta con más de 2.500.000 libros.

Su salida a bolsa en mayo de 1997 se cotizó a 18 US$ por acción. El precio a 1 de octubre de 1997 era ya de 52,50. Lo más increíble es que la capitalización o valor de mercado que consiguió en sus primeros meses de vida llegó a unos 1.250 M US$. Esta cantidad equivale a 11 veces sus ventas anuales, si se utiliza como referencia su valor a fines de 1997: 111 M US$.

Compárense estas cifras con las de una cadena de librerías tradicional, Barnes & Noble, cuyas ventas fueron de 2.450 M US$ en 1996, más de 20 veces las de Amazon. Sin embargo el valor de mercado de Barnes & Noble es dos terceras partes de Amazon. Algo difícil de entender, pero cierto.

Parte de esta gran valoración en bolsa se debe a sus alianzas estratégicas con los motores de búsqueda más conocidos, Yahoo, Excite, Lycos y los principales servicios online, principalmente America Online, cuyas cotizaciones también siguen subiendo espectacularmente.

Los acuerdos consisten en que los anuncios de Amazon aparezcan en lugares privilegiados de las pantallas de estos últimos, de forma que se facilita y estimula su uso en lugar de otra alternativa.

Con esta política se aseguran los canales de distribución más utilizados en internet, los grandes buscadores, y éstos a su vez consiguen ingresos más allá de la simple inclusión de publicidad: los derivados de un pequeño margen comercial que les da el vendedor. Es una forma de financiación que ya se citaba en el estudio de Andersen Consulting sobre el futuro de la edición electrónica en Europa (ver A. Cornella "La industria editorial europea en la era de la edición digital", IWE-50, diciembre de 1996, p. 12 y 14).

A finales de 1997 añadió la opción "1‑click" que simplifica enormemente la compra de libros. Primero se localiza el documento y luego se pulsa sobre dicha opción. Amazon lo envía a la dirección deseada después de haber facilitado los datos personales.

Este sistema se podría comparar al de la librería digital Chapitre, constituida por una asociación de librerías francesas, de gran utilidad para adquirir monografías en francés pero que exige confirmar por fax el pedido realizado (es entonces cuando nos podríamos preguntar para qué sirve el web).

Además, incorpora otra opción mediante la cual recomienda al cliente obras que pueden interesarle de acuerdo con las compras realizadas anteriormente. El resultado es que gracias a este nuevo sistema se puede acabar comprando libros que uno ni siquiera conocía ni tenía intención de poseer.

Los acuerdos estratégicos del sector editorial en el web aumentan

NewsWorks permite ver artículos procedentes de un centenar de periódicos norteamericanos. El servicio selecciona los artículos que se van a leer, aunque es posible buscar cualquier publicación del sistema a través de un localizador visual consistente en un mapa del país. Es excelente. Sorprende que detrás estén editoriales que compiten en el "mundo real", como el grupo Hearst, Knight Ridder, NY Times, etc.

La nueva distribución de libros por internet está generando problemas hasta ahora inadvertidos. Internet Bookshop (Financial Times, 02/10/97, p. 12) vende vía web ediciones norteamericanas de libros en inglés que ya habían sido publicadas por editoriales británicas. La razón es que como las primeras acostumbran a ser más baratas pueden ofrecer a sus clientes precios inferiores a los que conseguirían en librerías tradicionales.

Esto ha acentuado un problema que ya se daba desde hace unos años en el Reino Unido: a los ingleses les resulta más barato comprar sus propios libros fuera del país debido a las ayudas estatales a la exportación. Los distribuidores del extranjero que los importan pueden venderlos a menor precio.

Imaginemos qué pasaría si se hiciera lo mismo con los libros en español. Al parecer no hay jurisprudencia que permita determinar si este tipo de ventas vulnera el copyright de los editores en un determinado país.

Hay iniciativas interesantes en castellano, p. ej.:

  • Libropolis, donde se puede localizar mapas de España.
  • Librería digital LibroNet: en colaboración con ACE Traductores ofrece un servicio para localizar profesionales traductores en distintas lenguas.

Son dos buenos ejemplos de value‑for‑free.

  • http://www.amazon.com
  • http://www.chapitre.com
  • http://www.newswork.com
  • http://www.bookshop.co.uk
  • http://www.libropolis.com
  • http://www.libronet.es

Estudio de Andersen Consulting (en formato Acrobat):

http://www‑acad.esade.es/~cornella/andersen.pdf

Servicio traductor de Libronet:

http://www.libronet.es/Busca/traductores.html

Alfons Cornella. Esade. Barcelona.

cornella@esade.es

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1998/mayo/editoriales_y_librerias_digitales_colaborar_o_competir.html