El profesional de la información


Mayo 1996

Internet y la desinformación de patentes

Por Bernabé Zea

Hace unas semanas, la Oficina Europea de Patentes (OEP) hacía público un estudio que mostraba el uso insuficiente del sistema de patentes por parte de las pequeñas y medianas empresas europeas. También ponía de manifiesto que para 3/5 partes de estas empresas las patentes eran poco más que un nombre, y desconocían por completo qué ventajas podía reportarles su consulta en las bases de datos.

Según este estudio, el contacto con los clientes, la literatura especializada y las visitas a ferias y congresos son medios de acceder a información más utilizados que las búsquedas en bases de datos de patentes.

El desaprovechamiento de las patentes como fuente de información sólo puede ser negativo para la capacidad de innovación de una empresa. No se debe olvidar que la mayoría de invenciones patentadas (más de un 95% según una estimación) nunca llega al mercado y que tan sólo un pequeño número de estas invenciones se publica en forma de artículos especializados, normalmente con años de retraso en relación con las patentes correspondientes.

Hasta ahora, tres causas han justificado el empleo insuficiente de la información de patentes:

  • falta de recursos económicos de las pequeñas y medianas empresas;
  • falta de información sobre las posibilidades reales que ofrecen estas fuentes de información a las empresas; y, por último,
  • desconocimiento de las bases de datos de patentes y la forma de acceder correctamente a su contenido.

Web del Chemical Abstracts Service

¿Avanzar retrocediendo?

Poco a poco se están incrementado las acciones para corregir las mencionadas causas. Así, se está llevando a cabo una política de información al público en materia de patentes a través de los medios de comunicación. Además, en los últimos años se han creado servicios de información, generalmente subvencionados de forma parcial por las propias oficinas nacionales de patentes.

Sin embargo, desde hace unos meses, coincidiendo con la eclosión de Internet, se está produciendo un fenómeno de desinformación, o lo que es peor, de información engañosa que puede suponer un retroceso; y no sólo en la utilización de la información de patentes, sino en general en el uso de la información científico-técnica e, incluso, en la de noticias.

Si se hojea la prensa o se ve un documental en televisión sobre Internet es fácil que una persona sin experiencia se lleve las dos impresiones siguientes:

  • Internet es gratuita, y
  • permite el acceso a prácticamente toda la información existente.

¡Nada más lejos de la realidad! Internet se paga, bien directamente a la empresa que proporciona el acceso a la red o bien, en el caso de instituciones públicas, mediante partidas de presupuesto de las cuales el usuario no tiene constancia.

Por otro lado, da acceso a una gran cantidad de información, pero de forma completamente anárquica, sin apenas indización que facilite su localización, con un lenguaje de recuperación muy pobre que no permite diseñar adecuadamente las búsquedas, y con una cobertura temporal y de documentos muy limitada.

Lo que vale cuesta

Y no puede ser de otra forma, las empresas e instituciones dedicadas a la creación de bases de datos necesitan recuperar su inversión para subsistir. Por citar un ejemplo, Chemical Abstracts Service (CAS), el principal productor de información química, tiene cerca de 2.000 empleados que elaboran las bases de datos que ayudan a estructurar racionalmente toda la investigación que se lleva a cabo en química, farmacia y otras áreas relacionadas.

Es inimaginable que este productor pueda poner, de forma gratuita, sus bases de datos en la red, ahora o en un futuro próximo. De igual forma, ninguna otra entidad puede poner algo ni remotamente parecido en Internet. Y estas apreciaciones son extensibles a todas las grandes bases de datos científico-técnicas.

Web de la Oficina Española de Patentes y Marcas

En el área de las patentes están apareciendo algunas direcciones de WWW que pueden hacer pensar lo contrario. Así, la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos ofrece una base de datos (http://www.uspto.gov) que permite buscar las patentes norteamericanas desde 1976 en adelante. Posiblemente es el producto de información de patentes más interesante que se ofrece de forma gratuita en Internet. Sin embargo, la falta de indización adecuada, la imposibilidad de controlar la búsqueda y el enorme tiempo de respuesta, hacen que esta base de datos sea prácticamente inútil para búsquedas profesionales. Y es hasta cierto punto lógico, ya que la misma oficina de patentes norteamericana ofrece sus bases de datos, con todas sus posibilidades, a través de los hosts comerciales.

Las patentes podrían ser una excepción

Sin embargo, a diferencia de CAS, las oficinas de patentes podrían llegar a hacer accesibles en Internet sus bases de datos, de forma gratuita, y con posibilidades de búsqueda similares a los productos comerciales.

Los solicitantes de las patentes entregan toda la información y, además, financian el sistema mediante el pago de tasas, hasta el punto que las oficinas no sólo son autofinanciadas sino que frecuentemente generan superávit. Por otro lado, la finalidad de estas oficinas es precisamente la divulgación de la información de las patentes.

Ante esta perspectiva, Internet parecería una solución ideal. La red ofrece un medio para distribuir gratuitamente las bases de datos de patentes sin pasar por los hosts. Sin embargo, las oficinas de patentes se encontrarían ante un grave dilema. El ofrecimiento de esta información posiblemente perjudicaría enormemente a empresas como Derwent Information, ya que el uso de sus bases de datos disminuiría de forma drástica.

La desaparición de Derwent no sólo supondría la pérdida de muchos puestos de trabajo, sino que tendría mucha más trascendencia. En la actualidad se puede decir que más del 90% de las búsquedas de patentes se llevan a cabo en sus bases de datos (en el caso de las búsquedas químicas en conjunción con las de CAS), las cuales cubren de forma exhaustiva las patentes de más de 35 países, con un grado de indización muy superior a las producidas por las oficinas de patentes.

En otras palabras, ¿se puede llegar al extremo de sustituir las bases de datos de Derwent por la consulta de 5 o 6 bases de datos nacionales, con una indización muy pobre y escritas en los idiomas oficiales de los diferentes países, en lugar del inglés?

Este panorama parece demasiado drástico, pero si Derwent tiene que ajustar gastos, la indización, la cobertura y la actualización de sus bases de datos se resentirán. ¿Y qué pasará si no existen medios eficaces para conocer las líneas de investigación que se desarrollan en el mundo?

Competencia Administración-sector privado

Hace unos años, la Oficina Europea de Patentes sacó al mercado varios productos en cd-rom, especialmente la serie Access, a precios muy reducidos. En aquella ocasión, la OEP defendió a los productores de información de patentes limitando las posibilidades de esta serie, p. ej. no permitiendo el downloading (copia en un disco del PC) de las referencias, lo que resultó inexplicable para muchos usuarios. Es de esperar que se siga una política similar a la hora de enfrentarse a Internet: se podrán ofrecer servicios de información de patentes, pero no competitivos con las bases de datos comerciales.

Ser objetivos

En esta situación, los documentalistas no deben venerar Internet, y mucho menos hasta que no se convierta en una alternativa válida a las bases de datos distribuidas por los hosts tradicionales. La información de patentes es sólo un ejemplo, pero la situación se repite en muchas otras áreas de la información.

Posiblemente, éste es el peor momento para, como se está haciendo, publicar artículos oportunistas citando las limitadas fuentes de información de Internet, sin compararlas con las grandes bases de datos comerciales, con lo cual sólo se consigue perjudicar la percepción del trabajo del documentalista. Y tampoco se debe permitir que Internet, actualmente defendida como el paradigma del acceso libre y total a la información, se pueda convertir en el verdugo de muchas empresas del sector de la información, y en la causa de que, al final, los usuarios estén peor informados.

Bernabé Zea. Centre d'Estudis de Documentació de Patents. Av. Diagonal 647. 08028 Barcelona.

Tel.: +34-3-339 37 02; fax: 411 26 11

segurazea ARROBA mafalda.qui.ub.es

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