Noviembre 1996
¿Queda algo que no sea Internet?
Por Tomás Baiget
El lector habrá observado cómo nuestra revista se ha ido especializando en los últimos meses, casi sin querer, en Internet. Este "temilla", que empezó siendo una interesante curiosidad, parte de la sección de Telecomunicaciones, tuvo pronto una sección propia. Y ahora, desbordado, aparece en casi todas las notas. Por término medio, el 70% de IWE trata directamente de la Red, amén de otras noticias que quizá no la citan pero que se han generado como consecuencia de la misma.
En IWE-24, mayo de 1994, p. 16, "España Internetamente atrasada" comentábamos la avalancha de protagonismo Internet que nos llegaba de nuestras fuentes habituales de información en una época en que Internet en nuestro país era todavía exclusivamente de dominio académico.
Nos preguntábamos entonces: "¿Tenemos que sesgar el flujo de información que se produce, desviando hacia fuera de IWE la referente a Internet, por considerarla inútil en nuestro país?".
Ahora las cosas han cambiado notoriamente también en España.
Además de en el trabajo, muchos profesionales disponemos de cuentas Internet también en nuestras casas con velocidad aceptable -suficiente como para estar bastante enganchados algunas noches y fines de semana- por 2.000 (y menos) pesetas al mes, alquiladas a alguno de los más de 300 proveedores de acceso a Internet españoles.
Por otro lado, un gran número de empresas de nuestro país han puesto ya su primera pica en el nuevo medio, primero con unas simples páginas publicitarias y luego con servicios cada vez más perfeccionados de comunicación, ventas, etc.
También tenemos InfoVía, un servicio tcp/ip (o sea, con tecnología Internet) de Telefónica, que al principio fue muy bien recibido por muchos de nosotros y que luego está siendo mirado con recelo al ser una red cerrada, aspecto un poco contradictorio con la naturaleza de Internet.
En septiembre pasado Telefónica fue denunciada por Servicom, uno de los proveedores de acceso a Internet de nuestro país, exigiendo "más Infovías" (v. IWE-48, octubre de 1996, p. 32).
Adaptarse y subsistir. Pero ¿dónde está el negocio?
Es evidente, pues, que Internet ha llegado de verdad y que ha empezado a afectar los hábitos, los servicios y los productos clásicos de la documentación.
Tanto usuarios como proveedores se ven obligados a "reingeniar" sus entornos de trabajo o de negocio, poniendo en ello no sólo los cinco sentidos sino toda la intuición de que son capaces, para, en lo posible, no equivocar la estrategia.
Pero ¿dónde están las posibilidades de negocio para las empresas españolas de nuestro sector de la información en esta época Internet?
En Internet se regalan muchas cosas, y la competitividad hace que se revienten los precios, ahora mucho más que nunca. Las administraciones públicas no compran, y si lo hacen siguen retrasando sus pagos todo lo que pueden -nefasto y arraigado vicio de funcionarios negligentes o inconscientes que se ha cobrado la vida de muchas pequeñas empresas.
Trescientos proveedores y diseñadores de web quizá sean muchos para nuestro país. Desde aquí les deseamos la mejor suerte posible, pero nos tememos que algunos lo van a pasar mal.
Los sistemas de información -por su propia naturaleza, diríamos- nunca resultan sencillos. Siempre se tiende a infravalorar el trabajo que su puesta en marcha y funcionamiento precisa, y con frecuencia se acaba terminándolos gracias a un montón de horas extras.
Y no digamos cuando el presupuesto ya se ha dado deliberadamente inferior con el fin de que su aprobación "colara", o porque los propios realizadores se han asustado del coste previsto. Al final resulta que trabajamos más barato que la señora de la limpieza.
Los softwares son cada día más baratos y permiten menos margen comercial a las empresas que los distribuyen. Sin embargo los clientes compradores siguen exigiendo asesoramiento postventa ilimitado como si hubieran invertido una millonada.
¿Y qué me dicen del hardware y del software, que si el distribuidor no lo vende enseguida, luego cuando sale la nueva versión (quizá en 3 meses), se lo tiene que comer con ensalada?
En resumen, tiempos contradictorios. Mucha sociedad de la información, muchas supuestas oportunidades, pero muchos quebraderos de cabeza para bastantes pequeñas y medianas empresas de este sector. Que Dios les reparta mucha suerte para que encuentren su nicho de mercado y no el otro.
Mientras tanto lo mejor es procurar informarse y formarse, sopesando el auténtico valor de las cosas, de forma que la vanidad de querer estar a la última no dé al traste con proyectos que cuentan ya con gran tradición.
Nunca como ahora el futuro de la profesión ha sido tan emocionante.
baiget ARROBA sarenet.es
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