El profesional de la información


Junio 1993

Información sobre Japón

Por Mindy L. Kotler

En el contexto de un mundo que se va haciendo pequeño, en Europa y en los Estados Unidos se habla cada vez más del acceso a la información japonesa. En España, en cambio, con la excepción de algunos laboratorios químicos y farmacéuticos, no parece haber el mismo interés, a juzgar por lo que indican los documentalistas consultores de bases de datos, cuyos clientes no solamente no piden información japonesa sino que les dicen que eliminen las incordiantes referencias bibliográficas de trabajos originales en japonés de los resultados de las búsquedas online, antes de imprimir los listados.

Mindy L. Kotler, directora de The Japan Information Access ProjectA algunos les puede parecer que el Japón está muy lejos y que ya tienen bastante con saber qué pasa en Francia o Inglaterra, pero olvidan que estamos ya demasiado relacionados unos con otros en este planeta como para ignorar este país tan importante.

El 56% de todas las patentes entradas en la base de datos Chemical Abstracts en 1991 fueron japonesas, así como el 12,5% del resto de documentos no-patentes.

El gobierno alemán ha calculado que su industria pierde 4.000 millones de marcos anuales en investigar cosas que ya están inventadas, y la European Patent Office (EPO) desecha un 60% de las solicitudes de patentes por no ser innovadoras. Y una parte importante de esto se debe al Japón.

Por tanto, por muy engorroso que sea el japonés, algo habrá que hacer.

Peculiaridades de la información japonesa

Según el Gale Directory of Databases, a finales de 1992 había en Japón 57 productores que elaboraban 143 bases de datos accesibles online. Además hay mucha información japonesa indizada en las bases de datos occidentales, como se ha dicho con CA. Sin embargo, la idiosincrasia de los japoneses hace que esa información represente sólo una mínima parte, la punta del iceberg de la que existe. Y si se piensa, es cierto que el citado número de bases de datos parece pequeño en relación a la gran actividad y potencia industrial del Japón: debe haber información guardada, mucho menos accesible. Informes del Miti (ver nota al final) y de la Dina (Japan Database Industry Association) indican que actualmente podría haber unas 1.200 bases de datos, muchas de ellas de acceso online sólo local).

Claudio Tedeschini, director de la base de datos Inis (International nuclear information system) de la Iaea (International atomic energy agency) , explicó que en Viena se extrañaron de que Japón enviara sistemáticamente 700 referencias mensuales como contribución a la base de datos, según el convenio internacional existente. Después de muchas preguntas y de la típica contestación japonesa para salirse por la tangente,

-"¡Uy, esto es muy difícil!", recibieron una respuesta:

-"Sí, Japón produce más trabajos sobre aplicaciones pacíficas de la energía nuclear, pero no cree que interesen a otros países".

Y así ha quedado el tema.

Proyecto de acceso a la información japonesa

A principios de 1992 se constituyó en los EUA una asociación no lucrativa y apolítica llamada The Japan Information Access Project (Jiap) para orientar sobre cómo obtener información japonesa. En febrero del 92 hizo su presentación en Washington, organizando una conferencia de un día, cuyas actas (de 250 págs.) se venden a 325 US$ (precio para los no-miembros, incl. gastos de envío a Europa): Japanese information: where can you find it and what does it mean? Trade and technology.

También ha publicado Information gathering on Japan: a primer.

Jiap lleva a cabo diferentes actividades, algunas de las cuales se dividen por áreas de interés, siendo las dos principales patentes e información financiera.

Las cuotas de asociado son de 30 US$ (estudiantes), 100 (profesionales liberales), 500 (instituciones no lucrativas) y entre 500 y 1.000 US$ (empresas según negocios).

Su directora, Mindy L. Kotler, ha estado estudiando a fondo cómo funciona la sociedad industrial japonesa y cómo fluye la información.

Mindy explica:

Para entender al Japón hay que intentar pensar como los japoneses, quienes consideran la sociedad como un ecosistema o, como decía un informe japonés sobre el futuro de la industria de la información de ese país: "La sociedad se parece más a un cuerpo orgánico viviente que a un sistema mecánico inorgánico (...y en el futuro evolucionará a una) sociedad red de información" (Miti/IR, p. 22, <197>ver cita al final de esta nota).

De hecho, Japón es ya una "sociedad red de información", ya que está organizado en grupos que generan, compilan y protegen la información. La información japonesa hay que buscarla sin prisas porque es difícil de obtener. No acostumbra a ser un dato o una respuesta sencilla sino una serie de respuestas matizadas por diferentes grupos que poseen la información y que no la dan al primero que pasa.

Definición japonesa de información

En occidente, especialmente en los EUA, hay una tradición de "apertura informativa" (bibliotecas, garantías de acceso a documentos oficiales, libertad de expresión oral y escrita, etc.) como ingrediente fundamental de la democracia.

Los japoneses no lo ven igual. Para empezar no tienen una traducción exacta de la palabra "información". La palabras más parecida, joho, no existió hasta principios de este siglo y sólo para referirse a "inteligencia militar", o sea "todo el conocimiento relacionado con países y partes hostiles ". Pasada la Segunda Guerra Mundial dicha palabra empezó a significar "inteligencia estratégica" (comercial, etc.). Está claro, pues, que se trataba de algo que había que guardar y proteger, y no darlo gratis.

A mediados de los 50s joho fue teniendo un significado más benigno en paralelo con el desarrollo científico y tecnológico, y actualmente se usa para referirse a los datos de ordenador y a los hechos cotidianos, aunque sin haber perdido su antigua connotación. De hecho, la "información pública" se llama koho. El departamento de información de una empresa se llama johobu y el de una oficina de la administración pública kohobu.

Los occidentales tienden a ver la información como algo aleatorio y estático, una masa de hechos inconexos. En contraste, los japoneses creen que la información está cargada de significado y es dinámica, y que cada dato tiene un valor intrínseco que forma parte esencial de un gran puzzle.

Al buscar información, los occidentales la enfocan de forma compartimentada, debido a que la limitan a casos específicos dentro de un marco concreto y en un período de tiempo generalmente corto. Contrariamente, los japoneses tienden a ser generalistas y las respuestas tienen en cuenta tendencias e implicaciones a largo plazo. En este contexto se explica la meticulosidad y el despliegue de todos los medios posibles que aplican simultáneamente los japoneses cuando buscan información en occidente.

Dentro del grupo japonés

El occidental que busca información en Japón tiene que ser paciente y perseverante, y hacer probablemente un primer viaje sólo para dejar de ser un extraño.

Primero hay que identificar los diferentes grupos relacionados con el tema que poseen la información deseada, para lo cual hay que entender la red de información y las estructuras organizacionales japonesas (agencias del gobierno, comités industriales, asociaciones comerciales, asociaciones pensantes o "think tanks", etc.). Luego, más difícil, hay que encontrar la forma de ganarse la confianza de merecer la información generada por cada grupo.

Las empresas y organizaciones japonesas dedican tiempo y dinero al cultivo y mantenimiento del status de grupo al que pertenecen y montan todo un aparato formal e informal para estar ligados al resto del mismo y no ser excluidos. Estas actividades se conocen como shogai katsudo. En una sociedad que legalmente facilita poca transparencia, es esencial que todas las partes afectadas estén en estrecha relación. Aunque este sistema de información sea bastante excluyente y poco democrático, tiene una gran capacidad, flexibilidad y rapidez de respuesta si se tiene el privilegio de pertenecer al grupo.

Parecería que estos grupos cerrados tienen que conducir a un estancamiento, sin evolución, pero los japoneses pertenecen a varios de ellos. Continuamente se crean nuevos grupos, que se solapan e interconectan, y entra gente nueva de confianza que los hacen dinámicos e innovadores.

Japan Information Access Project. 1730 Massachusetts Ave., NW Washington, DC 20036-1903

Tel.: +1-202-833 45 45; fax: 728 96 14

Ministry of International Trade and Industry. Industrial Relations Division (Miti/IR). Machinery and Information Industries Bureau. Report of the Research Committee on New Information Processing Technology, March 1991

Enlace del artículo:
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