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Julio 1996

IX Jornadas Bibliotecarias de Andalucía

Por José A. Senso

Del 23 al 25 del pasado mes de mayo se celebraron en Granada las IX Jornadas Bibliotecarias de Andalucía. Sin ningún género de duda, la nota más destacada en esta edición ha sido el elevado número de participantes.

Como es habitual, cada dos años la Asociación Andaluza de Bibliotecarios (AAB) ha sido la encargada de organizar estas Jornadas que, de forma itinerante, recorren las provincias de Andalucía desde hace quince años.

La comisión organizadora, con sede en la Biblioteca Pública Provincial de Granada, ha sido poco menos que perfecta, salvo pequeños desajustes de horario. También hay que destacar la intervención de varios alumnos de la Facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Granada que en calidad de voluntarios se encargaron de hacerle la vida más fácil a los asistentes.

Entre las novedades que ha presentado esta edición destaca la presencia de varios stands de diferentes empresas e instituciones relacionadas en mayor o menor medida con el mundo bibliotecario. Además, se ha conseguido que la publicación de las actas precediera al evento, algo que, sin duda alguna, significa un gran paso adelante en cuanto a organización. Quizá esto motivó el desinterés que demostraron numerosos asistentes a las diversas presentaciones de comunicaciones, ya que los comunicantes se limitaron a leer lo que todo el mundo tenía en sus manos, en vez de orientar las exposiciones de forma diferente. Por desgracia se trata de una costumbre bastante generalizada, que desde estas páginas hemos denunciado en varias ocasiones, y sobre la cual podrían influir positivamente los miembros de los futuros "comités científicos" de jornadas.

Sesión inaugural: Antonio Martín Oñate (presidente de la AAB), Manuel Sáenz Lorite (vicerrector de la U. de Granada), Carmen Calvo (Consejera de Cultura, Junta de Andalucía), Joaquín Alfredo Abrás (Ayuntamiento de Granada) y Javier Alvarez (director de la Biblioteca Pública Provincial de Granada)

El lema escogido para éstas, "El bibliotecario ante la revolución tecnológica", pretendía agrupar, según el presidente de la AAB, Antonio Martín Oñate, "reflexiones en torno a la compleja problemática que nos envuelve como consecuencia de los constantes y vertiginosos avances de la tecnología".

Uno de los aspectos más destacables de estas Jornadas fue el elevado número de participantes, ya que se superaron los 700 inscritos. Sin duda alguna, las fechas, el lugar, el tema y la gran diversidad de actos programados fueron, en gran medida, "culpables" de este récord. A lo que hay que añadir la notable participación de estudiantes de Biblioteconomía y Documentación en Granada.

Ponencias, comunicaciones y mesas redondas.

Al igual que en la edición anterior, el número de ponencias presentadas fue tres: "Las tecnologías de la información en la biblioteca pública", por Magdalena Vinent Gener, directora técnica de la Biblioteca Nacional; "Pasado, presente y futuro de las bibliotecas universitarias españolas", por Lluís Anglada i de Ferrer, de la biblioteca de la Universidad Politécnica de Barcelona y Margarita Taladriz Mas, de la biblioteca de la Universidad Carlos III; "Sobre formación profesional y problemática laboral de los bibliotecarios y documentalistas", por José López Yepes, de la Universidad Complutense de Madrid.

Al mismo tiempo se presentaron las conclusiones a las que llegó el grupo de trabajo integrado por Félix de Moya Anegón, Javier López Gijón y Concha García Caro a partir de varias encuestas realizadas por la AAB en bibliotecas públicas de Andalucía. En este estudio, en el que se intentó presentar la situación real de las bibliotecas, se pudo constatar que, aunque su número ha aumentado de forma importante, las aportaciones que realizan las administraciones públicas para su mantenimiento se ha reducido considerablemente. Esto lleva a plantearse la utilidad que tiene la construcción de tantas bibliotecas cuando se hace poco por mantenerlas vivas.

La calidad de las comunicaciones, cuarenta en total, presentó un nivel bastante homogéneo. No obstante, sería muy recomendable que en futuras ediciones se buscara incrementar la originalidad y altura de los trabajos, por el bien de las Jornadas y de la profesión.

Las "joyas" de estas Jornadas fueron las mesas redondas. En la primera de ellas se trató el tema "Las bibliotecas especializadas, un mundo aparte", donde Amalia Buzón Carretero (Biblioteca del Parlamento de Andalucía), Reynaldo Fernández Manzano (Centro de Documentación Musical de Andalucía), Mª del Mar Melgarejo Jaldo (Laboratorio Agroalimentario de Granada) y Mercedes Rodríguez del Castillo (Biblioteca General Hospital Virgen de las Nieves) iniciaron un coloquio con los asistentes sobre la naturaleza particular de las bibliotecas especializadas, sus problemas, retos y necesidades.

En la mesa que se desarrolló bajo el título "Hacia un sistema bibliotecario integrador" intervinieron Laura Cerezo Navarro (Biblioteca Pública Provincial de Jaén), Jerónimo Martínez González (Biblioteca de Andalucía), José Morillo Velarde Serrano (Biblioteca Universitaria de Córdoba) y Ana Pérez López (Facultad de Biblioteconomía y Documentación de Granada).

La mesa que, bajo el título "Perfil profesional y mundo laboral", acogió a Elisa Camps Mundó (Colegio de Bibliotecarios-Documentalistas de Cataluña), Carlos Castro (Facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Extremadura), Miguel Jiménez Aleixandre (Biblioteca del Cindoc) e Ignacio Martín Ramos (Cidu, Vicerrectorado de Extensión Universitaria de Granada) fue la más activa de las tres, quizá por lo polémico del tema. Los ponentes orientaron sus propuestas hacia una adecuación de los planes de estudio con los requisitos del mundo laboral. Una vez más, el tema del intrusismo sobrevoló la sala por un instante. Al final se afirmó que los profesionales deberían aprovechar la oportunidad que muchas empresas ofrecen para cubrir puestos de trabajo como gestores de la información.

Actividades complementarias

Como es bien sabido, entre los alicientes de cualquier jornada o congreso que se precie se encuentran las actividades complementarias que se desarrollan al finalizar la "dura jornada de trabajo". En esta ocasión, la organización se esforzó en satisfacer todos los gustos ofreciendo, a los paladares más exquisitos un concierto de música clásica, a los noctámbulos un cóctel, a los amantes del arte una visita guiada a la Alhambra, a los que no pueden olvidar su trabajo visitas a bibliotecas y a los amantes de las costumbres más raciales una velada flamenca. Todas estas actividades contaron con afluencia masiva de un público entusiasta, empeñado en demostrar que el tópico de que la vida del bibliotecario es aburrida no es más que una burda falacia.

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