El profesional de la información


Junio 1998

Dialog no cobra el tiempo de conexion

Por Tomàs Baiget

Daniel Wagner, director general de TDCDesde el día 1 de este mes de junio el distribuidor de bases de datos online The Dialog Corporation (como se sabe, reciente fusión de Dialog, Data-Star y Maid) ha eliminado la parte de facturación correspondiente al tiempo que se permanece conectado realizando búsquedas, y sólo cobra por el uso del sistema y por la información extraída.

De esta forma los usuarios pueden trabajar sin el "estrés del taxímetro funcionando", a su propio aire, revisando la estrategia de búsqueda, consultando diccionarios, leyendo pantallas de ayuda y las hojas azules (que contienen información y las características principales sobre cada base de datos), visualizando los títulos de los documentos hallados, etc., todo ello gratuitamente.

Larga historia de una migración

Esta decisión del gigante de las bases de datos (bdds) no sorprende, pues encaja plenamente en la actual filosofía de internet, pero hay que señalar que su gestación es muy anterior.

Para hallar los orígenes de la tendencia a reducir el coste del tiempo de conexión en los hosts online hay que remontarse a 1987, cuando el cd-rom empezó a hacer estragos en el uso online. La nueva forma de empaquetar (entregando la bdd completa) y vender la información (mediante un pago único -aunque alto- o por suscripción anual fija) convenció a muchas grandes instituciones (universidades, hospitales, laboratorios), que adoptaron el disco de las bdds que más utilizaban y dejaron de consultar la correspondiente versión online. Los hosts se resintieron bastante, perdiendo parte de sus mejores clientes.

Francisca García-Sicilia, directora de TDC EspañaEl uso "ilimitado" sin cargo adicional del cd-rom permitió, por un lado, que los administradores e interventores tuvieran el presupuesto más controlado, y, por otro, que muchas personas de esas instituciones perdieran el miedo a consultar bdds. Esto último representó el primer paso importante en el sector para llegar al "usuario final" -y subrayemos que fue dado por los productores, más que por los hosts- con lo que también fue el primer gran paso en el camino de la desintermediación.

Otros factores llevaron así mismo a pensar que el tiempo no era la forma idónea de facturar:

  • Indicios de saturación del gasto de los servicios online por parte de los documentalistas intermediarios. Los centros de documentación existentes estaban llegando a su techo de capacidad de realización de búsquedas. Los hosts se plantearon muy seriamente cómo conseguir que los usuarios finales utilizaran sus servicios directamente. A los usuarios inexpertos había que ofrecerles sistemas sencillos (menús, versiones simplificadas del lenguaje de búsqueda) y no asustarles con posibles facturones simplemente por dudar ante la pantalla o equivocarse con las instrucciones y los descriptores.
  • Las velocidades de los modems aumentaron de 300 a 1.200 baud (más tarde se pasaría a 2.400, velocidad "alta" a efectos prácticos para trabajar con el austero pero eficaz código ascii).
  • Los expertos pregrababan en local, con sus PCs, las estrategias de búsqueda. Su tiempo de conexión online, sólo para enviar las ecuaciones y "refinar" los resultados, podía reducirse fácilmente un 20-50%.

Dimdi y Esa-Irs los primeros

Después de un tímido intento del distribuidor alemán Dimdi (Deutsches Institut für Medizinische Dokumentation und Information) reduciendo el coste del tiempo de conexión y aumentando el de las referencias obtenidas, el paso definitivo fue dado por Esa-Irs (European Space Agency - Information Retrieval Service). Su director Marino Saksida será recordado por su visión de futuro y por la arriesgada decisión de cobrar exclusivamente por los resultados. Después de duras discusiones con los representantes de los productores de las bdds reunidos en Frascati (Italia), sede del host, Saksida llevó adelante su proyecto de abolición del tiempo de conexión en 1988 con la cerrada oposición de 3 grandes bases de datos: Chemical Abstracts, Biosis e Inspec. El desacuerdo de estos únicos productores significó que Esa-Irs asumía el riesgo de las posibles pérdidas (que fueron sustanciales el primer año) cobrando a los usuarios según el nuevo sistema pero pagando los royalties a los citados productores según la contabilidad antigua.

Marino Saksida, ex-director del desaparecido host Esa-Irs, previó esta evolución en el sector online hace ya 10 añosEn general, los productores apoyaban el aumento de precio de los resultados de las búsquedas (registros obtenidos) pues tenían un gran temor al posible pirateo de sus bdds en el entonces nuevo entorno de PCs cada vez más generalizados y potentes, pero se resistían a prescindir del tiempo de conexión, una fuente de ingresos que consideraban segura. Piénsese que durante los primeros años del online el tiempo era el único parámetro facturado, y no había límite en el número de referencias visualizadas o impresas pues ya se consideraban pagadas con el tiempo.

La verdad es que el experimento sólo se lo podía permitir un host no lucrativo como era Esa-Irs. Encima, el hecho de que lo hiciera en solitario lo pagó más caro: los usuarios seguían con los hábitos de consulta antiguos y se tardó bastante en valorar las ventajas del nuevo sistema en una época en que toda la competencia ofrecía sus servicios con tarifas basadas en el tiempo.

Saksida también inventó las tarifas planas o fijas, o suscripciones a la medida: a cada usuario se le ofrecía un uso ilimitado durante un año al precio de lo que dicho usuario hubiera gastado el año anterior. Evidentemente en el futuro la tarifa se ajustaría también al gasto real del año precedente.

Esta opción pareció ya ciencia ficción a los productores, que no quisieron ni tan sólo considerar tan "descabellada" propuesta. Ahora sin embargo es una realidad en The Dialog Corporation.

Contexto actual del cambio

La decisión de TDC, proclamada por su director general Daniel Wagner como de "cambio innovador propio de un líder mundial que marca las pautas del mercado", se enmarca, pues, en la evolución histórica de favorecer el uso de los sistemas online por parte de los usuarios finales, y -como decíamos al principio- entra en la lógica directa del nuevo concepto "online" de internet, una entorno que no mantiene una conexión permanente terminal-host como antes, sino que para cada pregunta realiza la conexión, descarga la información y desconecta, hasta que el usuario vuelve a clicar su siguiente pregunta. Entre tanto el tiempo no corre a efectos de pago (excepto, si acaso, para el proveedor de telecomunicaciones). Con las actuales saturaciones de línea y lentitud de internet no podía ser de otra manera.

Dialog ya ha probado durante meses los resultados económicos de esta forma de trabajar con los clientes de su servicio DialogWeb:

www.dialogweb.com, en el que se puede entrar con los mismos username y password del host ascii.

Antes de tomar esta decisión que comentamos, Dialog la había experimentado también con parte de los servicios ascii: desde el 1 de enero el coste del tiempo de conexión ya era cero para las bases de datos de prensa y agencias de noticias.

¿Será más caro o más barato?

Depende del tipo de uso que se haga. Según The Dialog Corporation, para muchos usuarios (los que hagan búsquedas ocasionales cortas y descarguen pocos registros) resultará más barato, pero para otros más caro (los profesionales que hacen un uso más intensivo y que saben sacar más y mejor partido de las posibilidades del sistema). A éstos, Dialog les recomienda que suscriban una tarifa fija, "que será la del futuro para todo el mercado", predice Dan Wagner.

Por lo tanto el cambio favorece claramente a los usuarios finales.

Además de los registros visualizados o descargados, se introducen ahora las DialUnits (Dialog interactive access language units), que se cobran por instrucción. Su coste varía para cada base de datos, siendo la mínima de 1 US$.

Es curioso constatar, pues, cómo en cierto modo se ha vuelto a las formas de facturación primitivas típicas de los centros de cálculo, las unidades de recursos del sistema o SRUs, y la suscripción (además de los resultados), pero con considerables ventajas:

El usuario sabe de antemano cuánto le costará cada instrucción que envíe (entrar en una bdd, combinar conjuntos, hacer un ranking de descriptores, etc.), y las suscripciones son a la medida de las posibilidades de cada uno.

Suponemos que Dialog seguirá ofreciendo suscripciones con compromisos de uso mínimo mensual y anual (con lo cual si no se gasta se paga igual) y otras más caras, pero sin compromiso (el uso no consumido no se pierde).

The Dialog Corporation.

× Numancia, 85 bajos 1a. 08029 Barcelona.

Tel.: +34-934 107 669; 933 229 911

× Londres, 17 - 2º dcha. 28028 Madrid.

Tel.: +34-913 615 434; fax: 917 257 481

http://www.dialog.com

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