El profesional de la información


Julio 1997

I Jornada de etica y deontologia profesional

El Centro Cultural del Conde Duque de Madrid fue el lugar escogido por Anabad (Asociación Nacional de Archiveros, Bibliotecarios, Museólogos y Documentalistas) para celebrar el día 20 de mayo esta primera reunión nacional.

En palabras de los organizadores, actualmente los profesionales de la información sienten la necesidad de crear un código ético y de conducta que oriente en el desarrollo de la profesión, en situaciones como el acceso a la información, el secreto profesional, etc. Fue este sentimiento el que movió a, aproximadamente, media centena de interesados a reunirse para discutir sobre este aspecto tan abandonado a veces en nuestra profesión.

La responsabilidad de iniciar la sesión de trabajo correspondió a Francisco Vázquez, catedrático de ética en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Fue especialmente interesante la aportación presentada bajo el epígrafe "puntos capitales de un código de conducta", ya que, de una forma y otra, llegó a ser una constante en el resto de trabajos expuestos.

Assumpta Rodón i Valls, directora del Archivo Histórico de la Diputación de Barcelona, fue la persona encargada de desarrollar aquellos aspectos que deberían tenerse en cuenta a la hora de la creación de un código ético para archiveros.

En la tercera y última intervención de la mañana, Margarita Pérez Pulido (Facultad de Biblioteconomía y Documentación de la U. de Extremadura) y Aurora Gómez-Pantoja (Biblioteca General de la U. de Extremadura) profundizaron, especialmente, en el estudio del papel de las asociaciones profesionales en la elaboración de un código deontológico.

Mesa redonda

Para finalizar, los organizadores propusieron una mesa redonda constituida por un representante de cada uno de los sectores afectados en la creación de un código. Así, Concepción Contel Barea (directora del Archivo Histórico Nacional), Paloma Portela (Cnmv), Pilar Romero de Tejada (secretaria de la Asociación Profesional de Museólogos de España) y Margarita Pérez Pulido (Facultad de Biblioteconomía y Documentación de la U. de Extremadura) exponían las necesidades de, respectivamente, archiveros, documentalistas, museólogos y bibliotecarios.

La creación de un código ético para todos los profesionales de la información presenta como principal inconveniente la gran diversidad de profesiones que integran este colectivo. Hay que tener en cuenta que tanto archiveros, bibliotecarios, documentalistas y museólogos tienen diferentes necesidades profesionales, centros, usuarios, documentos, etc.

Una de las intervenciones más clarificadoras fue la de Paloma Portela. Según indicó, la mayoría de los códigos de conducta actuales presenta una serie de puntos comunes -libertad de información, derecho a la confidencialidad e intimidad, neutralidad en la creación de herramientas, respeto a los derechos de autor y oferta de una información veraz y contrastada-, que deberían tenerse muy en cuenta a la hora de crear un posible código nacional. Por último señaló que ha de considerarse la calidad como norma de conducta, lo que nos lleva a plantear la necesidad de entender la formación como una obligación moral del profesional.

Código moral u obligatorio

En el terreno de lo práctico, existe una serie de factores que afectan directamente a la creación de ese posible código. Por una parte habría que considerar seriamente quién se encargaría de su elaboración: ¿sería un grupo de profesionales o una asociación profesional? En el primer caso ¿quién los seleccionaría? En el segundo caso ¿afectaría sólo a sus miembros, o también al resto de profesionales?...

Lo que sí quedó claro en la Jornada fue el deseo expreso de la mayoría de los interesados de que el código no viniera impuesto por parte de la Administración, sino que los responsables de su creación fueran los propios profesionales.

Una vez creado el código, ¿pretende ser obligatorio o, por el contrario, tan sólo tiene la intención de fomentar una conciencia ética? En caso de ser obligatorio, ¿debería existir un comité de ética o un jurado encargado de "penar" su incumplimiento y actualizar su contenido? ¿Quién sería el encargado de gestionar dicho comité? -una vez más, apareció en el debate la necesidad de crear un colegio profesional-.

Éstas fueron algunas de las preguntas planteadas durante el día de trabajo. Posiblemente tardaremos mucho tiempo en encontrar respuesta a todas ellas. No obstante, el objetivo de esta Jornada no era el de resolver todas estas dudas, sino dar un paso más para concienciar a los profesionales de la necesidad de crear un código ético.

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