El profesional de la información


Abril 1996

Negroponte, medios de comunicación y cuñadas digitales

Por Lluís Codina

Nicholas Negroponte (foto que aparece en su web)Nicholas Negroponte (n. 1943), director del Laboratorio de Medios de Comunicación (The Media Laboratory) del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), es autor de uno de los libros de prospectiva más sugerentes que han aparecido recientemente sobre las autopistas de la información y los medios de comunicación social: Being digital, que ha sido rápidamente traducido y publicado al castellano por Ediciones B bajo el título de El mundo digital.

En la mencionada obra, Negroponte despliega una auténtica catarata de ideas, muchas de ellas expuestas de forma poco rigurosa, o si se quiere, de forma poco académica, pero siempre de manera brillante.

Así, en Mundo digital se pueden detectar, por lo menos, dos ideas principales sumamente importantes para estimar cuál puede ser el futuro de los medios de comunicación digitales.

En primer lugar, Negroponte cree que la auténtica oposición entre soportes de la información es la que tiene lugar entre lo que él identifica como movimiento de bits y movimiento de átomos respectivamente:

"Tomemos como ejemplo el periódico actual. El texto se escribe en el ordenador; los reporteros envían los reportajes por correo electrónico; las fotos se digitalizan y también se transmiten por cable; y la paginación de un periódico moderno se realiza mediante sistemas de diseño asistido por ordenador, que preparan la información para transferirla a una película o para grabarla directamente en planchas. Es decir, que toda la concepción y elaboración del periódico es digital, desde el principio hasta el final, en que la tinta se vierte sobre árboles muertos. Es aquí, al final del proceso donde los bits se convierten en átomos" (Negroponte, 1995: p. 76).

Según esta idea, el negocio de la información se basa, actualmente, en el movimiento de átomos, es decir, en la distribución de objetos físicos: revistas, diarios y libros, por ejemplo. Sin embargo, la auténtica mercancía de esta industria es la información (bits). Por tanto, su identificación con el movimiento de átomos es sólo histórica y accidental y, dado que es mucho más fácil y económico mover bits que mover átomos, es de prever que en el futuro todos los medios y tecnologías de la comunicación serán digitales.

Los cd-roms también mueven átomos

Otra consecuencia de este enfoque es que sobrepasa el análisis clásico del tema, según el cual la oposición principal entre soportes de información sería la que existe entre medios electrónicos y medios impresos.

Si se considera la cuestión de esta última forma, libros o revistas distribuidos en cd-rom y libros o revistas distribuidos a través de Internet quedarían del mismo lado, es decir del de los medios electrónicos, teniendo en frente a los que se imprimen en papel, mientras que si se hace según el punto de vista de Negroponte, tanto los cd-roms como los documentos impresos en papel quedan del mismo lado, es decir como movimiento de átomos, mientras que quedan del lado del movimiento de bits aquellos que utilizan las autopistas de la información como medio de distribución, ya se trate de medios textuales o audiovisuales.

Este punto de vista, por tanto, predice el éxito de los medios que se distribuyan a través de Internet y el fracaso del cd-rom junto con el papel como futuros soportes de los medios de comunicación. Adicionalmente, la terminología de Negroponte sirve para recordarnos que no todo medio electrónico es digital, aunque todos los medios digitales sean electrónicos.

La cuñada digital

La segunda idea principal de Negroponte se refiere a lo que él llama a veces la "cuñada digital", otras el Daily Me (Diario Yo) y otras el mayordomo digital:

"El hecho de que se sepa que la publicación TV Guide ha tenido más beneficios que las cuatro grandes cadenas norteamericanas de la televisión juntas, sugiere que el valor de la información acerca de la información puede ser mayor que el de la propia información [...]. Con mil canales, si vamos de cadena en cadena y permanecemos sólo tres segundos en cada una, tardaremos casi una hora en hacer el chequeo de todas ellas. Un programa habrá terminado mucho antes de que decidamos si es el más interesante. Cuando yo quiero ir al cine, en lugar de leer la cartelera, pregunto a mi cuñada. Todos tenemos un equivalente que es experto en películas y que a la vez nos conoce bien. Lo que necesitamos construir es una cuñada digital. De hecho, el concepto de agente personificado en seres humanos que ayudan a otras personas es muchas veces una combinación de la experiencia y el conocimiento de uno mismo" (Negroponte, 1995: p. 186-187).

El concepto que hay detrás de estas ideas es que, cuando todos los medios sean digitales, será posible desarrollar sistemas inteligentes que filtren la información teniendo en cuenta los intereses, los gustos e, incluso, los estados de ánimo personales, según vemos en la cita que sigue, que aunque resulta un poco larga, creo que vale la pena reproducir en su totalidad:

"Hay otro modo de ver un periódico: como un interfaz de noticias.

En lugar de leer lo que otras personas piensan que es noticia y creen que bien vale el espacio que ocupa, la existencia del formato digital cambiará el modelo económico de selección de noticias; hará que nuestros intereses particulares desempeñen un papel más importante e incluso que podamos tener acceso al tipo de noticias que no se llegan a imprimir porque se no se consideran de interés general [...].

¿Qué ocurriría si un periódico pusiera a nuestra disposición todos sus recursos para editar un solo ejemplar? Habría noticias destacadas con relatos "menos importantes" relacionados con la gente que conocemos, con las personas que veremos al día siguiente y los lugares a los que hemos de ir o de los que hemos vuelto hace poco. Nos informaría de las empresas que conocemos [...]. Podríamos llamarlo el Diario Yo.

El domingo por la tarde, sin embargo, preferiríamos disfrutar de las noticias con mucha más serenidad, aprender cosas que nunca pensamos que nos interesarían [...]. Así es el Diario Yo. Lo último que desearíamos un lluvioso domingo por la tarde es tener un agente de interfaz hipertenso que intentase separar el material aparentemente irrelevante.

No obstante, éstas no son dos formas distintas de ser, como el blanco y el negro. De hecho, nos movemos entre ellas, y desearemos disponer de distintos grados de personalización según el tiempo libre, la hora del día y nuestro estado de ánimo. Imaginemos una pantalla de ordenador que ofrece información y que cuenta con un mando que, como un control de volumen, permita regular hacia arriba y hacia abajo la personalización. Podría haber muchos controles similares, incluso un pasador que se moviese de izquierda a derecha, tanto en sentido literal como en el político, para poder modificar las noticias sobre asuntos públicos. Estos controles cambiarían la longitud y el tono editorial de las noticias que recibiríamos" (Negroponte, 1995: p. 185-186).

La obra de Negroponte incluye aportaciones sobre otros aspectos de la publicación electrónica, tales como el papel de los derechos de propiedad intelectual o el papel de las editoriales en el futuro mundo digital.

Otros no opinan igual

No todo el mundo comparte sus ideas, como Mark Potts, uno de los autores del proyecto de diario electrónico del Washington Post, a quien la idea del Daily Me le parece una contradicción: "Para empezar, una noticia es, por definición, lo que es nuevo (news is, by definition, what's new). Hay una gran cantidad de descubrimiento casual (serendipity) involucrado en ello y ningún filtro de ordenador puede replicarlo" (Potts, 1994: 19).

Con una lógica que parece impecable, Potts continúa explicando su idea de diario digital, tan sumamente diferente de la de Negroponte: "Las publicaciones electrónicas deben ser organizadas por periodistas (editors) tanto como lo son las publicaciones en papel. Esto es, nosotros -es decir, el Washington Post - creemos que la intervención humana es crítica para darle a una publicación una personalidad diferenciadora, un alto grado de credibilidad y el brillo de calidad que los mejores periódicos tienen actualmente [...]. Creemos que la misma sorprendente mezcla de noticias que suponen los periódicos actuales será exitosa durante siglos".

Otras ideas de Negroponte, como su afirmación de que los derechos de propiedad intelectual están obsoletos porque pertenecen a "la era Gutenberg" parecen también especialmente discutibles. En todo caso, como ya se dijo antes, no se trata de un libro académico o científico al uso. Negroponte no cita a otros autores, no ofrece enunciados legaliformes ni se preocupa demasiado por ofrecer la fuente de sus informes o de los datos que maneja.

Por otro lado, algunas de sus ideas se mezclan con su ideología política (al parecer, liberal-conservadora), y de ahí que, en conjunto, no se puede decir que se trate de una obra precisamente rigurosa, pero sí se puede afirmar que es amena y brillante, extremadamente fácil de leer y, aunque discutible, es en todo caso de las más estimulantes que se han publicado sobre el tema. Mucho más estimulante, por ejemplo, que las (aparentemente) razonables pero plúmbeas reflexiones a las que nos tiene acostumbrados Bill Gates, el fundador y presidente de Microsoft, o que las sublimes tonterías y las tremebundas confusiones conceptuales con que nos suele obsequiar la prensa de información general cuando se decide a "tocar" el tema.

Quién es NN

La popularidad de Nicholas Negroponte no ha cesado de crecer desde que firma una columna mensual desde 1993 en la revista Wired ("columna" designa un género periodístico, no la extensión del artículo, que puede ser de una columna, efectivamente, o de una página entera), material en el cual se apoyó para confeccionar y publicar Being digital en enero de 1995. Pero el autor, de origen europeo (nacido en Suiza concretamente), era ya muy popular en ciertos ambientes académicos y tecnológicos por ser el director del Laboratorio de Medios de Comunicación del MIT, así como por haber impartido cursos y conferencias prácticamente por medio mundo.

Arquitecto de origen, y con una excelente formación matemática, estudió también informática, y pronto se inclinó por las aplicaciones del ordenador en el campo del diseño y la arquitectura, intereses que le llevaron a ser profesor del MIT -a cuyo cuerpo docente pertenece desde 1966-, y a ser co-fundador junto con Jerome B. Wiesner del Laboratorio de Medios, concebido como "un laboratorio tecnológico de las artes y los medios de comunicación para explorar la convergencia de las retransmisiones, las editoriales y las industrias informáticas" (Leutwyler, 1995: p. 31), una idea que a mucha gente pareció exótica en 1979 cuando Negroponte la expuso por primera vez, pero que en 1985 supuso el comienzo del Laboratorio con un presupuesto de 50 millones de US$, la mayor parte aportados por empresas y corporaciones privadas del sector de las telecomunicaciones y la informática.

Metáfora del escritorio antes que Apple

Al principio de su carrera, entre 1966 y 1968, desarrolló para IBM un programa de diseño aquitectónico asistido por ordenador (Urban), y después de ingresar en el MIT, pero antes de fundar el Laboratorio, creó un grupo de investigación denominado The Architecture Machine (Arch Mach), del que fue director entre 1967 y 1982. Este grupo ideó en 1976 uno de los primeros prototipos de sistemas de información multimedia (el Stde, o Sistema de Tratamiento de Datos Espaciales).

Tal como lo explica Leutwyler (1995: p. 31), "la idea era que la gente podría interactuar directamente con los ordenadores accediendo a los datos cual si se tratara de cualquier otro objeto: alargando la mano. La pieza más importante del Stde era Dataland, una habitación para exhibiciones equipada con una silla Eames instrumentalizada, una pantalla en color que ocupaba toda una pared y sonido octofónico. Quien se sentara en la silla podía volar sobre Dataland y aterrizar en calculadoras, libros electrónicos o mapas".

Según Negroponte, Dataland fue la primera interfase de usuario que utilizaba la metáfora del escritorio que luego han seguido Macintosh y Apple en sus sistemas operativos, y "aunque muchas de las ideas que subyacen en el Macintosh proceden de Xerox, el uso de iconos y el nombre mismo, son de Arch Mach" (Leutwyler, 1995: p. 31).

¿Profeta de la telemática?

Durante los años 80 Negroponte ya era asesor de diversos organismos y gobiernos internacionales, director del Media Laboratory desde 1984, incansable profesor de diversas universidades norteamericanas y conferenciante internacional.

A principios de los 90 publicó en un artículo de Scientific American (hay traducción en castellano; ver bibliografía) algunas de las ideas sobre telecomunicaciones y redes telemáticas que había estado fraguando en los 80, y que resultaron ser proféticas en más de un sentido. Veamos algunos ejemplos de lo que decía entonces:

"La mayor parte de la información que hoy recibimos a través del éter (la televisión, por ejemplo) nos llegará mañana merced al cable subterráneo. Recíprocamente, casi todo cuanto hoy recibimos a través del suelo (caso del servicio telefónico) nos llegará a través del aire, gracias a las ondas.

Dos reglas prácticas determinan la forma en que habría de ser distribuida la información.

Primera: hay que utilizar el espectro de radiofrecuencia para comunicaciones con entes móviles: automóviles, barcos, aviones, terminales de telecomunicaciones de pulsera y similares.

Segunda, las entregas de información al escritorio o a la sala de estar han de hacerse mediante fibras ópticas.

No hay dificultad en ver ya en acción estas dos reglas. La popularidad de los teléfonos móviles y de la televisión por cable inició la tendencia y ésta no va a detenerse. En el plazo de 20 años será una perversión (quién sabe si un delito) utilizar satélites para difundir televisión [...].

No obstante, los resultados más fascinantes provendrán de servicios que nos dejen mover a nuestro antojo por haber creado en la red un sucedáneo nuestro, un duplicado con el cual podrán comunicarse los demás (Negroponte, 1991: p. 58).

Actualmente, el laboratorio que dirige define así sus objetivos: "el estudio y la experimentación de formas futuras de comunicación humana, desde el entretenimiento hasta la educación". Los programas que mantiene el Media Laboratory incluyen: La televisión del mañana, La escuela del futuro, Sistemas de información y entretenimiento y Holografía.

Bibliografía principal de Negroponte y citada en el artículo:

Leutwyler, K. 1995. "Nicholas Negroponte: el mago del ciberespacio". Investigación y ciencia, octubre 1995, p. 30-31.

Negroponte, N. 1970. The architecture machine. Cambridge: MIT Press, 1970.

Negroponte, N. 1975. Soft architecture machine. Cambridge: MIT Press, 1975.

Negroponte, N. 1991. "Products and services for computer networks". Scientific American, v. 256, n. 3, 1991 (traducción al castellano: "Productos y servicios para redes informáticas". Investigación y ciencia, noviembre 1991, p. 56-64).

Negroponte, N. 1995. Being digital. A. A. Knopf, 1995 (traducción al castellano: El mundo digital. Barcelona: Ediciones B, 1995).

(Además de los libros citados, Negroponte es autor de unos 300 artículos y de una página mensual en la revista Wired desde 1993)

Potts, M. 1994. "The Washington Post Company's view of the future of electronic publishing". Newspaper techniques, January 1994, p. 19-22.

Nicholas Negroponte. The Media Laboratory. Massachusetts Institute of Technology. 20 Ames Street. Building E15-211. Cambridge, Massachusetts 02139 EUA.

Tel.: +1-617-253 59 60; fax: 258 92 12

nicholas ARROBA media.mit.edu

http://www.media.mit.edu

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