El profesional de la información


Febrero 1996

Modelados por las nuevas tecnologías de la información

La informática va extendiéndose por todas partes. La sociedad y las organizaciones basan su funcionamiento cada vez más en ella. Y las personas individuales se ven muy afectadas por este proceso, bien indirectamente o bien como usuarias directas del ordenador.

La informática no es una máquina más de las muchas que el hombre ha creado para su servicio. El hecho de que gestione información la convierte en un instrumento especial, muy superior, que llega a modelar su personalidad.

Así, por ejemplo, la forma de redactar un texto o de comunicarse, en general, es distinta cuando se usa un ordenador.

Y el uso crea adicción. Una vez acostumbrados al ordenador ya no se puede dejar, no sólo de disfrutar sus ventajas (rapidez de cálculo, memoria y facilidades de todo tipo) sino, lo que es más importante, de trabajar con él de una forma distinta.

Las aplicaciones informáticas intentan imitar el entorno de trabajo que ya es familiar al usuario, con el fin de hacerse más amigables. Esto ha sido posible especialmente con la aparición de las interfaces gráficas de usuario (igu) como Windows, que muestran en la pantalla una cierta réplica de la realidad.

Sin embargo, ya antes de las igus se había estado avanzando en la misma dirección.

Así, por ejemplo, aunque fuera sin dibujitos, algunos sistemas de "correo" electrónico tenían una "bandeja de correspondencia entrante", otra de "correspondencia saliente" (mensajes ya redactados pendientes de ser enviados), un "archivo" donde los mensajes enviados y recibidos se guardan durante semanas o meses y una "papelera", en la que se echan los textos para tirar, que no se destruyen realmente hasta la noche (cuando "el servicio de limpieza vacía las papeleras"), de forma que durante unas horas el usuario puede recuperarlos si se arrepiente de haberlos borrado o tirado.

Para guardar la información clasificada por grandes temas se usan los términos "carpetas" o "cajones" guardados en "estanterías" o en "cómodas". Algunos productos en cd-rom adoptan el nombre de "libros" y "enciclopedias" electrónicas.

Vivir en un mundo virtual

A medida que estos símiles se van perfeccionando van configurando diferentes formas de "realidad virtual", mundos electrónicos que sólo existen gracias a softwares instalados en ordenadores.

La realidad virtual, que puede integrar o no bases de datos, sistemas expertos, diseño gráfico y equipos adicionales como visualizadores o vestimenta con sensores táctiles, permite simular un número cada vez mayor de actividades humanas, a las que se nombra casi siempre añadiendo el correspondiente adjetivo "electrónico", y que van desde el ocio hasta aplicaciones profesionales y científicas.

En Internet, donde también se usa un símil, el de las "autopistas de la información", la informática unida a la facilidad de comunicación permite crear modelos con una nueva dimensión: la social.

Se habla desde hace tiempo de "comunidades y pueblos" virtuales (villages es una palabra que se ha puesto muy de moda) que se comunican por las autopistas de Internet. En estos pueblos y ciudades electrónicos se delimitan "barrios" formados por los "habitantes" con un determinado perfil. Por supuesto, estos pueblos y barrios no tienen ninguna frontera geográfica como los reales y sus "habitantes". Pueden estar físicamente en cualquier parte del mundo.

Apple ha querido plasmar esa idea del pueblo en las pantallas de bienvenida de su host online Eworld (v. IWE-32, p. 16,18).

¿Virtual, irreal, paranoico?

En la medida en que se va haciendo un mayor uso del mundo virtual tanto para el ocio como para el trabajo, puede que se vaya adquiriendo una especie de nuevo ser, y una nueva personalidad con otras posibilidades y sensaciones.

En estos primeros tiempos de realidad virtual las fronteras aún están claras para todos, pero algunos observadores piensan que en un futuro próximo más de uno puede verse confundido.

Glenn F. Cartwright, de la McGill University de Montreal, opina (1): "Uno de los aspectos más notables de la realidad virtual y del ciberespacio es su potencial, no sólo para hacer que uno pueda desprenderse del propio cuerpo, sino también para adquirir otro completamente diferente (...)".

"Si un tetraplégico puede disfrutar de la RV quizá no desee volver a su realidad real. Con la RV es posible explorar diferentes aspectos de uno mismo, examinar la identidad y hasta cambiar de sexo. Incluso pueden tenerse varias personalidades a la vez".

"¿Qué sucederá", dice Cartwright, "si la mente se acostumbra a perder el contacto con la realidad; si en períodos más o menos duraderos no podemos distinguir la diferencia entre el mundo virtual del real, si no podemos o no queremos volver a la realidad? ¿Podemos quedar psicológicamente perdidos en el ciberespacio?"

(1) Cynthia G. Wagner. Reinventing the world. Futurist. v. 27, n. 6, p. 42-45, 1993

El homo interneticus

En varias ocasiones nos hemos referido a la peculiar psicología de los usuarios de Internet (v. IWE-28, p. 24 "El ego cibernauta"; IWE-25, p. 17, "Nuevas formas para expresarse", etc.) con algunas anotaciones realizadas por diversos autores en estas tempranas etapas de la Red. A medida que ésta se vaya generalizando y ampliando, se irá consolidando el conocimiento que se tiene de su impacto en las personas.

Es evidente que queda mucho que escribir sobre la psicología del hombre interconectado, pero en general el individuo se ve influenciado también por otros medios muy potentes como el cine y la televisión, y por los importantes fenómenos sociales y políticos que tienen lugar en el mundo, por lo que el análisis debería ser mucho más complejo.

Queremos referirnos aquí a otro aspecto más concreto, que modela también nuestra forma de ser, como el trabajo en grupo mediante softwares groupware.

Aunque la definición es algo confusa (como informaba Lluís Codina en IWE-27, p. 19, "Sistemas ofimáticos de gestión documental: Lotus Notes"), podría definirse groupware como:

"Un software con funciones avanzadas de correo electrónico que permiten que varias personas trabajen en grupo para crear y acceder a información compartida, que se encuentra en sus bdds y bibliotecas".

El groupware puede ser útil tanto si se investigan las tendencias de consumo de los clientes, las expectativas de nuevos negocios, se está diseñando una máquina o se discuten los últimos desarrollos de un área de la ciencia, la tecnología o la industria. Permite trabajar de manera inteligente con una perspectiva más amplia, compartiendo tanto la información como la experiencia o know how de los demás.

"Las tecnologías de la información harán cambiar la manera en que se forma el conocimiento, aportando conocimiento colectivo en vez de la buscada y aún no encontrada inteligencia artificial" dice Parker Rossman (autor de The Emerging Worldwide Electronic University; information age global higher education. Westport, Conn.: Greenwood Press, 1992, 169 p.). "Las herramientas de escala global como Internet y otras redes de ordenadores pueden poner a trabajar juntas muchas mentes (inteligencia colectiva) que así podrían llegar a resolver problemas que hasta ahora habían sido demasiado complejos".

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1996/febrero/modelados_por_las_nuevas_tecnologas_de_la_informacin.html