El profesional de la información


Octubre 1996

El futuro de las redes

Por Rais Busom

Microsoft se equivocó con su red MSN (Microsoft Network) intentando hacer la competencia a los gigantes de los servicios online como CompuServe o America Online y despreciando olímpicamente a Internet.

Pero ha sabido reaccionar a tiempo. Recientemente la empresa de Bill Gates ha presentado sus productos para Internet. Sorprendente. Todos los paquetes de Microsoft tienen utilidades para trabajar con Internet, pero es que además ha creado líneas de productos para todos los frentes de la red y contra todos los competidores.

Hay que reconocer que la organización de Microsoft no es la misma que la que llevó a IBM al fracaso. En sólo seis meses Microsoft ha dado la vuelta a la tortilla. ¡Chapeau!

En el terreno de los navegadores ha lanzado Explorer 3.0 contra Netscape 3.0. Y resulta que Explorer es un producto que hace lo mismo que Netscape y más cosas. Por ejemplo, va provisto de los famosos "ratings", una herramienta que puede impedir el acceso a páginas web que tengan contenidos de violencia o sexo según el tanto por ciento que desee el usuario. Ideal para familias. Pocos usuarios de Windows 95 se resistirán al empuje de Explorer 3.0. Además el producto de Microsoft es gratuito.

Lo mismo ha hecho en el campo de los servidores. Contra el Netscape Commercial Server y Netscape FastTrack Server, ha lanzado el Internet Information Server, que se sirve gratuitamente junto con Windows NT 4.0. Irresistible.

Muchas empresas están evolucionando su informática junto con Windows. Parece que aquí también Microsoft ha atacado con fuerza. Pero por si fuera poco, la empresa de Redmond también ha lanzado al mercado tecnologías y productos para el desarrollo de webs y de aplicaciones. FrontPage 1.1 es una excelente herramienta para la creación de páginas web, tan fácil de utilizar como un procesador de textos. La tecnología Active X permite crear hojas web dinámicas; incluso permite incrustar aplicaciones de software completas (v. José A. Senso: "Microsoft: amplia gama de productos para Internet", en IWE-46, p. 26-28).

Además, toda la línea ofimática tiene asistentes para volcar datos en Internet. Finalmente, todo esto está apoyado por programas de consultoría para empresas.

Netscape y Sun pueden estar más que preocupadas. Y quien quizá llega demasiado tarde a este barullo es Novell.

Diferentes concepciones de redes y terminales

Pero la reflexión más importante que hay que extraer de todo este movimiento del mercado es que las redes son importantes. Siempre lo han sido, pero nunca tanto como hoy, porque el ordenador ya no es el centro de la informática: el centro es la red.

No es una moda, es un nuevo paradigma. Microsoft lo ha entendido muy bien. Si antaño los servicios online estaban en la periferia del mundo de los ordenadores, ahora están en el centro. Una fuerza centrípeta impulsa todo hacia las redes. Y hay que comprender este cambio.

El mercado de las redes está dividido en tres partes:

  • Los terminales, que son los dispositivos mediante los cuales accedemos a las redes, como por ejemplo el PC.
  • Las redes, entendidas como redes de valor añadido -no simplemente de transporte-, como Internet, CompuServe, etc.
  • Los contenidos, que son las empresas que proveen información de utilidad accesible desde las redes.

Todos recordamos el éxito de un invento llamado Minitel -aunque el servicio se llamó Télétel, todo el mundo se empeñó en designarlo por el nombre del terminal "Minitel"-. El videotex francés tuvo un éxito insólito que no tuvo Ibertex en nuestro país. Pero lo importante es entender que Minitel está en un extremo del mercado de las redes.

A los usuarios franceses se les entregaba una máquina donde estaba todo. Ese terminal accedía a una red propietaria de France Telecom donde había unos puntos o servidores de información. Minitel es el modelo de una red completamente cerrada. Es el pasado.

Esta situación es muy diferente de la de los servicios online, donde hay una completa independencia del terminal respecto de la red y de los contenidos. Se puede acceder a CompuServe u Oclc, desde cualquier tipo de ordenador, pero hay que pagar para entrar en la red y consultar los contenidos.

Según un informe de Forrester Research, este modelo va a continuar en el futuro pero estancado, sin crecimiento alguno, incluso con una tendencia a la baja.

Por último, queda el modelo del éxito, el que tiene una previsión de crecimiento más que espectacular. Este modelo es completamente abierto y está basado en Internet y en web.

Oportunidad para los que tienen contenidos

Analicemos las tres componentes del sistema: terminales, redes y contenidos.

  • Por una parte tenemos cualquier terminal para acceder a las redes. Y aquí no sólo hablamos del PC, sino del nuevo NC (Network Computer) que es un terminal con la inteligencia mínima para conectarse por las redes y usar sus servicios.

    Incluso también hablamos de la televisión, ya que desde un televisor con un pequeño ordenador llamado set top box (o "caja que se pone encima"), es posible conectarse a las redes y tener una interactividad en lo que tradicionalmente hemos llamado "la caja tonta".
  • Por otra parte tenemos las redes. Y hoy Internet es la mayor y más importante, la que marca el estándar. Pero también hay InfoVía, así como todas las redes internas o locales (intranets) que quieran abrirse.
  • Finalmente encontramos los contenidos. Y aquí existe la revolución más importante. Los contenidos son de quien los tiene, de quien los produce. No de terceras compañías. Es como si cualquier organización pudiera tener su cadena de televisión y realizar sus propios programas. Toda organización, pública o privada, tiene información que le interesa difundir. Hoy en las redes esto es posible.

Los contenidos son de los centros proveedores de información (CPI: así se llaman en InfoVía), y cualquier institución puede ser un CPI. Con una inversión anual de unos tres millones de pesetas aproximadamente, cualquier organización puede mantener un servidor con información actualizada al segundo.

Por supuesto, siempre existirán editoriales online como Chemical Abstracts, Medline, etc., pero ahora es posible editar la propia información con unos costes bastante bajos.

Internet es el modelo abierto de red. Desde cualquier terminal se puede conectar a infinidad de contenidos alojados en servidores web públicos, abiertos, que en la mayoría de los casos son propietarios de la empresa que genera los contenidos.

Una situación parecida sólo se recuerda a principios de la era industrial, cuando el capital necesario para fundar una industria era relativamente pequeño comparado con la actualidad.

Ahora los capitalistas de la información -no los ricos, sino los que saben- tienen una oportunidad para desarrollar un proyecto empresarial. Las organizaciones pueden democratizar el flujo de información en las redes, antes de que la evolución de la concentración del capital económico convierta a las redes en un mercado oligopolizado como el de los medios de comunicación.

Una responsabilidad y una oportunidad que es de y para todos.

rais ARROBA redestb.es

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