El profesional de la información


Octubre 1994

El ego cibernauta

En IWE-25, p. 17, el escritor Kevin Kelly comentaba alguno de los atractivos que tiene la comunicación a través de correo electrónico.

David Kemp, un psicólogo de Sacramento, California, usuario de forums electrónicos, da también su punto de vista sobre este tipo de comunicación que estamos descubriendo estos años.

Kemp dice que una de las ilusiones más deseadas es la de conocer nuestro "ser real". ─"En realidad, todos somos colecciones de varios seres, y lo que creemos ser es sólo la versión que más nos gusta".

El ciberego, el de la persona que se lanza a comunicarse por las redes, puede llegar a ser una versión favorita de nuestro ser, pero no cumple dos requisitos básicos de la personalidad: la espontaneidad con los demás ─especialmente en el caso de la gente que prepara cuidadosamente offline las respuestas, y la coherencia continuada, ya que el ser online tiene la posibilidad de desvanecerse y desaparecer sin previo aviso de cualquier reunión electrónica.

El ego online también tiene ventajas

Hay temas conflictivos en los que el hecho de que las personas puedan regular el grado en que muestran su intimidad puede ayudarlas a resolver problemas de inmadurez, de dificultad de comunicación o de traumas debidos a malas experiencias sociales anteriores. Así opina el Dr. David E. Nutter, jefe del Dpto. de Psiquiatría del St. Joseph's Hospital, de Lancaster, Pennsylvania.

Uno puede imaginar que los teledebates sobre temas sexuales pueden ser propios de gente viciosa, pero según Janis O., que desde Australia dirige y modera los debates del Human Sexuality que funciona en el host CompuServe, Chicago, EUA, "el mundo del cibersexo se correlaciona con el mundo real; creo que en nuestra teleconferencia hay toda clase de personas, gente desinhibida, gente con problemas, con éxitos, con fracasos, etc."

"Tengo una vida laboral, social y familiar como cualquier otra persona", continúa Janis, "pero yo no me atrevería a hablar de temas sexuales con muchas de mis amistades. Sin embargo sí puedo confiar mis dudas y temores (y así definir mejor mis ideas) a un grupo de personas desconocidas, "sentadas" alrededor de una teleconferencia.

Enlace del artículo:
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