El profesional de la información


Enero 1997

Ciclo de vida y cadena de valor en información

Por Alfons Cornella

Uno de los conceptos que están evolucionando más rápidamente en la industria de la información es el de cadena de valor, y, de rebote, el de ciclo de vida. La idea de la cadena de valor es que desde que una información se crea hasta que se usa pasa por una serie de procesos cuya función, típicamente, es añadir valor para que resulte de mayor utilidad a quien ha de utilizarla.

Normalmente, este proceso de aumento de valor va acompañado de un aumento del precio del producto o servicio. En una parte de uno de los extremos de esta cadena de valor se podrían considerar algunas bibliotecas, en las que el valor añadido que los usuarios perciben de su servicio sea pequeño (de poco le sirve a un usuario que necesita una tabla del consumo de cemento en Corea que le digan que hay un apartado de la biblioteca en la que hay directorios internacionales, por ejemplo). Una biblioteca que disponga de un catálogo automatizado aporta más valor información al usuario, y una que disponga de expertos que sepan encontrar información específica, de acuerdo con las necesidades del usuario, aporta mayor valor añadido que las dos anteriores. El valor añadido relativamente bajo de las bibliotecas podría explicar que para el usuario le represente habitualmente un precio bajo.

En el otro extremo, alto valor añadido a alto precio, estarían los consultores: dan un consejo concreto, tras haber digerido un montón de información, ahorrándole así tiempo al cliente (por lo general). La industria de la información está respondiendo con una gran cantidad de productos/servicios que se sitúan entre esos dos extremos (bases de datos, brokers, sistemas de búsqueda de información personalizados, etc.).

Pero una pregunta fundamental en este punto es la siguiente. Si las administraciones públicas son responsables de la creación de la mayor cantidad de información que hay en un país, ¿cuál debe ser su posición en la escala de valor añadido creciente? ¿Deben dedicarse a crear información primaria (la mayor cantidad de información de calidad) para dejar al sector privado que elabore a partir de esa información productos de mayor valor añadido, o bien deben ellas mismas embarcarse en la creación de dichos productos?

Libros a medida

En otro orden de cosas, uno de los componentes esenciales de la industria de la información, el sector editorial, está descubriendo cómo el ciclo de vida de uno de sus principales productos, el libro, puede extenderse más allá de su hasta ahora estado final, la publicación en papel. Así, algunas editoriales norteamericanas están empezando a publicar libros a medida, especialmente a requerimiento de profesores universitarios, a partir de capítulos de libros separados (por ejemplo, "quiero un libro que tenga el capítulo 2 de tal libro, el 3 de tal otro, y el 10 de tal otro").

Para el sector editorial esto implica sacar partido de sus fondos más allá de la publicación del libro en su formato "original". El siguiente paso consistirá, posiblemente, en la introducción de los libros capítulo por capítulo (y gráfico a gráfico, me atrevo a decir) en el web, para que se pueda hacer una extensión aún mayor de su ciclo de vida.

Enlace del artículo:
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