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Febrero 1996

España debe aprovechar la era multimedia

Francisco Javier Bobillo, director general del LibroEl día 14 de Diciembre de 1995, la Mediateca del Institut Français de Madrid organizó una sesión en la que pronunciaron sendas conferencias Francisco Bobillo, director general del Libro, Mº de Cultura, y Michel Melot, presidente del Consejo Superior de Bibliotecas de Francia. El acto fue presentado por el agregado cultural de la Embajada de Francia y director del Instituto Francés de Madrid Gérard Imbert.

Bobillo dijo que es impropio llamar "libro electrónico" a este nuevo producto multimedia que ya empieza a proliferar. Tiene unas prestaciones completamente distintas, y la similitud entre los contenidos puede ser bastante remota. Sin embargo, de momento no se ha encontrado una denominación mejor.

Ilustró el rápido incremento que está experimentando, tomando como referencia la feria del libro de Frankfurt:

"En 1993, primer año en que tuvieron una presencia significativa, hubo 252 empresas, y los stands ocupaban sólo media planta. En 1995 ha habido 1.229 empresas, en 4 plantas que ocupaban 13.000 m2. Y estamos seguros de que nos encontramos solamente ante los primeros incunables".

¿Miedo al soporte óptico?

Bobillo cree que el libro electrónico no representa ninguna amenaza para el libro impreso en papel, aunque habrá una tendencia mayor a poner en versión electrónica las obras de consulta o referencia, más que las de lectura.

"Las posiciones en relación al libro electrónico varían entre la idolatría y el miedo", dijo. "Este último es muy humano pero, como decían Auguste Comte y los positivistas: 'ver para prever'. Hay que observar qué ocurre, prepararse y actuar en consecuencia".

Reconoció que editar productos multimedia hasta ahora aún ha comportado un riesgo importante debido a los mayores costes y a la escasa base existente de lectores de discos. Es difícil vender más de 600 copias, cosa que debe hacerse antes de 6 meses, puesto que si no la obra se queda rápidamente anticuada.

Por ello, los editores tradicionales han preferido empezar poco a poco, bien traduciendo obras extranjeras o bien combinando libros impresos con versiones o complementos en disquete o cd-rom -que han gozado generalmente de generosas campañas publicitarias para tratar de llegar a nuevos públicos.

Estamos en plena etapa de transición, pero un importante signo del cambio es que ya empiece a haber un buen número de obras originales españolas.

Las editoriales, propietarias de los contenidos, han tenido que aprender a trabajar de forma diferente, desde los diseños iniciales de las obras, hasta su distribución y venta.

Hasta ahora nos hemos referido a los "libros" en disquete y cd-rom, pero no hay que olvidar los nuevos libros en Web, con hiperenlaces.

Soluciones a la edición electrónica

El problema de los costes altos y de los plazos de amortización cortos puede paliarse con varias medidas que las editoriales deben tener en cuenta:

  • promoción de coediciones internacionales para compartir los gastos;
  • por el momento concebir productos para una mayoría de interesados, excepto quizá algunas especialidades como las revistas online; sin embargo, a veces puede ocurrir que se alteren los contenidos de las obras originales al querer adaptarlas a un soporte electrónico, y que se simplifiquen y trivialicen para poder llegar a un público más amplio;
  • hay que pensar menos en los productos y más en los clientes con el fin de tener que hacer menos campañas de marketing para convencerles;
  • hay que aumentar la creatividad editorial, actualmente reducida prácticamente al diseño de las portadas; los libros electrónicos son productos muy distintos;
  • las editoriales deben prestar más atención a las bibliotecas, que en el futuro pueden convertirse en intermediarias y puntos de venta de libros, tanto en formato óptico como WWW.

Bobillo terminó destacando la buena y saneada situación en que se encuentra la industria editorial española, en la que trabajan reconocidos profesionales. Además, a diferencia de otras industrias, en ésta todavía se tiene una baja presencia de los EUA.

España debe mantener su posición en el concierto editorial mundial y sacar partido de sus activos también en esta nueva era.

Francisco J. Bobillo de la Peña. DG del Libro. Mº de Cultura. Plaza del Rey 1. 28004 Madrid.

Tel.: +34‑1‑532 50 89; fax: 531 92 12

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