El profesional de la información


Marzo 1994

La biblioteca de la Univ. de Barcelona cobra por los servicios

Por Patricia Riera Barsallo

A principios de año 1993 se oyeron los primeros rumores. Entre mayo‑junio se empezaron a ver las primeras señales. En octubre tenía que haberse efectuado su aplicación. Desde noviembre comenzamos a sentir sus primeros efectos...

Desgraciadamente, nada ni nadie parece haber impedido a la UB, ni a la dirección de sus bibliotecas (conocidas éstas en su conjunto por BUB ), el poner en marcha una decisión tan polémica como es la de impedir el acceso libre y gratuito a algunas de las mismas, a todos aquellos que no seamos parte integrante de esta institución (no sabemos hasta qué punto terminará haciéndose extensiva a todas las demás bibliotecas).

Decisión polémica, porque entre muchos profesionales ha causado (y entre muchos usuarios causará) desacuerdo y malestar cuando no indignación; y porque contradice aspectos básicos, no sólo de la función de cualquier biblioteca universitaria de carácter público (incluida la BUB), sino también aspectos legales y deontológicos de nuestra profesión.

En uno de los pocos escritos que sobre la misma se ha dado, la UB/BUB afirmaba que el conjunto de sus usuarios lo formaban:

"(...) la comunidad universitaria y, por extensión, los profesionales que por razón de sus actividades han de tener acceso a sus fondos, cuando éstos no se encuentren en ninguna otra biblioteca pública de Barcelona".

Definía así una doble tipología de usuarios: los "de primer nivel" o sea la comunidad universitaria, y los "de segundo nivel", que serían todos aquellos externos a dicha comunidad pero con unas necesidades informativas que necesariamente deben cubrirse con determinados fondos, como pueden ser los de una biblioteca universitaria.

De hecho, en cualquier definición teórica de cuál es la comunidad a la que sirve la biblioteca universitaria, podemos encontrar esta división o tipología de usuarios. Sirva como ejemplo, la definición que aparece en la tercera edición de las College Libraries: guidelines for professional services and resource provision (p. 15, "Library's community" ).

A partir del presente curso, y amparándose en la falta de recursos (de la que nadie duda), la dirección de la UB/BUB ha decidido crear una nueva tipología de usuarios: los usuarios y los socios. Los primeros (que ni siquiera se identifican con la totalidad de la comunidad universitaria, puesto que quedan excluidos los alumnos de los masters que imparte la UB, y los alumnos y demás personal de las escuelas universitarias adscritas a la UB) son los únicos que podrán gozar de un acceso libre y gratuito, mientras que los segundos deberán comprar el derecho de acceso a la tarifa establecida (10.000 o 20.000 PTA según lo estipule la UB/BUB).

Para muchos es obvio que con esta medida la UB/BUB está contradiciendo los principios teóricos que la definen como biblioteca universitaria principios que la propia universidad asumía como propios.

Pero además, hay otros planteamientos que parecen haberse olvidado:

Se trata de una universidad pública y, como tal, está financiada en un elevado porcentaje por el dinero del Estado, recaudado del bolsillo de los ciudadanos.

La UB/BUB no sólo es una biblioteca universitaria, sino que también y desde su creación (en virtud de lo establecido por la Real Orden de 29.07.1835), es la biblioteca pública provincial de Barcelona. Como tal, la BUB, y según lo que se establece en el Real Decreto 582/1989, de 19.05.1989, tiene como función servir a todos los ciudadanos de este país (artículo 2), con un acceso "libre y gratuito" (artículo 18).

Patricia Riera, bibliotecariaAunque los profesionales son conscientes de este error, y de que la BUB no puede ni tiene porque suplir las tareas de una inexistente biblioteca pública provincial de Barcelona, lo que parece evidente es que la UB/BUB no puede desentenderse de esta responsabilidad con una medida como la que ha adoptado. Si la dirección de la UB/BUB desea dejar de ejercer su doble función de biblioteca universitaria/pública (cosa que no sólo será ventajosa para ella, sino también para los ciudadanos de Barcelona, que quizás así conseguiríamos una biblioteca pública provincial a la altura de nuestras necesidades), que exija a las autoridades implicadas Ajuntament, Generalitat y Estado que se responsabilicen de la creación de la biblioteca pública provincial que necesita esta ciudad, pero que no haga pagar las consecuencias a los usuarios/ciudadanos impidiéndoles el acceso a unos fondos a los que tienen derecho por ley.

Consecuencias imprevisibles

Indudablemente, son varias las repercusiones que las restricciones de un acceso libre y gratuito a todos los usuarios de la BUB puede aportar a la planificación de un Sistema Bibliotecario y a la cooperación entre las bibliotecas universitarias (y entre éstas y el resto de tipología de bibliotecas) de este país.

¿Cuál será la utilidad de crear redes telemáticas de información que permitan acceder a los fondos de nuestras bibliotecas, si empezamos a poner barreras al acceso físico a éstos?

¿Cuál será la utilidad de un catálogo colectivo? No hay que olvidar que la propia BUB dio un gran paso adelante hacia la creación de este tipo de catálogos con la base de datos Rebiun.

¿Cuál será la utilidad de ciertos servicios como por ejemplo el de préstamo interbibliotecario, cuya filosofía es solicitar fuera sólo los documentos que no se encuentren en las bibliotecas geográficamente cercanas a la biblioteca peticionaria (léase también, al usuario), lo cual implica la necesidad de bibliotecas de "puertas abiertas".

Pero de entre todas estas cuestiones, hay una que produce una especial preocupación: ¿qué actitud van a tomar el resto de bibliotecas universitarias ante esta medida?, ¿restringirán también el acceso a sus fondos bibliográficos?

Que la BUB no tiene unas instalaciones, ni unos recursos óptimos para la función que debe desempeñar es obvio (desgraciadamente, en este país son pocas las bibliotecas que pueden tenerlos). Pero hay otras soluciones que podrían ayudar a solventar esta situación.

La primera, y que debería partir de la propia dirección de la BUB, es que la Biblioteca como tal se decida por fin a definir mediante unos estatutos, cuáles son sus funciones, objetivos y metas, y con éstos en mano, exigir a la UB que proporcione los medios necesarios para poder llevarlos a cabo.

Otras posibilidades serían las de tomar medidas que favorezcan a los usuarios "de primer nivel" de la BUB (léase comunidad universitaria) el uso de las instalaciones y los recursos de esta Biblioteca, como por ejemplo restringiendo el acceso a "sólo consulta" a usuarios externos, en aquellas épocas del año en que sus instalaciones se llenan de forma desmesurada (generalmente durante exámenes), o limitar el préstamo a domicilio de ciertas obras a usuarios de la propia comunidad universitaria.

Lo que no debería suceder es que nuestra propia incapacidad como profesionales para justificar/exigir frente a las autoridades competentes la necesidad de dotar a nuestras bibliotecas de unos medios que permitan llegar a unos niveles adecuados, se pague con los usuarios a los que debemos servir.

Ahora le ha tocado el turno a la BUB, y quizás por el peso y la importancia que esta institución tiene en Cataluña (es la primera biblioteca universitaria catalana), y por el matiz económico que ha tomado la medida, todo este asunto ha provocado una gran expectación. Pero debemos tener presente, que la BUB no es la única (ni la primera) biblioteca universitaria, que está prohibiendo un acceso libre a sus instalaciones debido a la falta de recursos.

Este sería un buen momento para que instituciones de peso en nuestra profesión, como son la Eubd y el Col.legi Oficial de Bibliotecaris‑Documentalistes de Catalunya, dieran a conocer su opinión sobre este tema.

Nota : En un escrito posterior a este artículo, y con fecha de 20.12.1993, la dirección de la UB/BUB decidió incluir dentro de los usuarios con acceso libre y gratuito a los alumnos de masters y a los profesores (inclusive los de centros adscritos), sin que se indicara como en los escritos anteriores cuáles son los criterios para adjudicar un tipo u otro de acceso. También creó una nueva tarifa de 5.000 PTA, que permite comprar el acceso por espacio de 3 meses.

Patricia Riera Barsallo. Mutua General, Depto. Mu-gen-at 10, Balmes 40, 08007 Barcelona.

Tel.: +34-3-451 91 63; fax: 451 70 90

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