El profesional de la información


Mayo 1997

Diccionarios y enciclopedias en formato electrónico

Por Alfons Cornella

Cuando en el mundo editorial se comenta el futuro de la edición electrónica, parece que hay coincidencia general en un punto: si en algún tipo de publicación van a tener un claro impacto los nuevos formatos de almacenamiento y lectura de la información, va a ser, sin duda, en las obras de referencia y, en especial, en los diccionarios y enciclopedias.

No sorprende, pues, que durante los últimos años hayan ido apareciendo en el mercado en lengua española diferentes obras de tipo enciclopédico que se presentan en un formato electrónico, y más concretamente en cd-rom.

Para intentar determinar cuáles han sido las principales razones que han llevado a las editoriales a desarrollar esta clase de producto, así como para indagar cómo les ha ido hasta ahora, nos hemos puesto en contacto con los responsables comerciales de la mayor parte de ellas.

La mayoría coincide en que la principal razón que ha impulsado a sus empresas a entrar en el mundo de la edición electrónica de obras de referencia es la percepción de oportunidades de negocio, aunque no necesariamente a corto plazo. No se trata sólo, pues, de razones de imagen (ahora "toca" editar multimedia), sino que se intenta responder a una tendencia del mercado ante la que se debe estar preparado.

Mercado maduro

Mientras que los más pioneros tuvieron que lanzar sus productos en forma de "paquete" (se vendía el disco, pero iba junto al correspondiente ordenador y lector de discos), la situación actual es radicalmente distinta: en algunos casos es la propia fuerza de ventas o el canal de distribución quienes exigen la disponibilidad de la obra en formato electrónico como argumento importante de venta (muchos de los compradores potenciales de 20 tomos de una enciclopedia ya han oído hablar de las maravillas de los discos ópticos y también quieren su parte en el festín tecnológico, aunque sea acompañando a la obra en papel). Les ha ayudado, sin duda, el hecho de que el tipo de obras en cuestión, diccionarios y enciclopedias, se presta especialmente a su conversión en formato electrónico.

Esta confianza en el futuro de los multimedia ha llevado a la mayoría de editoriales a desarrollar ellas mismas sus productos, frente a la simple adquisición de derechos de traducción, opción utilizada por muy pocas marcas.

Una estrategia para cada colectivo

No hay coincidencia, sin embargo, en lo que se refiere a cuál es el mercado al que se dirige el producto. Así, mientras unos enfocan su estrategia comercial a nichos muy concretos (como, por ejemplo, estudiosos o profesores de universidad, en el caso de obras de referencia especializadas), otros, o envían toda su producción directamente a Latinoamérica, dedicando pocos esfuerzos al mercado nacional, o aplican una estrategia de gran consumo, desde el enfoque publicitario hasta el canal de distribución (grandes superficies e hipermercados, además de librerías y quioscos, o tiendas de ocio), o se dirigen principalmente a los escolares (en cuyo caso, la obra en formato electrónico se vende a crédito junto con la obra en papel).

A pesar de las similitudes aparentes de los distintos productos, su venta requiere estrategias distintas, de lo que se deriva una primera conclusión importante: en el campo de los productos multimedia es tanto o más importante diseñar una estrategia comercial específica que elaborar un buen producto.

Precios

Y en este sentido, resulta interesante destacar que la mayoría de personas entrevistadas opinaron que las políticas de precios seguidas en España en este campo no eran quizás las más adecuadas. Aparte de los productos muy especializados, o los dirigidos a estudiosos -y, por tanto, dispuestos a pagar un precio elevado por la satisfacción de una necesidad muy concreta- parece común la impresión de que la compra de un producto multimedia es todavía un acto impulsivo y que, por lo tanto, los precios deberían ser más asequibles o, por lo menos, deberían existir unas franjas de precios más o menos estables que ya indiquen al comprador qué calidad está adquiriendo.

Alguna de las editoriales apostaba claramente por productos de muy bajo precio (del orden de las 1.500 pesetas) vendidos casi a la manera de fascículos. Sin embargo, la mayoría de editoriales consideraron que su producto merecía el precio asignado y que los consumidores sabrían entenderlo y apreciarlo. La cuestión de la idoneidad del precio, sin embargo, exige algo más de análisis por parte de los editores.

Tiradas

La mayoría de las obras tienen tiradas cortas, de unos pocos miles de ejemplares, mientras que unas pocas sobrepasan las decenas de miles de copias (una de las obras ha conseguido una tirada de más de 50.000). De todas maneras, esto no representa ningún problema en el campo de la edición electrónica, dado que los costes marginales son extremadamente bajos. Una vez obtenido el máster del producto, hacer 500, 5.000 ó 50.000 copias tiene un coste muy bajo por ejemplar, que se reduce por lo general a unos centenares de pesetas. No se considera que el volumen de las tiradas esté limitado por la dimensión del parque multimedia en el país. Sin que existan cifras oficiales o fiables sobre la cuestión (los más optimistas cifran el parque de lectores de cd-roms en 750.000, mientras que otros creían más realista la cifra de 300.000), la mayoría de entrevistados consideró que la situación actual no permite culpar a una posible insuficiencia del parque del mayor o menor volumen de las tiradas.

En general, optimismo

Todos los entrevistados manifestaron que la "aventura multimedia" había sido provechosa (por lo menos en términos de imagen) y apostaron por su continuación, aunque la rotundidad de la afirmación fue lógicamente proporcional a los resultados conseguidos hasta ahora. Algunas editoriales manifestaron claramente que los nuevos productos multimedia les habían resultado rentables, pero la mayoría resaltaron la impresión de que la batalla no había hecho más que empezar y que la continuación en la escena requiere inversiones importantes.

El optimismo era general, aunque, como indicó uno de los entrevistados, en el campo de los productos multimedia hay que arriesgar mucho más que en el sector editorial tradicional (siendo también un factor de riesgo importante el elevado grado de piratería detectado en este campo).

Las editoriales eran, por lo general, conocedoras de las iniciativas de la Unión Europea para estimular la producción y utilización de contenidos multimedia en el continente y, en especial, del Programa Info2000. A pesar de la presión y velocidad de los desarrollos norteamericanos en este campo, las editoriales consultadas se manifestaron optimistas respecto a las posibilidades europeas.

Alfons Cornella. Esade. Tel.: +34-3-280 61 62; fax: 204 81 05

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1997/mayo/diccionarios_y_enciclopedias_en_formato_electrnico.html