Mayo 1997
El Proyecto Gutenberg necesita ayuda
Por Michael S. Hart
Me gustaría mucho que el Proyecto continuara y sobreviviera después de mí. Tengo que institucionalizar lo que hasta ahora ha sido sólo una "harapienta" colección de grupos de buena voluntad, algo que no podría existir sin Internet, y que quizá nunca habría nacido en otro tiempo que en el que lo hizo..., especialmente si continúan arrollándonos con su "Nueva y Perfecta Apisonadora de Superautopistas" (Michael Hart)
Hace 25 años, mucho antes que cualquier otro proveedor de carácter general, el Proyecto Gutenberg (v. Vicente Sabido, "El Proyecto Gutenberg", IWE-48, octubre de 1996, pp. 16 y 18) empezó a introducir información en Internet (entonces llamada todavía Arpanet), en un tiempo en que las personas en la red eran profesionales asalariados únicamente.
En aquel tiempo en que sólo los más "tecnificados de entre los tecnificados" entendían algo sobre transmisión de mensajes, los voluntarios del Proyecto Gutenberg (autollamados Plain Vanilla Netizens, o "ciudadanos llanos de la red") irían cambiando la imagen de Internet para siempre con mensajes que todos podían leer y entender.
Hace unas semanas el Proyecto sacó a la luz el libro número 700 de su serie; y para dentro de poco se espera enviar el 1.000.
Hasta ahora se ha conseguido tener preparado libro tras libro dentro de los plazos previstos (el momento oficial de entrega es la medianoche del último día de cada mes).
Se ha evolucionado desde los primeros archivos limitados a 5 Kbytes, hasta los 45 Mb que tienen algunos de los más recientes (casi 10.000 veces mayores).

El despilfarro consumista ataca
No es probable que podamos continuar sin su apoyo, estimado lector, pues el que solíamos tener está cambiando a peor. Como en los viejos caminos de la información, nuestro trabajo se ha convertido otra vez en la pavimentación, repavimentación y requetepavimentación. Y al final el camino se ha señalizado con esos signos de: "No al tráfico peatonal", "no a las bicis", "no a los desarrollos rurales". Sólo se habla de "altos costes", "alto mantenimiento", y de complicadas e ineficientes aplicaciones con vídeos e imágenes en movimiento, estereofonías e interfaces de apuntar y clicar.
¡Enfrentémonos a la situación! Los libros en ordenador sólo requieren una tecnología de hace 50 años -a menos que se trate de libros muy extensos-. Para leer y escribir es suficiente un antiguo y lento PC.
El tipo de codificación requerido (ascii) es el más eficiente para la transmisión de información, mucho más que las películas o los textos maquetados con diseño gráfico y colorines. Con ello no sólo se alcanza una audiencia amplia sino que permite además ahorrar capacidad de almacenamiento y ancho de banda.
A pesar de que el Proyecto Gutenberg ha sido líder en desarrollar una filosofía de Internet que claramente beneficia a todos, el dinero y la atención la consiguen los productos más nuevos y atractivos que, sin embargo, dudamos mucho de que contribuyan a crear una nueva generación de personas sin ignorancia y analfabetismo.
Las nuevas tendencias y la repavimentación de las superautopistas de la información imponen el "nuevo orden" de los proveedores de información: comercial por naturaleza. Y lo que es peor: los lugares que no son comerciales los imitan.
Las nuevas propuestas para el tráfico en Internet están pensadas para poner los libros y otros textos serios en vagones de mercancías. Mientras los trenes expresos llenos de imaginería de Hollywood viajan rápidamente, las palabras escritas se mantienen estacionadas y en espera.
Los problemas
Todo ello ocurrió simultáneamente en 1996, a pesar de lo cual conseguimos seguir produciendo las obras dentro de los plazos previstos.
(SOS)
Si nos fallaron nuestros 3 apoyos financieros, esperamos ahora un cuarto apoyo, que como se imagina, amigo lector, es, como siempre, usted.
Cuando empezamos el Proyecto Gutenberg era muy humilde y se redujo a trabajar y trabajar para entrar las primeras obras. Poco a poco fuimos multiplicando nuestra productividad y convirtiéndonos en algo realmente grande, hasta el punto de que los que estamos no podemos simultanear la necesaria entrada de datos, la gestión y la búsqueda de ayudas institucionales. Imposible.
Cómo ayudar
La solución consistiría en:
¿Alguien puede ayudarme a obtener dinero de fundaciones?
Sólo 2.000 US$ mensuales nos permitirían mantener en marcha el Proyecto.
Con lo que nos envían los aproximadamente 5.000 suscritos a nuestra lista de distribución no sumamos ni 50 US$ al mes (¡un promedio de 1 céntimo por persona!).
Las varias docenas de proveedores comerciales que venden el acceso a los archivos de texto que creamos, tanto vía online como en disquetes, no nos envían un céntimo; otros, como la empresa de cd-roms Walnut Creek, sí lo hacían, pero no podemos confiar en que esta situación se mantenga, pues, como decíamos, sus ventas han bajado.
Más información
Web del Proyecto:
http://www.promo.net/pg/index.html
Para suscribirse a la lista de discusión sobre el Proyecto Gutenberg, enviar el mensaje:
subscribe gutnberg <nombre apellido>
a:
listproc ARROBA prairienet.org
(dejar el campo "Asunto" o "Subject" en blanco).
Dirigir las preguntas de tipo general al Director de comunicación del Proyecto Gutenberg:
dircompg ARROBA ux1.cso.uiuc.edu
Este artículo, adaptado por la Redacción de IWE, ha sido escrito por:
Michael S. Hart. Professor of Electronic Text. Director ejecutivo del proyecto Gutenberg de textos electrónicos.
Benedictine University, Lisle, IL 60532‑0900, EUA.
hart ARROBA pobox.com
Traducido por:
Mª Fernanda Pesety Elena Melchiori. Biblioteca Facultad de Derecho. Universitat de Valencia.
Edificio occidental, 1r. piso, dpcho. 1D02.
Campus Tarongers. 46071 Valencia.
Tel.: +34-6‑382 86 00
peset ARROBA uv.es
Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1997/mayo/el_proyecto_gutenberg_necesita_ayuda.html