Junio 1997
Razones para el cambio: la visión de una empresa de documentación del mercado de servicios
Por Carlota Bustelo Ruesta y Elisa
García-Morales Huidobro
Socias-Directoras de Inforárea SL
Orientaciones básicas
- No se puede ofrecer de todo: hay que decir "no" a
determinadas propuestas de trabajo.
- No competir en mercados con poco valor añadido.
- Vender principalmente conocimientos.
- Trabajar para la empresa privada, independizándose de
las decisiones políticas que afectan al sector
público.
- Un mercado tan variable y poco definido requiere una estructura
flexible con capacidad de adaptación.
Tras doce años de presencia continua en el mundo de la documentación, en 1997 hemos
comenzado una nueva etapa con la creación de la empresa
Inforárea SL (o Infor ARROBA rea, en su logotipo) y
el cese de actividad de Gabinete de Asesores Documentalistas
SA. Como la mayor parte de los lectores podrán imaginar,
la decisión que conduce a cerrar una empresa en la que se
han empeñado todos los esfuerzos no es una tarea
fácil ni agradable. Pero desde hace unos años se han
producido unos movimientos dentro del mundo empresarial y del
mercado de la información que nos han hecho ver que era
necesario cambiar para prestar servicios más acordes con las
demandas del mercado.
Nos hemos decidido a exponer nuestras reflexiones sobre el
mercado, pensando que pueden aportar a otros colegas profesionales
una visión distinta del mundo de la información y la
documentación y, quizá, contribuir a abrir nuevos
caminos en el desarrollo de nuestra actividad. Queremos aclarar que
la decisión tomada no significa en absoluto que no haya
otras opciones y posibilidades de crear negocio dentro del sector
de la información. Al contrario, en nuestra opinión
es un mercado en el que está casi todo por hacer y con un
futuro que se presenta prometedor: la gran revolución
Internet y de las tecnologías informáticas ha
cambiado muchas cosas, y la importancia de la información
está presente en cualquier análisis sobre la
evolución de la sociedad.
Ante esta realidad, parece evidente que tanto las empresas de
servicios documentales, como los especialistas dedicados al
tratamiento de la información, deberíamos tener
también un gran futuro. Sin embargo, esto contrasta con una
realidad mucho más “prosaica”: nuestro sector
empresarial (ver el reciente directorio de empresas de servicios
publicado por el Cindoc en colaboración con la
Unesco) está constituido por un número casi
insignificante de empresas. Si comparamos estos datos con los del
directorio elaborado por Fundesco en 1988 vemos que ni
siquiera hay un aumento significativo en el número de
empresas y, en ningún caso, proporcional al crecimiento
experimentado por el mercado de la información en estos
últimos años.
Estructura de la oferta
Podemos diferenciar cuatro grandes grupos:
- uno formado por empresas privadas, todas ellas pymes, cuyas
plantillas oscilan entre un mínimo de 4 y un máximo
de 140, siendo la media de unas 20 personas.
- otro formado por organismos de carácter o
financiación pública que actúan o pretenden
actuar como si fueran empresas privadas.
- un tercero, formado por centros de documentación de
grandes empresas que lanzan su oferta como prestatarios de
servicios al mercado privado.
- y, por último, las oficinas o delegaciones de grandes
empresas multinacionales especializadas en servicios muy
específicos dentro del mundo de la información y la
documentación.
Ahora bien, si analizamos las necesidades del mercado y las
contrastamos con la oferta existente vemos que la situación
se hace mucho más compleja, pues comienzan a intervenir
agentes que provienen de otros sectores, y que cada vez tienen una
mayor presencia en el mercado de la información. Con este
panorama, no es extraña la preocupación profesional
por el papel que los documentalistas jugamos en la actual sociedad
de la información.
Necesidades del mercado
Desde la experiencia de más de 12 años en el
sector, actualmente podríamos agruparlas de la siguiente
forma:
- -Necesidades de información.
Pueden ser globales o puntuales. El hecho de que la necesidad
exista, no significa que se transforme en demanda; al contrario, es
frecuente encontrar casos en los que la búsqueda de
información es tan complicada que se prescinde de ella. Si a
ello añadimos la incapacidad del sector para establecer una
política clara de precios el resultado es una demanda
totalmente despistada.
En el lado de la oferta están los productores de
información, mercado donde compiten las grandes
multinacionales de la información, el tradicional sector
editorial reconvertido, empresas privadas con una fuerte
inversión inicial, servicios subvencionados por las
administraciones, y algunas (pocas y pequeñas) iniciativas
que sobreviven gracias a la especialización.
Por otro lado están los “brokers” de
información. La supervivencia en este terreno, que debiera
ser uno de nuestros mejores territorios profesionales, es
durísima. Los problemas que afectan a este sector son
múltiples:
- la dificultad de ser “un generalista” cuando las
informaciones que se requieren son en su mayoría muy
especializadas,
- la elaboración de presupuestos basada en la
incertidumbre sobre las características y tiempo que va a
ser necesario emplear en las búsquedas,
- la dificultad de acceder a determinadas fuentes de
información de mayor valor, etc.
En ambos casos, en nuestro país la oferta es muy corta, y
los más exitosos (con honrosas excepciones) suelen estar
ligados a instituciones públicas o empresas privadas cuyo
objetivo principal no es la venta de información.
- Necesidades de personal.
Por cargas de trabajo puntuales o por imposibilidad de
contratación (típica de la administración o de
empresas en situación de regulación de empleo) se
cubren necesidades de personal especializado contratándolo
como servicio. No es algo exclusivo de nuestro sector, y la demanda
depende de factores externos al propio mercado. Las empresas de
servicios documentales compiten aquí con las empresas de
trabajo temporal y similares. También hay que tener en
cuenta la tendencia a cubrir estas necesidades con la gran masa de
alumnos en prácticas o becarios que producen los distintos
tipos de enseñanza en biblioteconomía y
documentación.
- Necesidades de conocimientos.
Muchas empresas, organizaciones y entidades necesitan organizar
o reorganizar sus sistemas de información, y algunas acuden
a expertos en información y documentación para llevar
a cabo estos procesos. La necesidad se suele plantear de forma
puntual: paralela a un proceso de informatización, como
parte de un programa de evaluación, al implantar un sistema
de la calidad, crear una Intranet, etc.
Es difícil el mantenimiento de una actividad continuada
en este terreno dado que el mercado no ha madurado lo suficiente
para que, al igual que ocurre con otro tipo de asesores, se haya
instaurado la figura de la “iguala” o
“retainer” (cantidad mensual o anual que
compromete al asesor a participar cada vez que sea requerido). En
este terreno, la empresa documental compite duramente con las
empresas informáticas, con las grandes consultoras
multinacionales, e incluso con algunas ingenierías y
consultoras especializadas sectorialmente.
Es patente el gran desconocimiento del papel que puede jugar el
documentalista, pero aquí radica una parte importante de
nuestro trabajo y de nuestro mercado como profesionales: saber
darnos a conocer y demostrar que nuestros conocimientos son
imprescindibles para el éxito de la mayoría de los
proyectos relacionados con el tratamiento de la información.
Aquí es donde hemos detectado un gran vacío en las
empresas de consultoría profesional, y es frecuente que
muchos de estos trabajos se lleven a cabo por
“freelances” (personas que trabajan por su
cuenta) del sector cuyo perfil suele ser el del profesional en
ejercicio con un alto grado de experiencia.
La introducción de una empresa de estas
características en el mercado es lenta y va muy ligada a la
satisfacción de los clientes por el trabajo realizado, a la
comunicación boca a boca y a la estrecha
identificación del servicio prestado con la persona del
consultor.
- Necesidades de servicios técnicos.
Servicios habitualmente requeridos o contratados por
profesionales que trabajan en bibliotecas, archivos o centros de
documentación, que necesitan poner en marcha determinados
procesos de trabajo intensivo, para los que son necesarios o
imprescindibles conocimientos técnicos
específicos.
Los casos más representativos de este segmento de
actividad lo constituyen los servicios de catalogación
retrospectiva que requieren las bibliotecas cuando se informatizan,
o el escaneo e indización masivos de documentos en la
implantación de un sistema de archivo óptico.
La demanda se basa en la entrega de un producto terminado con
las suficientes garantías de calidad; pero los servicios
requeridos pueden ir variando a lo largo del tiempo: una biblioteca
cuando termina su proceso de reconversión ya no vuelve a
necesitar el servicio.
Es un mercado con una fuerte tendencia al ajuste de precios,
donde es fácil encontrarse compitiendo (sobre todo en
grandes proyectos) con grandes equipos de becarios, grabadores de
datos, o empresas de otros sectores intentando abrirse nuevos
mercados. El impacto sobre la estructura de las pymes de este tipo
de actividad es muy importante ya que requiere inversiones en
espacio e infraestructura fuertes y una plantilla estable que
controle y dirija al personal eventual.
Esto crea una estructura de gastos fijos que es
difícilmente soportable cuando se producen fluctuaciones en
la facturación. Ésta va muy unida a las variaciones
presupuestarias en la contratación pública, y en ese
sentido no se rige por las puras leyes de mercado sino por
decisiones de carácter político.
- Necesidades tecnológicas.
Actualmente no se concibe la implantación de
ningún sistema de información sin el uso de
tecnologías informáticas y de comunicaciones. La
evolución tecnológica es tan rápida, la oferta
de productos tan variada y los precios tan dispares que la demanda
se siente bastante desconcertada cuando busca soluciones concretas
a sus problemas.
El servicio pre-venta y post-venta de estos productos
informáticos es cada vez más valorado, y en especial
la disponibilidad de interlocutores que entiendan los problemas de
base existentes y no los puramente informáticos que al
usuario final no le importan para nada. Cada vez es más
necesario encontrar interlocutores que hablen un lenguaje
común con el cliente.
Es un mercado amplio pero poco desarrollado, y variopinto en
cuanto a los competidores de todo tamaño y condición.
Las posibilidades de tener éxito están en hacer
hincapié en los rasgos diferenciadores de la oferta que
puede proporcionar un experto en información y
documentación.
- Necesidades de gestión.
Se producen sobre todo en la Administración, que contrata
la gestión de determinados servicios a empresas privadas. En
España ya existen algunos casos, aunque todavía no es
una práctica frecuente.
La evolución de este mercado en nuestro sector tiene
mucho que ver con las políticas y tendencias imperantes en
la Administración Pública. En las empresas privadas
se da también una tendencia general a la contratación
de la gestión de determinados servicios
(“outsourcing”), aunque en nuestro campo
sólo se ha materializado en los servicios de archivo
externo.
- Necesidades de
formación.
Sin meterse en el terreno de la formación de
especialistas, que empieza a tener en nuestro país un
contexto más definido, existen también unas
necesidades básicas de formación en recursos de
información que se manifiestan a todos los niveles dentro de
las empresas y las organizaciones. Ésta es una demanda
latente, que muchas entidades han recogido, aunque, desde nuestro
punto de vista falta una verdadera proyección hacia el
exterior de la profesión.
También hay una demanda de profesionales en ejercicio que
quieren reciclar conocimientos o aprender nuevas técnicas.
La gran oferta de cursos y cursillos monográficos
está empezando a saturar un mercado, con un universo
relativamente pequeño, en el que para sobrevivir va a ser
necesario innovar.
Conclusiones. Nace Infor@rea SL
Gabinete de Asesores Documentalistas ha intervenido a lo
largo de su existencia prácticamente en todas las facetas de
un mercado que ha ido creciendo, cambiando y
diversificándose. La fuerte contracción de la oferta
de prestación de servicios para la Administración
producida durante los años 1995 y 1996 nos llevó a
replantearnos el objeto y alcance de nuestra actividad llegando a
las siguientes conclusiones:
- que no se podía ofrecer de todo: como dice el
refrán “el que mucho abarca poco aprieta”, y
ésta es una dinámica en la que es muy fácil
entrar por miedo a que decir no a determinadas propuestas de
trabajo pueda significar una pérdida de clientes para otros
proyectos de mayor interés. Así nos hemos llegado a
encontrar hasta haciendo “portes y mudanzas” (de
documentación al menos).
- que no queríamos competir en mercados con escaso
componente de valor añadido, con unas guerras de precios
cuyo único resultado consiste en contratar mano de obra
más barata que el competidor, o disminuir los niveles de
calidad para poder tener un mínimo margen de beneficio. Es
el caso de todas las variantes presentadas que requieren
asistencias técnicas, subcontratación de servicios o
gestión de los mismos.
- que, como profesionales de la documentación, nuestra
voluntad era vender principalmente conocimientos, y para ello es
necesario partir del convencimiento de que nuestros conocimientos
son válidos para solucionar los problemas de nuestros
clientes.
- que nuestra voluntad es luchar por la cuota del mercado de la
empresa privada, y lograr una mayor independencia de las decisiones
ajenas a nuestra voluntad que afectan al sector público.
- que un mercado tan variable y poco definido requiere una
estructura mucho más flexible que permita una mayor
capacidad de adaptación a los nuevos retos que surgen cada
día.
Esto significaba un cambio de rumbo importante con respecto a la
trayectoria seguida por GAD hasta el momento. Las posibles
opciones eran, o bien realizarlo desde dentro, u optar por un nuevo
diseño desde el principio. Se prefirió la segunda,
dado que permitía un cambio de imagen con una mayor apertura
al mundo genérico de la información y una
desvinculación de los aspectos de rigidez de estructura que
GAD acarreaba.
Así surgió Infor ARROBA rea SL, Consultores en
información y documentación. Nuestro lema es
“La organización de la
información”, y queremos situarnos en el segmento
del mercado de servicios, que cubra las necesidades
tecnológicas y de conocimientos.
Para ello contamos con nuestra experiencia profesional, y con la
aportación de numerosos colaboradores multidisciplinares que
nos ayudan en proyectos específicos. Inforárea
SL asume las actividades de consultoría y
formación de GAD, así como el departamento de
software, creando una nueva área de productos especializados
en telecomunicaciones y nuevas tecnologías aplicadas a la
gestión documental.
Nuestra filosofía de trabajo contempla la
participación en alianzas estratégicas con otras
empresas, profesionales e instituciones para ofrecer las mejores
soluciones a los clientes. El reto que nos planteamos es trascender
el ámbito de nuestro sector y vender nuestros servicios a
todo tipo de empresas y entidades que necesiten organizar sus
recursos de información. Si la línea de actividad
elegida es la correcta, el tiempo y los resultados
económicos lo dirán.
Inforárea SL. Av. Brasil, 17 -
9º G. 28020 Madrid.
Tel.: +34-1-597 13 83; fax: 597 05
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100623.1675 ARROBA compuserve.com
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