El profesional de la información


Septiembre 1993

¿Ejerce Financial Times un monopolio?

Por Tomàs Baiget

Robin Oliphant, director de FT ProfileDespués de haber estado indagando y analizando durante 18 meses al periódico Financial Times por el posible ejercicio de monopolio en el suministro online de "información histórica de negocios" (es decir, información archivada, no en tiempo real, como sería por ej. la de bolsa), el pasado mes de abril la Office of Fair Trading (OFT) oficina reguladora del comercio del Reino Unido, encontró razones suficientes para llevar el caso a la Monopoly and Mergers Commission (MMC) comisión de monopolios y fusiones, cuyo trabajo es investigar las potenciales situaciones monopolísticas y asesorar al gobierno para su solución. En particular, la MMC deberá estudiar las condiciones que FT fija para ofrecer acceso online a sus textos. Ahora FT tiene un plazo hasta fin de año para demostrar que no ejerce ningún monopolio.

Este asunto está haciendo verter litros de tinta en el sector de la información en todo el mundo, aunque de momento sólo afecte directamente al Reino Unido.

El acreditado Financial Times, periódico de características páginas de color salmón, es una de las referencias obligadas para la información económica. Y no solamente económica, puesto que sus suplementos técnicos son de una gran rigurosidad y fiabilidad (no como en otros periódicos donde los temas técnicos, y en particular los de información y documentación que nosotros conocemos, acostumbran a estar plagados de errores por ser tratados por personas que no los dominan suficientemente).

El tema de la disponibilidad online del FT tiene ya una historia previa: hace unos tres años, parte importante del FT estaba integrada junto a una quincena de otros periódicos, en su mayoría europeos, en la super-base de datos Textline, producida y distribuida online por Reuter.

Cuando Reuter dejó de vender online directamente a los usuarios, cerrando su host (que se llamaba también Textline ), ofreció la base de datos al host suizo Data-Star y al americano Dialog, y en cambio no autorizó a que la cargara FT Profile, el host online propio de Financial Times. Entonces FT decidió retirarse de Textline y ofrecer el periódico completo y en exclusiva desde FT Profile. Más tarde Dialog consiguió de FT una licencia para distribuirlo en todo el mundo menos Europa.

Estos antecedentes, que en su día ya centraron la atención del sector, han hecho que la noticia de la investigación del presunto monopolio cayera sobre una opinión pública mucho más sensibilizada.

Declaraciones de la Office of Fair Trading

La OFT dice que el hecho de que FT Profile es "la única base de datos histórica que incluye artículos de actualidad" del periódico, "podría inhibir la competencia en este mercado (...), poniendo en desventaja a nuevos participantes". Y ésta ha sido la razón para enviar a la institución matriz, FT, a la MMC, bajo los términos de la Fair Trading Act (ley del comercio limpio ) de 1973.

Financial Times refuta calurosamente la acusación argumentando que FT Profile es un miembro "relativamente pequeño" de su grupo, que "ha estado luchando durante 10 años para hacerse un hueco en el mercado internacional del suministro de información electrónica en texto completo y sólo ahora está empezando a ser rentable". Por tanto, "confía en que la MMC no verá que su situación en el mercado sea monopolística", pero lamenta el gasto de dinero y tiempo que costará la investigación, tanto al país como sobre todo a la empresa, algunos de cuyos altos directivos tendrán que distraer un buen número de horas de sus tareas habituales para la defensa del caso.

Hay quien opina que la acción de la OFT ataca el mismo principio del copyright.

El DG de la OFT, Sir Bryan Carsberg está de acuerdo en que "la propiedad del copyright otorga automáticamente una ventaja monopolística, que permite al propietario resarcirse de las inversiones iniciales y generar ganancias", pero que era su deber "ver si en mercados dependientes de éste ( aguas abajo ), se dan efectos adversos sobre la libre competencia, que pueden haber surgido como consecuencia del ejercicio de esos derechos".

Como la OFT no tenía datos fiables sobre el mercado de bases de datos en el Reino Unido, ni por tema ni por sector, emprendió una serie de entrevistas tanto a proveedores como a usuarios.

La información aportada por los proveedores, quienes identificaron a sus competidores y dieron estimaciones de sus ventas, es confidencial; sin embargo se demostró que FT Profile, con unas ventas superiores a los 12 M£, tiene más del 25% del mercado del Reino Unido suficiente para ser considerado un monopolio según la Fair Trading Act de 1973. Algunas estimaciones cifran el mercado total en 25 M£, según lo cual FT tendría, pues, casi un 50%. Todo el sector online del Reino Unido suma unos 700 M£, cifra distorsionada por el gigante de la información financiera en tiempo real y transaccional Reuter, que se lleva un 90%, y que sin embargo no es objeto de ninguna acción de la OFT.

La revista Information World Review preguntó a un portavoz de la OFT por qué se consideraba el online un mercado distinto y no uno más de los diversos medios o soportes que pueden usarse para suministrar información. La contestación fue: "A través de las entrevistas realizadas en la OFT, hemos visto que existen mercados separados para los diferentes formatos de suministro de información, según las necesidades de los usuarios. Cada formato tiene sus propias e intrínsecas características de valor añadido, atractivas para cada grupo de usuarios."

"Los usuarios de bases de datos online con información histórica o de archivo prefieren este formato/método de suministro online a los otros (impreso, cd-rom, etc.,) los cuales no los consideran como sustitutos y están dispuestos a pagar un extra por ello. Esto es porque el online provee un procedimiento de búsqueda rápido, de una sola tirada, a través de un gran número de fuentes, la mayoría de las cuales tienen información actualizada. Son la velocidad de búsqueda y la amplitud de fuentes las que dan a los sistemas online sus características de valor añadido".

La Eiia (European Information Industry Association) , que agrupa básicamente proveedores de productos y servicios de información, se ha mostrado contraria a la acción de la OFT, diciendo que, si se desmenuza suficientemente, cualquier mercado estaría lleno de monopolios. Se extraña de una acción dirigida a un mercado tan pequeño, comparado con las mega-industrias (gas, transporte, cervecerías, etc.) que son el objetivo usual de la OFT , y lamenta que el tema se analice exclusivamente desde una perspectiva nacional.

Opinión de Eusidic

Representando tanto a proveedores como a usuarios de información, la Asociación Europea de Servicios de Información goza de reputación de imparcialidad. Hacemos un resumen del texto hecho público en su boletín Newsidic nº 118, de mayo-junio de 1993:

El mercado

Los servicios de información electrónica no constituyeron un mercado verdaderamente perceptible hasta hace tan sólo 10 años; además, sus cifras están frecuentemente distorsionadas por los llamados "servicios de información en tiempo real, transaccionales o no", que son diez veces más importantes. Ciertamente se puede decir que, aunque creciente, el mercado de información "histórica" de negocios y financiera es mucho más pequeño.

El Financial Times tiene una situación principal en el ya, por otro lado, bien provisto mercado inglés. El hecho de ser un periódico de referencia le garantiza una sólida posición también en la arena "alternativa" de la edición electrónica, lo cual, gracias a la propia Ley del Copyright, crea automáticamente una situación de monopolio. La cuestión es saber si abusa del mismo.

Puntos de vista de los proveedores

El copyright o derecho de autor existe para proteger las inversiones de los creadores de material que goza de copyright. Es una garantía contra el robo y la reutilización ilegal, y es crítico a la hora de tomar una decisión sobre publicar o no.

Para el propietario de una información, cada vez es más difícil poder controlar el uso que se hace de la misma. Los usuarios cada vez tienen más fácil reformatear y reutilizar información sin pagar los derechos adecuados. Las nuevas tecnologías favorecen a los segundos, con detrimento de las lícitas ganancias que deben corresponder a los primeros.

Puntos de vista de los usuarios

Ningún usuario cree honestamente que sea lícito abusar del derecho de los autores aprovechándose de las nuevas tecnologías.

Sin embargo, también piensan que esas nuevas tecnologías (p. ej. las telecomunicaciones) son una oportunidad para que los editores lleguen a mercados mucho mayores y creen nuevos productos al "empaquetar" la información con sistemas diferentes (papel, online, cd-rom), rentabilizando así sus inversiones.

Los usuarios tienen temor y se sienten indefensos ante las concentraciones de grandes editoriales y hosts que se están produciendo.

El uso eficaz de las nuevas tecnologías, con sus complicaciones técnicas y de tarificación, aún supone riesgos de dinero y de tiempo demasiado elevados para muchos usuarios. El estar pendientes de restituir posibles derechos violados de los propietarios del copyright supone una carga de trabajo adicional inaceptable. Actualmente se están desarrollando sistemas tipo Cited (v. IWE-1, p. 5) y otros del programa Esprit de la CE, que permitirán automatizar los pagos en el momento de obtener una información, sin que los usuarios tengan que preocuparse de abonar otros royalties.

El caso en particular

Nadie disputa al FT el derecho a reutilizar su información en un host online ligado a la empresa, ni tampoco a explotarlo como desee, cediéndolo, si quiere, a terceros. Pero la pregunta que se plantea es: "¿podrían los usuarios obtener esa información de otras fuentes?". La respuesta es, sin duda, sí, ya que la mayor parte de lo que cuenta FT puede leerse también en otros periódicos y agencias, excepto lo que está escrito por los propios periodistas del periódico, lo cual es propiedad del periódico y quizá no puede obtenerse de otras fuentes.

La cuestión de si "podrían los usuarios obtener esa información de otras fuentes a precio competitivo" es más difícil de contestar. Su gran volumen permite al Financial Times beneficiarse de unas economías de escala que le permiten ofrecer precios de venta menores. Por último, la pregunta "¿debería el FT hacer disponibles sus materiales a otros para que éstos creen servicios competidores?" es, con mucho, la más difícil de responder. En la interpretación estricta de sus derechos, el FT no crea un monopolio publicando el periódico. Cada día en que aparece crea una combinación única (pero no exclusiva) de información, con quizá un 75% de material procedente de fuentes públicas. Es la exhaustividad y su adecuado diseño lo que le hace atractivo. La versión electrónica es el mismo material, pero con un software que permite encontrar ítems dispersos a través de diversas fechas y secciones, es decir, sólo con un valor añadido. Obligar al FT a que ceda su material sería infringir el copyright.

El concepto de valor añadido es probablemente la única base para evitar más conflictos entre monopolios de copyright que controlan grandes porciones del mercado de la información y otros que quieran participar de ese mercado. El usuario podrá escoger entre una serie de proveedores, que habrán adquirido la misma información en bruto, pero que habrán añadido diferentes valores o cualidades que la harán más adecuada para resolver necesidades de información particulares. Eusidic dice:

"El único posible condicionante a imponer en la comercialización de la información podría ser que aquellos que reciban legalmente la información, normalmente pagando por ella, podrán crear valor añadido a la misma, e incluso, podrán ser obligados a ello bajo contrato".

El Financial Times podría tener significativas oportunidades de mercado vendiendo a otros sus textos en bruto, aunque compitiendo luego con ellos en las respectivas ofertas de sus versiones reelaboradas, con valor añadido.

Más y más debates y opiniones sobre el tema

En los últimos números de Information World Review ha seguido la polémica. Charles Oppenheim, como antiguo directivo de Reuter en la época de las disputas, ha contestado a Robin Oliphant (IWR junio, p. 4), quien a su vez ha replicado con otra carta al director (IWR julio/agosto, p. 6). No las reproducimos para no cansar al lector. En cambio, sí resumimos seguidamente la interesante opinión de un experto en propiedad intelectual.

Nota: FT Profile, que en tiempos se había llamado Datasolve, está representado en España por la empresa barcelonesa Enfony.

Enlace del artículo:
http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/1993/septiembre/ejerce_financial_times_un_monopolio.html