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Septiembre 1993

El entorno Windows: qué es y qué aporta a la documentación

Autor: Lluís Codina

Bajo el nombre Windows se comercializan tres productos distintos, pero estrechamente relacionados, de la empresa Microsoft, cuya influencia en el mundo de los microordenadores es tan grande que está determinando, aunque sea indirectamente, cómo será el futuro de la informática documental.

El más conocido de esta familia de programas, y el principal responsable del inmenso éxito del grupo, es Windows 3.1 ; a la vez una extensión y un complemento del sistema operativo DOS (ver glosario). Los otros dos programas son: Windows para Grupos de Trabajo y Windows NT (éste último aún no comercializado cuando se escribía este artículo).

Las tres dimensiones de Windows

Windows 3.1 es una capa de software que se sitúa entre el sistema operativo DOS y el usuario, sustituyendo la interfase del DOS, orientada a caracteres, por una interfase gráfica basada en ventanas, iconos, ratón y puntero, combinación que, por cierto, los anglosajones han bautizado con el poco piadoso acrónimo de wimp (por Windows, Icons, Mouse, Pointer ). Wimp significa "débil e ineficaz".

La función de Windows 3.1 es doble: por un lado, sustituir, a los ojos del usuario, al sistema operativo DOS ; por otro lado, convertir al PC en una potente máquina multitarea con prestaciones multimedia bastante avanzadas.

Con todo, el motivo básico del éxito de Windows 3.1 es que facilita el uso del ordenador y simplifica el aprendizaje de las aplicaciones, ya que los programas diseñados para Windows comparten unos menús comunes basados en una normativa propia de este entorno, de modo que no es necesario volver a empezar desde cero cada vez que se utiliza una aplicación diferente, o se pasa a una versión nueva de un programa.

Windows para Grupos de Trabajo, por su parte, es un sistema operativo de red de área local que incorpora aplicaciones que facilitan el trabajo en equipo, tales como programas para planificar proyectos y correo electrónico.

Windows NT, en cambio, es un sistema operativo completo y autónomo para microordenadores de altas prestaciones y estaciones de trabajo. Se dirige, en buena parte, al mismo nicho que el sistema operativo Unix. Se presenta, por tanto, como un sistema multitarea y multiusuario, capaz de competir en el mercado de los sistemas operativos para estaciones de trabajo y para servidores de red, con el atractivo de ofrecer una interfase de usuario basada en el popular Windows 3.1, mucho más amistosa que la tradicional de Unix. Con este sistema, plataformas de hardware muy diferentes pueden compartir la misma interfase, así como se es capaz de ejecutar aplicaciones diseñadas para diversos sistemas operativos. Tanto Windows 3.1 como Windows para Grupos de Trabajo y Windows NT tienen la misma apariencia e interfase de usuario.

Cabe señalar que Windows no es la única alternativa en el terreno de los sistemas operativos dotados de una IGU (interfase gráfica de usuario), ya que OS/2, por ejemplo, es un sistema operativo de IBM para microordenadores que posee su propia IGU ( Workplace shell ), es multitarea y es totalmente compatible con las aplicaciones escritas para los sistemas DOS y Windows.

OS/2 lucha, por tanto, por conquistar cuotas de mercado en el mismo terreno que Windows : como sistema operativo estándar en microordenadores personales y en microordenadores que actúen como servidores de red.

En el futuro, según la prensa norteamericana, existirá una versión de Windows que sustituirá a la vez a DOS y a Windows 3.1. Esta nueva versión, esperada para mediados de 1994, recibe por el momento el nombre clave de Cairo y se dice de ella que será un sistema sumamente avanzado y diseñado de acuerdo con la filosofía de los sistemas orientados a objetos.

Qué aporta Windows a los sistemas documentales

Las aportaciones de Windows a la gestión documental son las que proporcionan, en general, las llamadas interfases gráficas de usuario. En general, las IGU tienen por misión ocultar a los usuarios los detalles cercanos a la máquina (hardware), permitiéndoles concentrarse en lo que desean hacer y olvidando los detalles de cómo decírselo al ordenador, puesto que los aspectos de procedimiento quedan enmascarados y a cargo de los programas que forman parte de la IGU.

Estas interfases, de las que Windows simplemente es la más extendida y popular, permiten, por tanto y en primer lugar, la existencia de interfases de interrogación de bases de datos muy fáciles de utilizar, sin perder por ello potencia ni sofisticación. Existen, por ejemplo, interfases capaces de escribir consultas con operadores booleanos, o consultas en lenguaje SQL sin necesidad de que el usuario conozca sus respectivas sintaxis.

En segundo lugar, las IGU borran las fronteras entre el mundo del texto y el mundo de la imagen o el sonido. Por ello, es un entorno especialmente adecuado para soportar bases de datos multimedia, es decir, bases de datos que incorporen imagen estática, imagen animada, sonido, o una combinación de todo ello, además del texto, por supuesto.

A consecuencia de lo anterior, las IGU proporcionan un entorno natural para aplicaciones de gestión electrónica de documentos, en las que se digitaliza la imagen facsímil del documento y se asocia a su descripción textual.

En tercer lugar, al proveer una interfase nemotécnica e intuitiva, que no impone un entrenamiento previo para su utilización, puede derribar definitivamente las barreras que frenan todavía el uso de bases de datos de acceso público por parte de usuarios no profesionales u ocasionales. Las IGU, y concretamente Windows, pueden implementarse en los ordenadores que actúan de terminales para interrogar bases de datos remotas; tal cosa la están haciendo ya distribuidores como FT Profile y Reuters, que permiten el acceso a sus bases de datos mediante programas que funcionan bajo Windows.

En este tipo de terminales, tanto el procedimiento de conexión al distribuidor, como la interrogación de sus bases de datos, se puede realizar sin abandonar Windows, de modo que todas las operaciones aparecen a ojos del usuario como meras elecciones de iconos u opciones de menús.

Windows facilita un entorno de trabajo en el que se integran con toda naturalidad las demás aplicaciones típicas de la ofimática. Integración significa, en este caso, que todas las aplicaciones diseñadas para Windows pueden compartir información entre ellas. Por ejemplo, un usuario puede consultar una base de datos, seleccionar una información y "pegarla" en su procesador de textos, y todo ello con unos pocos movimientos de ratón o la pulsación de unas teclas. Además, puede tener abiertos simultáneamente la base de datos y el procesador de textos, cada uno en una ventana diferente, que puede desplazarse, agrandarse, cerrarse, etc.

Finalmente, Windows permite la creación de documentos compuestos o virtuales, en los cuales, cada zona del documento puede estar creada por una aplicación especializada y, sin embargo, mantener su apariencia de documento unitario a efectos de consulta, visualización, reproducción, edición, etc. Por ejemplo, un informe redactado con un procesador de textos puede incluir gráficos generados con una hoja de cálculo. Cada vez que se actualizan los datos en la hoja de cálculo, se actualiza automáticamente el gráfico del informe. Cuando se edita el informe, es posible activar el programa que ha creado el gráfico sin abandonar el procesador de textos, etc.

La transición hacia las IGU solo está frenada por un problema del parque informático: la mayor parte de los microordenadores de las empresas carecen aún de los requerimientos de hardware que exigen este tipo de programas.

Actualmente se considera que para emigrar a sistemas IGU (ya sea Windows u OS/2 ) se necesitan ordenadores con 8 MB de RAM y preparados para pasar pronto a 16 MB, microprocesadores de 32 bits y discos duros de 200 MB. Mientras tanto, la mayor parte de los ordenadores de las empresas disponen solamente de 1 ó 2 MB de RAM y discos duros de 40 o 50 MB, y abundan todavía los microprocesadores de 16 bits (basados en el chip 8088/8086 y 286).

No hay que olvidar, en cualquier caso, que la mayor parte de las prestaciones mencionadas de Windows las tienen igualmente otros sistemas operativos que también disponen de una IGU, como por ejemplo el sistema OS/2.

Por otro lado, los sistemas documentales más avanzados, como los hipertextos y los hipermedias, necesitan perentoriamente de este tipo de interfases para prosperar. Estas características de las IGU hacen de ellas el entorno natural para los sistemas que gestionan información documental y no es extraño que, por ejemplo, existan ya más sistemas de gestión de bases de datos en versión Windows que en versión DOS.

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