El profesional de la información


Julio 1997

Catalogo colectivo C-17

Como ya informamos en anteriores números (v. IWE, vol. 6, n. 4, p. 9-10), la edición se ha realizado en soporte cd-rom.

Algo que suele ser habitual cuando se presentan tantos datos personalizados, es la detección de errores que hay que ir subsanando poco a poco. En el foro Bib-Med, especializado en temas de información médica, Carmen Chasco Vila (Univ. de Cantabria), en nombre de su institución, espetó: “no aparecemos por ninguna parte, por tanto ¿alguien puede decirnos quién o quiénes decidieron al final qué centro se incluiría o no?”.

chascoc ARROBA buc.unican.es

La respuesta fue dada por Agustín G. Urdangarín (Univ. de Zaragoza, Centro de Documentación Científica): “Tras las Jornadas de Documentación en Biomedicina, celebradas en Bilbao -en 1992- se creó una coordinadora de voluntarios por cada comunidad autónoma. Problemas que casi me atrevería a llamar "históricos" entre diferentes centros de una comunidad autónoma, salieron a la luz con el C-17. No obstante, todo catálogo colectivo es actualizable, por eso se prepara ya la segunda edición”. Su intervención finalizaba animando a todos a “colaborar más estrechamente con los coordinadores de cada comunidad autónoma y que fueran más magnánimos a la hora de enjuiciar el C-17, porque había supuesto más trabajo del que imaginábamos al principio”.

urdangar ARROBA posta.unizar.es

Teresa Mas (Hospital Santa Creu i Sant Pau, Biblioteca) opinó que “a pesar de todos los posibles errores, el C-17 era una herramienta muy útil cuya consecuencia inmediata se vería reflejada en el incremento de los servicios de obtención del documento original”. Por tanto, proponía que todos los centros establecieran “futuros criterios comunes de colaboración para facilitar el flujo de peticiones que se generaría”.

t.mas ARROBA cc.uab.es

C-17 en red

Al hilo de estas reflexiones intervino Virgili Páez, quien primero recordó que el catálogo colectivo estaba en cd-rom porque entonces era lo más moderno, pero la segunda edición debería ser publicada en red porque así sería totalmente abierta a todo tipo de modificaciones constantes. Luego, retomando las opiniones de Teresa Mas, dijo que si se estableciese “un formulario electrónico de petición incluido, habría un incremento de peticiones desde otros puntos geográficos, con tarifas preestablecidas que, a su vez, facilitaría la competencia entre centros no sólo económicamente sino también en calidad de servicios. La verdadera revolución se dará cuando todos esos trámites puedan realizarse desde cualquier despacho u hogar”.

virgili.paez ARROBA spainmail.com

La idea cuajó, pues de nuevo Agustín G. Urdangarín anunció que una determinada empresa lo había propuesto. De llevarse a cabo, el acceso se realizaría por suscripción, pago de una cantidad por la consulta y “un sistema de acceso al documento integrado en el servicio”. Ahora bien, por el momento él ve ciertos obstáculos que pueden crear malestar entre las bibliotecas implicadas pues “los bibliotecarios se llevan la carga más dura de recopilación, normalización, etc., y otros le sacan el rendimiento económico”, por lo que proponía que “la empresa que se tomara el trabajo de actualizar el C-17, coordinase e introdujese (o pagase por ello) los nuevos registros”.

Nuevas intervenciones compartieron las temores expresados sobre el aprovechamiento del trabajo por parte de empresas privadas aunque siempre haya que anteponer los intereses de los usuarios. El futuro del C-17 está en internet pero no todos los centros tienen conexión, como expuso Uxía Gutiérrez Couto (Centro Hospitalario Arquitecto Marcide-Novoa Santos, Biblioteca, El Ferrol, La Coruña). En principio “no podrían beneficiarse de esta forma de acceso al catálogo”.

ugcouto ARROBA las.es

Resumen realizado por M. Rosario Ferrer, Univ. de València, Escola Universitària d´Estudis Empresarials.

ferrermr ARROBA uv.es

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1997/julio/catalogo_colectivo_c17.html