El profesional de la información


Abril 1998

Minitel: ¿un ejemplo de la ecuacion fundamental?

Por Alfons Cornella

Durante los últimos meses he estado reflexionando sobre cuáles son los factores de importancia para que una sociedad industrial se convierta en una "sociedad de la información", un concepto nada fácil de definir y sobre cuyo significado no hay todavía un acuerdo general.

He pensado en utilizar una ecuación muy simple, que me atrevo a llamar "ecuación fundamental de la sociedad de la información":

Economía de la información x Cultura de la información = Sociedad de la información

o en forma breve:

E x C = S

Me explico. Un país puede disponer de una economía que crece gracias al sector de la alta tecnología, muy intensivo en información, y tener un sector de fabricación de instrumental de telecomunicaciones muy avanzado, con una red de cable que llegue hasta el último rincón del país. No hay impedimentos de infraestructura que dificulten el movimiento de información. En estos casos diremos que reina una "economía de la información".

Pero es posible que ese país sea muy pobre en cuanto a "cultura de la información". Si su estructura social es muy jerarquizada puede que no haya una cultura de uso de la información. Quizá tiene un índice de lectura muy bajo, o puede que en el sistema educativo prime la captación de unos conocimientos concentrados en un libro de texto y no estimule en absoluto la utilización de las bibliotecas escolares.

O al contrario, tratarse de un país con una red de bibliotecas que faciliten la localización de información a los ciudadanos y empresas, y que la gente tenga un sentido crítico para valorarla, con costumbre de lectura y escritura. En estos casos, diremos que hay una "cultura de la información" desarrollada, puesto que existe una "infoestructura" que facilita y promueve su uso por parte de la gente.

En el mundo hay ejemplos de países con una potente "economía de la información" (Taiwan, Corea, etc.) que tienen una muy escasa "cultura de la información". Son sociedades muy jerarquizadas, dónde la información la tiene el del nivel más alto y no hay transparencia informacional en las organizaciones. Hay otros países con una gran "cultura de la información", pero con una infraestructura deficiente. Es difícil hallar ejemplos de este segundo tipo, pero creo haberlo encontrado en el caso de Francia.

El caso del país vecino

Según datos recientes, el gobierno francés es muy consciente que se está retrasando en la carrera hacia la "sociedad de la información". Precisamente porque fue uno de los primeros en salir hacia la meta. Minitel, la envidia de los países europeos durante una década, constituye hoy un lastre extraordinario para el despegue de internet en Francia. Ofrece unos 25.000 servicios en activo, muchos de ellos de pago, que cobran vía quiosco (o sea, con números de teléfono generales a través de los cuales se accede a la información de un mismo precio) por medio de la factura telefónica del cliente que se conecta a ellos.

La gente está tan acostumbrada a Minitel (tiene unos 17 millones de usuarios, prácticamente todos en Francia) que se resiste a abandonarlo. Además, los proveedores de servicios también se oponen, porque el sistema les aporta anualmente unos 500 M US$. No está nada claro que el web, con lo de ideal gratuito que tiene hoy, pudiera generar lo mismo. Encima, la cómoda idea de quiosco desaparece en internet sin que esté resuelto todavía el tema de los micropagos.

Según nuestras noticias, France Telecom quiere resolver el problema con el lanzamiento del Minitel‑Net PC, que puede funcionar tanto para acceder al Minitel como al web. Su precio oscila entre 400 y 500 dólares. Pero el sistema tiene sus críticos.

En estos momentos, Francia podría considerarse un ejemplo de país con "cultura de la información", pero con una "economía de la información" (infraestructura) deficiente y una industria informática poco potente.

Oiga ¿y España?

En el caso de España quizá empezamos a tener una infraestructura telemática interesante, que aumentará con la oferta de televisión digital que aflora, pero no hay mucha "infoestructura".

Valga aquí la siguiente pregunta: ¿cómo vamos a llenar los miles de horas de televisión de estas nuevas plataformas digitales?, ¿cuántos estudiantes españoles están utilizando el web para obtener información para el desarrollo de su curso escolar?, ¿cuántos se dedican a ir a por los mínimos simplemente con los apuntes de clase?, ¿cuántos conocen el web para hacer chattings con otros jóvenes?

Otra prueba de la poca "cultura de la información" que hay en nuestro país la aporta un estudio de Novell, según el cual el 64% de los trabajadores afirma que sus directores no les informan suficientemente (PC World España, septiembre 1997, p. 352).

En cambio, en Europa, según una investigación publicada en el Financial Times (03/09/97, p. 15) el porcentaje es del 47%. Ello indicaría, si los métodos para obtener los datos fueran comparables, que en nuestro país el intercambio interno de información deja mucho que desear. ¿Qué sentido tiene hablar de intranets en estas condiciones?

Conclusión

Creo que la "ecuación fundamental" que propongo podría generar un debate sobre las posibilidades de una nación para llegar a la tan prometida "sociedad de la información". Sería fantástico si ello estimulara a los gobiernos a pensar no sólo en la "economía de la información", máquinas y cables, sino también en la "cultura de la información" que corresponde al uso de ésta en las organizaciones, educación, creación de contenidos, etc.

Datos sobre Minitel‑Net PC en:

http://www.businessweek.com/1997/39/b3546163.htm

Alfons Cornella. Esade. Av. de Pedralbes, 60-62.

Tel.: +34-93-280 61 62; fax: 204 81 05

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