Mayo 1995
Histórica cumbre del Grupo de los Siete en Bruselas
Por Antonio Muñoz Cañavate
Con las figuras destacadas del presidente de la Comisión Europea, Jacques Santer, y del vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, los días 25 y 26 del pasado mes de febrero se reunieron en Bruselas los ministros de industria y telecomunicaciones del Grupo de los Siete, una selección de comisarios europeos, así como importantes empresarios del sector privado, para celebrar la Conferencia Internacional sobre la Sociedad de la Información.
Tres parecen haber sido las conclusiones generales de las
jornadas:
La industria de la información, que ha convertido a la información en una mercancía que se compra y se vende, se define ya -y oficialmente- como uno de los negocios más rentables en nuestro inmediato futuro. La conferencia, que durante dos días reunió en Bruselas a responsables públicos y privados del mundo industrializado, dejó muy claro este extremo.

La Sociedad de la Información y las futuras Autopistas de la Información, de las que Internet es el embrión y cabeza visible en un mundo que parece cada día más real, están por momentos evadiéndose de esa nebulosa en la que hasta el momento se han encontrado, para convertirse en figuras visibles de una industria real y tangible a la que todos quieren unirse.
El negocio que se avecina es de tal magnitud que el Grupo de los Siete, formado por el conjunto de países más industrializados del mundo, y que organiza sesiones periódicas marcadas ante todo por su cariz político, se reunió por primera vez con empresarios en una conferencia que espera tener su continuación en una próxima Cumbre de Halifax.
Hay que liberalizar
Como ya insinuara el ministro José Borrell durante un seminario en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, parece que en el mundo de las telecomunicaciones el bien y el mal quedan definidos por la liberalización y los monopolios. Sobre este tipo de comparación, que por simplista no deja de ser cierta a los ojos del empresariado occidental, giró buena parte de los controvertidos debates.
Las conclusiones de los mismos, que tuvieron lugar durante las
sesiones del primer día, pueden servir para impulsar el
proceso liberalizador en Europa. A las reticencias de los
países europeos más deseosos de promover una
liberalización lenta, con el objetivo de que sus monopolios
tengan más tiempo para adaptarse a las nuevas situaciones,
respondieron los empresarios, comandados por De Benedetti,
presidente de Olivetti. Dejó muy clara su postura, y
la de muchos empresarios, al propugnar una eliminación de
las barreras que permitan crear una auténtica sociedad de la
información: "Las materias primas reales de las
economías del futuro no serán el petróleo o el
acero. Serán los cerebros, el saber hacer y los
conocimientos".
A la propuesta del vicepresidente Al Gore de abrir Estados Unidos a la inversión extranjera en materia de telecomunicaciones, siempre que exista reciprocidad, respondieron seis países europeos. Alemania, Finlandia, Francia, los Países Bajos, Reino Unido y Suecia pretenden desmantelar sus monopolios.
En el caso británico es un proyecto que está ya casi realizado. En cualquier caso, la fecha de 1998, fijada por la Unión Europea para eliminar los monopolios en telecomunicaciones, excepto en los estados miembros menos desarrollados tecnológicamente -como es el caso de España-, se adelanta así para estos seis países.
Las grandes autopistas de fibra óptica y banda ancha (gran capacidad) están poniendo en juego billones de pesetas y el prestigio de muchos países.
Los más "espabilados" ya están en la brecha y han tomado posiciones. Cabe esperar que España, uno de los últimos países de la UE en el proceso de liberalización del mercado de las telecomunicaciones, no se quede atrás y sepa responder a las enormes expectativas que se abren.
Ricos y pobres
En la jornada final el comisario europeo Martin Bangemann pareció decidido a conseguir que Europa no se quede atrás en esta frenética carrera que parece haberse abierto con Estados Unidos y Japón, y desea que esa misma carrera no esté llena de obstáculos para los países menos desarrollados: "Estamos convencidos de que la información debe estar disponible para todos, incluidos los países en desarrollo. Tenemos que conseguir que la sociedad no se divida entre ricos y pobres en materia de información."
Günter Rexrodt, ministro alemán de economía, expuso las bases sobre las que se debe construir esta Sociedad de la Información. Entre sus propuestas destacaban: el apoyo a la iniciativa privada y la competencia como motores del desarrollo; la interoperatividad con servicios universales; la protección de los derechos de autor y de los datos; la eliminación de las restricciones injustificadas al libre acceso de la información; y la creatividad como soporte sobre el que se asiente todo el proceso impulsor de las futuras autopistas de la información.
Los proyectos piloto
La Cumbre de Bruselas sirvió para poner en marcha
11 proyectos, aprobados por los ministros del G7, que
pretenden convertirse en una base de partida de esa sociedad de la
información. Estos proyectos servirán para ensayar la
cooperación entre los diferentes países en materia de
información:
Existe un servidor WWW sobre el G-7 Live patrocinado por IBM y desarrollado por Tabor Griffin Comunications:
http://www.ibm.com/Sponsor/g7live/G7Live.html
Las actas de la conferencia pueden conseguirse además enviando un mensaje a:
get ARROBA g7.ibm.com
sin necesidad de añadir nada más.
Fuente: reportajes retransmitidos por Euronews y materiales del servidor WWW citado.
Informe redactado para IWE por Antonio Muñoz Cañavate, Dpto. Ciencias de la Computación, Universidad de Granada.
Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1995/mayo/histrica_cumbre_del_grupo_de_los_siete_en_bruselas.html