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Marzo 1995

Segunda parte del caso Texaco

En IWE-8 (octubre de 1992), p. 4, publicamos el sorprendente caso de la empresa químico-petrolera norteamericana Texaco, que fue condenada por el juez Leval del Southern District Court de Nueva York por permitir a sus empleados hacer fotocopias de artículos de revistas científicas a las que la empresa está suscrita. Ahora se ha conocido la sentencia de un tribunal superior, el de Apelación (lo que en los EUA se conoce por 2º circuito), que sigue dando la razón a los editores.

Una editorial acusó a Texaco de "no hacer el uso debido de las revistas". A uno de los técnicos de la empresa, Donald H. Chickering (seleccionado como testigo) le habían sido encontradas 8 fotocopias de artículos de diversas revistas científicas y técnicas. Chickering se defendió diciendo "que necesitaba fotocopias con preferencia a los originales, porque le gusta hacer anotaciones en los márgenes y porque se lleva las fotocopias al laboratorio donde pueden estar expuestas a materiales corrosivos, sin que así se estropee el original. Necesita una fotocopia porque ocupa menos espacio: 8-10 páginas se pueden llevar fácilmente a casa o meter en un fichero, que no la revista completa de 200 páginas, y mucho menos el volumen anual encuadernado".

El juez Leval, aunque admitió que no es probable que ninguna empresa se suscriba a tantas copias como empleados lean las revistas, hizo un panegírico del Copyright Clearance Center (CCC) (centro de recogida y pago de los derechos de copia) que se encarga de trasvasar derechos de copyright a los autores que lo declaran en los artículos, pagados voluntariamente por los que hacen fotocopias. Desde entonces, varias empresas, como p. ej. la Monsanto, sólo permiten a sus empleados hacer fotocopias de los artículos en los que consta el acuerdo con el CCC.

Razón a las editoriales

El Tribunal de Apelación ha votado por 2 a 1 estar de acuerdo con el mencionado juez, en el sentido que se había infringido el derecho de copia en esos 8 artículos, pero por razones ligeramente distintas:

La sentencia parte de la existencia del CCC, que posibilita que los usuarios puedan pagar sus licencias de uso individual de fotocopias de artículos, y de que las fotocopias fueron guardadas por Chickering sin haberlas modificado o transformado.

El hecho que el técnico hiciera fotocopias y con ellas se montara una mini-biblioteca de artículos que podía consultar cuando quería, libraba a su empresa de tener que suscribirse a otra revista. El tribunal consideró que no podía ignorarse la naturaleza lucrativa de Texaco y el hecho evidente de que tolerando las fotocopias se ahorraba dinero.

Así pues, el 2º circuito ha contestado definitivamente la cuestión de si son los artículos los que pueden ser objeto de copyright o la revista entera. Según el tribunal, cada artículo es un trabajo sujeto a copyright, y mantuvo que el mercado de los artículos sueltos es distinto del mercado de las revistas (conjuntos de artículos). Los propietarios del copyright de los artículos pueden pedir un royalty a cambio de la licencia para utilizarlos.

El juez en discordia

Uno de los 3 jueces disintió de las apreciaciones de los otros. En su opinión, hacer fotocopias de artículos en las condiciones que se dieron en Texaco no representaba ningún "mal uso" y cabía perfectamente dentro del trabajo de investigación científica que se realizaba. De la misma forma que el juez Leval aceptó que Chickering hubiera podido hacer fotocopias para uso personal si hubiera tenido una suscripción individual, ese tercer juez del tribunal de apelación consideró que igual debe suceder con las suscripciones institucionales.

No es fácil

El comentarista de la Newsletter on serials pricing issues, revista electrónica de la que hemos obtenido esta información, se hace una larga serie de interesantes preguntas, tales como:

¿Qué impacto tendrá el hecho de que la decisión del tribunal se base en el archivo de las fotocopias? ¿Podía Chickering haber evitado infringir el copyright destruyendo las fotocopias después de haberlas usado?

¿Cuánto tiempo se puede conservar una fotocopia? ¿Un día? ¿Una semana? ¿Un mes? ¿En qué momento se considera una fotocopia "archivada"?

"La buena noticia", sigue el comentarista, "es que el tribunal limitó su decisión sobre buen o mal uso al caso concreto de esa empresa, y no se refirió al tema más amplio de las bibliotecas públicas y universitarias, donde se hacen fotocopias para investigadores que trabajan en empresas..."

Por falta de espacio no podemos prolongar más este artículo. El lector podrá encontrarlo entero suscribiéndose (gratuitamente) a la citada revista Newsletter on serials pricing issues:

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