El profesional de la información


Diciembre 1996

Certificación de profesionales

Una de las mesas redondas que más expectación y polémica levantó en Cáceres fue la dedicada al proyecto de certificación de profesionales presentado recientemente por la Sociedad Española de Documentación Científica (Sedic). La tensión había ido en aumento al correr el rumor de que varios directores de escuelas universitarias de biblioteconomía querían firmar un manifiesto en contra de esa iniciativa.

Empezó el debate Adelaida Román, del Cindoc, como responsable del proyecto por parte de Sedic: "Los profesionales no somos capaces de convencer a la sociedad y obtener el debido reconocimiento", dijo. "Ello quizá se deba a que hasta ahora ha habido un conglomerado de necesidades y de ofertas inconexas; creemos que la Certificación ayudará a encajarlas".

"Se trata de un servicio que ofrece Sedic a quien quiera tomarlo: garantiza que un profesional, independientemente de si tiene titulación o no, sabe actuar como tal y demuestra haber adquirido habilidades y experiencia suficientes". En una intervención posterior, Adelaida recalcó que, "con la celeridad con que se desarrolla nuestra profesión, lo aprendido en las aulas resulta insuficiente".

Felipe Zapico (Adab), Paloma Portela (Adbs), Juan-Miguel Menéndez (Aabadom, moderador), Adelaida Román (Cindoc), Àngels Massísimo (Cobdc) y Félix de Moya (Univ. de Granada)

Seguidamente tomó la palabra Àngels Massísimo, representando al Col.legi de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya (Cobdc). Se mostró de acuerdo con Adelaida en que nuestra profesión no está reconocida y que, efectivamente, padece intrusismo ("una secretaria avispada puede ocupar el cargo de bibliotecaria") en una situación general de recesión del empleo.

Tomó el folleto sobre Certificación que Sedic había publicado unos días antes y leyó varios párrafos para rebatirlos y tratar de demostrar que la Certificación no es necesaria:

  • Para encontrar trabajo hay que estudiar los ciclos universitarios, hacer prácticas y luego seguir cursos de formación permanente. La certificación no es necesaria como formación.
  • Tampoco ofrece ninguna protección contra la dureza del mercado laboral ni en la administración pública ni en la empresa privada. Especialmente en ésta, los empresarios ya ven quiénes son los profesionales válidos.
  • No se ajusta a la estructura del país (el nuestro no es el caso, p. ej., de los agentes de la propiedad inmobiliaria o apis). En los EUA, la American Library Association (ALA) certifica o acredita instituciones ante la diversidad existente, pero éste no es el caso de España.
  • No es adecuada ni oportuna. Llevamos más de 10 años de diplomaturas y licenciaturas, pero estos estudios todavía no se han consolidado. El proyecto de Certificación va a estorbar el proceso natural".

Por último Àngels propuso que el trabajo de Sedic sirviera para que dentro de Fesabid se cree un grupo de asesoramiento a la Administración que desarrolle currículums universitarios adaptados al mercado.

Félix de Moya, decano de la Fac. de Biblioteconomía y Documentación de la Univ de Granada, dejó claro que no quería entrar en la polémica "titulación vs. certificación", y que, de entrada, no estaba en contra de que una certificación pudiera ser una forma de corregir o de avalar a alumnos formados en la universidad.

Sin embargo estaba perplejo ante el proyecto porque él se auto-reconocía como no certificable: "La Certificación me coloca a mí, que no ejerzo ni de bibliotecario ni de documentalista, fuera del circuito", dijo.

"En esto nadie debe quedar excluido", continuó. "Y además debe estar bien garantizada la legitimidad para poder certificar".

Para terminar, Félix planteó dos interrogaciones:

  • "¿No es la Certificación un medio de proteger el intrusismo, favoreciendo a los que ejercen o quieren ejercer sin título?"
  • "No entiendo que se pueda decir al mismo tiempo que la Certificación es voluntaria y que es muy beneficiosa. Si tan buena es, llegará a ser imprescindible y, por lo tanto, será una obligación pasar por ella".

Seguidamente tomó la palabra Paloma Portela, anterior presidenta de Sedic, en calidad de miembro del Grupo de Certificación de la Association des Professionnels de l'Information et de la Documentation (Adbs) -antes Association des documentalistes et bibliothécaires spécialisés - de Francia. Explicó cómo se había desarrollado el proyecto en ese país desde 1993, así como sus principales características (nuestra revista publicó un informe sobre la certificación de la Adbs en el número 37, septiembre de 1995, p. 5-6).

En resumen, Paloma dijo que en la Adbs la necesidad de este servicio se hizo evidente cuando en Francia se identificaron 41 titulaciones distintas para ejercer la profesión de documentalista (la Adbs no certifica ni a bibliotecarios ni a archiveros). A diferencia del proyecto de Sedic, Adbs barema también las titulaciones académicas.

Se reconocen 4 categorías profesionales (Sedic sólo 3) y en el comité certificador están representados todos los sectores: universidades, administraciones públicas, centros de documentación de empresas, etc.

Por último intervino Felipe Zapico, presidente de la Asociación de Titulados Universitarios en Documentación y Biblioteconomía (Adab), quien escuetamente lamentó que no prosperara el tema de la Certificación como un proyecto de Fesabid y no sólo de Sedic: "Parece que fue únicamente Adab quien se interesó y aportó opiniones".

Ya desde el auditorio tomó el micrófono Antonio Martín Oñate, presidente de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios (AAB), quien se mostró en contra de la Certificación por ser a su juicio "un obstáculo innecesario": "¿Hay alguna otra profesión académica que se certifique?", se preguntó. "Si esto prospera no habrá quien encuentre trabajo".

Pedro Martín Mejías, jefe de documentación de Arthur Andersen, Madrid, planteó una cuestión terminológica mientras apoyaba la Certificación: "El empresario no sabe qué es un documentalista; sólo entiende de los gestores de la información. Creo que en este sentido la Certificación puede ser una buena herramienta de márketing para vender documentalistas a las empresas".

La misma opinión fue compartida por Carlota Bustelo, directora de la empresa Gabinete de Asesores Documentalistas (GAD), quien añadió que no se debe olvidar que estamos en un mundo muy cambiante y con una potencial fuerte competencia de expertos en información procedentes de la UE.

Miguel Jiménez, presidente de Sedic y director de la biblioteca del Cindoc, defendió que Sedic presentara su proyecto en solitario puesto que en su día las asociaciones miembros de Fesabid no quisieron participar en las deliberaciones.

Por otro lado dijo: "Pretendo ser un agitador -algo que quizá no interesa a muchos funcionarios y gente apoltronada que tiene cargos a divinis -. En Sedic estamos inquietos por el futuro de esta profesión, y creo que hemos conseguido crear una sana polémica. Pero además estoy satisfecho porque, a diferencia del Reino Unido, aquí (como en Francia) el paso lo ha realizado la sociedad civil".

Carlos Castro, decano de la Fac. de Biblioteconomía y Documentación de la Univ. de Extremadura, se refirió a la opacidad o falta de claridad de nuestra profesión y añadió: "Fesabid ha sido un intento fallido de crear una imagen única. Tanta dispersión nos confiere poca credibilidad social".

Carme Mayol, presidenta del Cobdc y de Fesabid, contestó a Carlos: "Fesabid sí ha cumplido su cometido aglutinador y cohesionador de la profesión en sus 8 años de existencia. El problema que discutimos hoy aquí se ha originado sobre todo por haberse creado tantas escuelas sin haber hecho antes un buen estudio del mercado profesional".

Seguidamente se sucedieron varias intervenciones algo más subidas de tono en las que los representantes de Sedic se defendieron de las supuestas acusaciones de "servir intereses particulares", "querer solucionar sus problemas internos", y de su "política aperturista" para la profesión, acusando concretamente al Cobdc de "blindaje", pues no permite que se hagan socios otros profesionales que no sean los diplomados por la Escola de Barcelona -excepto durante una etapa transitoria que tuvo lugar hace unos 8 años -.

Mercedes Caridad, vicedecana de la Fac. de Biblioteconomía y Documentación de la Univ. Carlos III de Madrid, se mostró partidaria tanto de la evaluación de centros, como de profesores y de profesionales, como un medio de conocer la situación y de mantener permanentemente la calidad.

Por su parte, José López Yepes, director de la Escuela Univ. de Biblioteconomía y Documentación de la Univ. Complutense de Madrid, felicitó a Sedic por el trabajo realizado, pero sin embargo abundó en que es innecesaria la Certificación y en la confusión que creará con la similitud de los títulos que ya existen, desde la Formación Profesional (sic) hasta la Licenciatura.

Veerle Minner, directora del Centro de Estudios Norteamericanos de la Univ. de Alcalá de Henares y miembro del grupo de Certificación de Sedic, constató la diversidad de opiniones de la que durante el debate se dio en llamar la "sociedad civil" frente (suponemos en la Redacción) a la "sociedad académica y funcionaria". En su opinión, la Certificación interesa también a los funcionarios y a los profesores de universidad, y comparó las calificaciones otorgadas por la Certificación a las estrellitas de la Guía Michelín.

Colofón

El debate siguió todavía con varios participantes más -por ejemplo, Jesús Tramullas, de la Escuela de Biblioteconomía y Documentación de la Univ. de Zaragoza, quien defendió una tesis bastante extendida: "La Certificación no hace falta porque lo que rige son las leyes del mercado seleccionando a los mejores" - hasta agotar el tiempo disponible, lo que da idea del gran interés que suscitó este tema.

IWE pide disculpas por los posibles errores u omisiones que se hayan podido dar en la transcripción de esta larga sesión de Documat'96, y al mismo tiempo remite al lector interesado a que conozca también las opiniones que se habían expresado larga y tendidamente en el foro electrónico IweTel (ver un resumen en IWE-49, noviembre de 1996, p. 26-34).

Poco antes de cerrar este número de IWE, Jesús Bustamante (jesus ARROBA tezcat.com), un español que trabaja diseñando webs en una empresa de Chicago, EUA, puso una encuesta sobre la Certificación en:

http://wwwebdesign.com/~jesus/certif/encuesta.html

En estos momentos no sabemos todavía los resultados, pero cuando el lector lea este texto ya podrá conectar a dicho web para conocerlos.

Opiniones para todos los gustos, pero Sedic sigue adelante con el proyecto de Certificación, para el que -según las primeras noticias - no le faltan candidatos aspirantes a certificarse.

Sedic. Santa Engracia, 17. 28010 Madrid.

Tel.: +34-1-593 40 59; fax: 593 41 28

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1996/diciembre/certificacin_de_profesionales.html