Marzo 1997
Panorama actual y posibilidades futuras en revistas electrónicas
Por José Manuel Barrueco Cruz y Cristina García Testal
Las revistas juegan un papel crucial en el ámbito de la ciencia al constituir hoy en día el principal y más importante canal de transmisión de la información científica.
Constituyen el centro de un ciclo de información en el cual participan, en primer lugar, como inicio y final, los científicos e investigadores en el papel tanto de productores como de consumidores de información. Entre ambos extremos tenemos a los editores, tanto comerciales, como asociaciones profesionales sin ánimo de lucro, que organizan, estructuran y se responsabilizan del proceso de revisión científica de los artículos.
También participan las bibliotecas, seleccionando títulos de acuerdo con las necesidades de sus usuarios, sirven de archivo de los documentos y suministran la información.
La aparición de las revistas electrónicas
Pese a este papel tan decisivo, resulta paradójico que este medio de comunicación se haya mantenido prácticamente inalterable durante las últimas décadas cuando tantos y tan importantes cambios han afectado al mundo de la ciencia. Ciertamente, pocas cosas habían cambiado en la estructura básica de las revistas científicas, en su forma de distribución, etc., hasta la presente década cuando los avances en telecomunicaciones han hecho posible la aparición de las denominadas revistas electrónicas (1).
Por revista electrónica entendemos el conjunto de artículos ordenados, formalizados y publicados a través de redes teleinformáticas bajo la responsabilidad de una institución científica o técnica que entre otras cosas valide la calidad de la información publicada en la misma.
Crecimiento vertiginoso
Saber exactamente cuántas revistas electrónicas existen actualmente resulta prácticamente imposible debido a la inexistencia de repertorios bibliográficos o directorios que cubran de forma exhaustiva y rigurosa este nuevo tipo de publicaciones. En la mayoría de los existentes, como es el caso del prestigioso Directory of Electronic Publications de la Association of Research Libraries (cuya sexta y última edición es de junio de 1996), se mezclan listas de discusión, boletines de asociaciones, magazines, etc.
Para una lista de directorios se puede consultar http://www.gold.ac.uk/history/hyperjournal/director.htm
No obstante basta echar un vistazo a la literatura existente sobre el tema para convencernos de que la publicación electrónica de revistas está creciendo a un ritmo vertiginoso. Como muestra pongamos unos ejemplos: Okerson, en la introducción a la primera edición del mencionado directorio de la ARL de abril de 1994, cifraba en 39 las revistas científicas revisadas, es decir, aquellas cuyos artículos pasaban un control de calidad. Por su parte Hitchcock (2) afirmaba que eran más de 100 las existentes en el campo de la ciencia, la tecnología y la medicina a finales de 1995. Haster cifraba en 131 el mismo tipo de publicaciones en mayo de este año.
Se puede argumentar que estos números son ridículos si los comparamos con los 133.000 títulos impresos que según Metz (3) existían en 1991, pero el hecho destacable es que, según esta autora, mientras el ritmo de crecimiento de las últimas se ha estancado, las primeras crecen y lo harán previsiblemente de una forma más acusada en los próximos años.
Este es un aumento favorecido por las indudables ventajas que ofrecen respecto a las revistas en formato impreso como puede ser la reducción considerable en los costes de producción y sobre todo de distribución, la rapidez de difusión, que puede ser instantánea en todo el mundo, la posibilidad de una interacción directa entre los autores y los lectores, la inclusión en los artículos de materiales que hubiera sido inimaginable en el caso de las impresas, como son imágenes en movimiento, sonido, programas informáticos utilizados para realizar los cálculos que se describen en el artículo, etc. Todo ello da a la revista electrónica unas potencialidades que deben ser estudiadas.
Falta de credibilidad
Ahora bien, para que este tipo de publicaciones salga adelante, no sólo es necesaria la existencia de unos medios tecnológicos, sino también y de una forma mucho más importante, se debe tener en cuenta los aspectos sociológicos e incluso psicológicos. Podemos alabar las posibilidades de estas publicaciones, pero si los lectores y los autores no colaboran en el proceso de paso del soporte impreso al electrónico, no se conseguirá nada. Y en la actualidad el principal problema al que se enfrentan las revistas electrónicas es la falta de credibilidad.
Hoy en día un investigador que se plantee publicar en una revista impresa o electrónica debe decidir entre o bien publicarlo de forma lenta, pero segura, sabiendo que ese trabajo puede tener un impacto en la comunidad científica ya que será recogido en las bases de datos e índices de citas, con lo cual le servirá de promoción en su currículum, o bien publicarlo rápidamente -y no siempre - pero en un medio que, en general, es considerado como algo experimental, efímero, de poca calidad y en muchos casos como "algo no serio".
Si tenemos en cuenta que un investigador no publica exclusivamente de forma altruista y sólo por el hecho de conseguir un reconocimiento entre sus colegas, sino con la finalidad de mejorar su currículum con vistas a futuras promociones, la decisión de nuestro investigador parece bastante clara.
Entonces, ¿en qué deben mejorar las revistas electrónicas?
En primer lugar en su propia definición. Una revista electrónica no es una versión en formato electrónico de una revista en papel, sino que debe ser concebida desde el comienzo hasta el fin en formato electrónico. Tampoco debe ser sólo la vía de difusión de los trabajos del departamento o facultad donde se publica, ya que eso posiblemente la convierta en lo que en inglés se llama vanity-press.
En segundo lugar estableciendo un control de calidad de los trabajos publicados, tanto o más exigente que las revistas impresas. Se abren nuevas posibilidades al sistema de peer review (evaluación o revisión a cargo de un comité editorial) que es necesario investigar: solucionando los retrasos que se producen en el mundo impreso, permitiendo una democratización de las revisiones ya que cada lector podrá dar su opinión sobre los trabajos remitidos a la revista, etc.
En tercer lugar se debe trabajar en su normalización, tanto de su presentación, de su estructura o sistemas de archivo, etc. Particularmente importante es el tema de la normalización de las citas a recursos electrónicos. En este momento resulta paradójico que cuando la principal característica de un e-journal es el acceso directo a las fuentes referenciadas en sus artículos, en el estudio de Harter (4) solamente un 43% de las referencias analizadas fueron directamente accesibles con la información proporcionada en las mismas. Si bien hasta el momento no existen normas específicas para las revistas electrónicas, se pueden aplicar, en la medida de lo posible, las existentes para las impresas. Este es un paso muy importante para que se cumpla el siguiente punto:
Revolución en la comunicación científica
Como conclusión diremos que aún tendremos revistas en papel durante mucho tiempo, pero a medio plazo las electrónicas están llamadas a protagonizar una auténtica revolución en el campo de la comunicación científica.
Una revolución que algunos como Rawlins (5) asemejan a las que supuso la invención de la imprenta en el siglo XV. Y sin duda, una revolución que afectará, si bien de distinta forma, a todos los participantes en ese ciclo de información que enunciamos al comienzo del trabajo: autores-lectores, editores, y bibliotecarios.
Bibliografía
(1) Taubes, Gary. "Science Journals go wired". Science, vol. 271, no. 5250, p. 764
(2) Hitchcock, S. et al. A survey of STM online journals 1990-95: the calm before storm. London: Open Journals Framework Project.
(3) Metz, P.; Gherman, P. M. "Serials pricing and the role of the electronic journal". College and Research Libraries, vol. 52, no. 4, 1991. pp. 315-327
(4) Harter, Stephen P.; Kim, H. "Electronic journals and scholarly communication, a citation and reference study". Proceedings of the Midyear Meeting of the American Society for Information Science, pp. 299-315.
(5) Rawlins, Gregory. "Publishing over the next decade". Journal of the American Society for Information Science, vol. 44, no. 8, 1993, pp. 474-479.
José Manuel Barrueco Cruz
J.Barrueco ARROBA surrey.ac.uk
Cristina García Testal
testal ARROBA mozart.econom.uv.es
Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1997/marzo/panorama_actual_y_posibilidades_futuras_en_revistas_electrnicas.html