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Abril 1997

La mundialización de las redes

Reportaje redactado para IWE por M. Rosario Ferrer.

El mayor proyecto urbano de difusión cultural, educativa y de ocio en Europa está siendo construido en Valencia bajo el nombre de Ciutat de les Arts i de les Ciències. Por este motivo, la empresa pública del mismo nombre ha organizado un ciclo de conferencias bajo el título Ciencia, Tecnología y Comunicación en el umbral del XXI. Nuevas tecnologías, cambios y retos sociales del tiempo que viene. La ciencia como asunto público. La que inauguró el ciclo tuvo lugar el 12 de diciembre de 1996 y fue impartida por Armand Mattelart, profesor de la Universidad de Rennes, Francia.

El profesor inició su conferencia (La mundialización de las redes y las transformaciones político-económicas) con una revisión histórica de la terminología usada hasta ahora, cuyos orígenes se remontan al siglo pasado. A finales del siglo XIX Herbert George Wells se preguntaba sobre los efectos sociales de las tecnologías y "si su popularización conduciría a culturas uniformes o diversificadoras". Él establecía la existencia de dos tendencias: una, denominada "pan por la unificación de las culturas", y otra, más compleja donde "primaría la diversificación y el entrecruzamiento de las culturas hacia el año 2000". El término "interdependencia" también es de finales del mismo siglo y su uso "se vinculó por analogía del cuerpo humano con las relaciones mercantiles".

Mattelart establece cuatro etapas históricas. La primera, período de entreguerras, donde "el término americanización hace su aparición". La alta cultura europea, entre cuyos representantes citó a Paul Valery y Ortega y Gasset, reaccionan contra esta imposición cuyo "efecto más inmediato era la entrada del cine procedente de Hollywood en detrimento del europeo".

La segunda, después de la Segunda Guerra Mundial, donde lo más representativo fue el Plan Marshall. "La compra de cine americano era obligatoria". En Francia hay una fuerte protesta en contra. "Aparece el término occidentalización". Los países en vías de desarrollo "se interrogan por el concepto de desarrollo para evitar el 'peligro' del comunismo".

La tercera etapa abarca el período 1960-70 aproximadamente. Las protestas proceden del Tercer Mundo por "el intercambio desigual de las comunicaciones". Surgen las insurrecciones culturales como alternativa pero "fracasaron por culpa de la intransigencia de los EUA, el rechazo de la Unión Soviética y los países del Este a su propio espacio de telecomunicaciones y a los mismos países del Tercer Mundo que ahogaron su propia industria de telecomunicaciones". Al mismo tiempo, en Europa hay una "toma de conciencia en la necesidad de apoyar las industrias culturales autóctonas para solucionarlo". Se extiende el concepto de "actores del espacio internacional".

Por otro lado, el término "multinacional" comienza a cuestionarse porque "su uso conlleva que la empresa filial no puede crear conflictos a la empresa origen, ni medidas en contra que menoscaben sus intereses". Por todo ello se propone el de "transnacional".

Y cuarta etapa: abarca los años 80. La guerra del Vietnam y su retransmisión por televisión favorece el término creado por Marshall McLuhan de aldea global. Sin embargo, según Armand Mattelart, "el término de mayor éxito ha sido el de sociedad global". Éste fue creado por Reginsky, consejero del que fuera presidente de los EUA Jimmy Carter, además de fundador de la Comisión Trilateral. Aquél plantea que "los EUA son la primera sociedad global de la historia porque el 65% de las comunicaciones son suyas". Esto, como es natural, acaba con el concepto de "imperialismo".

Panorama actual

En esta parte Mattelart se centró en los términos centrales de su conferencia. Rechaza el término "globalización", ajeno a Europa, porque "no implica transparencia". Por tanto la primera pregunta que habría que plantearse: "¿desde dónde hablan los que lo utilizan?". Es un término nacido de las "geofinanzas e implica una estrategia conducente a un mercado libre". Es "la utopía en un mundo sin utopías". Frente a aquel él prefiere el término "mundialización porque es más neutro", su implicación es "sólo geográfica". La consecuencia más inmediata de la "globalización" ha sido la creación de neologismos como "glocalización", que es "la estrategia global desde lo local". Los efectos se pueden ver en "el desplazamiento de intereses político-económicos" pues ahora se habla de "libertad de expresión comercial" frente a "libertad de expresión" manifestada en "la televisión sin fronteras, las autopistas de la información o el populismo mercantil". Además existe un desplazamiento del Gatt (ahora llamado OMC -organización mundial del comercio-) a fin de "reducir el alcance cultural de lo conseguido anteriormente, cuyo efecto más visible es la pérdida de importancia de la Unesco".

Mattelart afirma que "el fundamento del populismo mercantilista" está en la frase que cualquier dirigente actual pronuncia: "dejadles ver lo que quieran, la única solución aplicable debe ser lo que tenga éxito". La consecuencia inmediata es "el final del cine europeo". Al mismo tiempo, los críticos siguen hablando de clases y la más representativa es la "business global class".

Conclusiones

Mattelart continúa manteniendo las posiciones que estableció en su libro La comunicación-mundo. Historia de las ideas y las estrategias (Madrid, Fundesco, 1993). Reconecta con "la corriente historiográfica de la economía-mundo", entre cuyos representantes podemos encontrar a Immanuel Wallerstein (fue director del Centro Fernand Braudel para el Estudio de Economías, Sistemas Históricos y Civilizaciones, Univ. de Nueva York). Las nuevas tecnologías "crean nuevas desigualdades y exclusiones". El mito del "igualitarismo comunicativo es otra esclavitud". Todos estamos "sometidos a lo mismo". Una de las consecuencias más negativas de esa globalización es "la concepción de todo" en términos "economicistas" que desemboca en "una minimización de la cultura", no obstante, existen voces de protesta en varias universidades europeas.

Por último, Mattelart habló de la existencia de una "modernidad plural" donde EUA ha dejado de ser el garante exclusivo; lugares como "Tokio o Río de Janeiro ocupan el relevo". Esto nos lleva otra vez al "mestizaje del que hablaba H. G. Wells", con la salvedad de que, a su vez, "aumenta la marginalidad dentro de las propias sociedades". En resumen, "la globalización es una mera huida hacia adelante, sin ningún proyecto, donde los actores excluyen al 80% de la población".

Enlace del artículo:
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